Después de tantos días preocupado por la crisis en Honduras, viendo como la policía le disparaba a los manifestantes en las afueras del aeropuerto de Toncontín, o como el golpista Micheletti se hace el fuerte a pesar del repudio internacional...

Todo no puede ser tan oscuro. Así que el martes las preocupaciones se transformaron en azules resplandores de alegría, cuando
Universidad de Chile, o simplemente
la "U" ganó el campeonato de Apertura del fútbol chileno y, el jueves,
Liga Deportiva Universitaria de Quito (
LDU-Q) se quedó con la Recopa Sudamericana.

Entonces aquí me gustaría contar que yo soy hincha del fútbol desde chico. Cuando tenía 14 ó 15 años ya iba habitualmente los domingos al Estadio Nacional. En esa época ya me hice socio de
la U, cuando el club era de la Universidad. Aquí están dos de los carnet de socio que aún conservo, uno todavía como estudiante de Liceo y el otro ya como estudiante de la
Universidad de Chile (por lo que teníamos una cuota preferencial).
Iba a los
Clásicos Universitarios, el diurno cada 15 de agosto y el nocturno en diciembre o enero según correspondiera al calendario de la segunda rueda. Y a muuuuuchos partidos de
la U en las jornadas dobles regulares antes que "las leyes del mercado" atomizaran todo.

Iba también a los hexagonales y pentagonales de verano. Y fuí una de las 76.000 personas que vio ahí el partido de Santos con la Selección de Checoeslovaquia, en 1965, que sigue siendo el mejor partido de fútbol que se ha visto en Chile, en que el Santos de Pelé le ganó 6-4 a la selección checa de Masopust, que venía de ser subcampeón mundial en esa misma cancha.
También fui al Estadio Nacional el 20 de mayo del 66 cuando
Peñarol, el gran Peñarol de los 60, le ganó la Copa Libertadores a River Plate por 4-2 en el partido de desempate jugado en cancha neutral, el día que Amadeo Carrizo paró la pelota con el pecho cuando River ganaba 2-0 y eso, en vez de ahuevar a los uruguayos, los envalentonó y entre
Rocha, Spencer y Joya le hicieron 4 goles y los dejaron mirando la Copa.

Así como esos, vi centenares de partidos, buenos, regulares y malos. Y también vi a grandes equipos, como el
Ballet Azul, en primer lugar (sin dudas el mejor equipo de la historia del fútbol chileno), el
Wanderers de los panzers, o los nombrados Santos y Peñarol, entre otros. Estuve en los títulos azules de 1965, 1967, 1969, 1995, 1999 y 2000, en el campeonato que ganó el
Uni-Uni en 1971, en el de
Wanderito el 2001, en un octogonal sensacional con la Unión y Lota Schwager en 1972, en un cuadragular de miedo entre
la U, Colo Colo, la Cato y Unión el 93. Si hasta fui a ver unos partidos del Colo en la Copa Libertadores de 1973, contra Emelec (cuando Caszely se pasó incluso al arquero), Botafogo y Cerro Porteño, porque ese equipo valía la pena verlo, es por lejos el mejor Colo Colo de la historia.

Y jugadores, uf, la lista sería interminable, partiendo por los mejores: Pelé y Elías Figueroa. Después Leonel, Caszely, Chamaco, Néstor Isella, el Leo Rodríguez, Pedro Araya, Manuel Astorga, Marcelo Salas, Rubén Marcos, el Fifo Eyzaguirre y etc., etc.
Después en Quito era más esporádica mi asistencia al estadio, donde el equipo que siempre ha privilegiado el buen fútbol es la
Liga. En la Copa Libertadores de 1975 y 76, comandado por Polo Carrera, jugó un fútbol espectacular. En el grupo de semifinal el

75 le hizo 4-2 a la Unión Española, pero empató 0-0 con Universitario de Lima (en un partido que llovió como bestia), y fue Unión el que pasó a la final contra Independiente. Y en la del 76, también en semifinales, perdió con Cruzeiro en un partido de un nivel extraordinario, el Cruzeiro que también le ganó la final a River.
Esa misma
Liga Deportiva Universitaria que ahora obtuvo la
Recopa Sudamericana, al ganar a Internacional de Porto Alegre 1-0 en Brasil y 3-0 en Quito.