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martes, 30 de agosto de 2016

"Costumbres" de Juan Gabriel por Rocío Dúrcal

Una canción que me gusta mucho, desde hace 30 años, por la gran orquestación y la interpretación extraordinaria de la Dúrcal.
Y recién ahora que murió "el divo de Juárez" me doy cuenta que esa canción era de Juan Gabriel, plop!! (jaja). Pero bueno... nunca he sido seguidor ni entendido en Juan Gabriel.

Claro, resulta que durante muchos años trabajaron juntos y ella popularizó muchos de sus temas, pero yo no había hecho esa relación respecto a este tema y ahora me sorprendí con la "revelación".


viernes, 20 de mayo de 2016

When I get older... ¡ya son 64!


Fue en 1967 que apareció el álbum Sgt. Pepper's de Los Beatles, un disco fundamental en la historia de la música. Hay un antes y un después de Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band.


Ese disco incluía una canción maravillosa, exquisita, bonita, diferente a la mayoría de las canciones de Los Beatles: "When I'm Sixty-four" (Cuando tenga 64 años). No es la mejor canción de ellos, ni cerca está de eso, pero tiene un "algo especial", entre otras cosas su tono de los años 40 y su letra: When I get older, losing my head, many years from now...


Desde el primer momento me gustó. Esa cosa de decirle a su mujer de toda la vida que iban a envejecer juntos, preguntando 'aún me necesitarás cuando tenga 64 años?' me parecía lindísima. Así, con el paso de los años me fui dando cuenta que poco a poco se iban acercando los 64 y me propuse hacer de eso algo especial.

Por eso, ahora que llegó el día de cumplir sesenta y cuatro años me hubiera gustado celebrarlo con ellos, con Los Beatles, en sentido figurado obviamente. Me hubiera gustado hacer una "fiesta beatle", con muchos amigos y amigas. Escuchar Something, Love me do, A day in the life, Penny Lane, Eleanor Rigby, For you blue, You've got to hide your love away, Paperback writer, Here, there and everywhere, Hey Jude, Here comes the sun, She loves you, All you need is love, Nowhere man, The long and winding road, Honey pie, Let it be, Cry baby cry, While my guitar gently weeps, It's only love, Ticket to ride, Because, Norwegian wood, I need you, We can work it out y tantos tantos otros.

Y escuchar esos grandes covers, sólo los mejores, como la versión de Joe Cocker de With a little help for my friends., la de Something de Shirley Bassey, la de Elton John de Lucy in the Sky with Diamonds o la de Sergio Mendes de A fool on the hill.


Según se cuenta, Paul McCartney escribió el primer borrador de When I'm 64 cuando tenía unos 15 años. Y ahí quedó, en algún rincón medio olvidada. Pero en 1966, cuando su padre cumplió 64 años, la retomó, imaginando lo que le gustaría cuando él tuviera 64, la terminó y se la llevó de regalo. Antes de grabarla, John, George y Ringo le hicieron sus aportes, como por ejemplo los nombres de los nietos que tendrá en su regazo: Vera, Chuck and Dave.



Will you still need me, will you still feed me, when I'm sixty-four? (¿Me seguirás necesitando, me seguirás alimentando aún, cuando tenga sesenta y cuatro años?) 

Las imágenes son los diseños que hice con el deseo de haberme hecho unas camisetas recordatorias, pero bueno, ahí quedaron las ideas. 

jueves, 8 de agosto de 2013

Con toda la mar detrás

Francisco José Andión González, conocido como Patxi Andión es un cantautor vasco nacido en 1947. Su padre es de origen navarro y su madre de origen alavés. Según dice, su lugar de nacimiento fue en el País Vasco, siendo trasladado de 15 días a Madrid para inscribirle en el registro civil.

Patxi fue uno de los principales cantautores de los '70, como Serrat, Raimon, Llach y otros, pero con un vozarrón que hacía que le censuraran hasta el mismísimo 'Padre nuestro' si lo hubiera interpretado. Su colaboración con diversas organizaciones antifranquistas (UPA, FRAP) le obligaron a exiliarse.

Patxi no solo fue cantautor, también actuó en varias películas. Más tarde abandonó el mundo del cine y la música para dedicarse a su profesión: profesor en la Escuela Universitaria Politécnica de Cuenca de la Universidad de Castilla-La Mancha, y director de la Escuela Española de Caza.

Ahora sólo esporádicamente ‘desempolva’ aquellas viejas canciones que un día sonaron como un mazazo en las radios de España y América: El maestro, 33 versos a mi muerte, Verde que te quiero verde (homenaje a García Lorca), Una dos y tres,  Tiempo-tiempo, La casa se queda sola, Padre, Me está doliendo una pena, Aquí, Puedo inventar, Carne de viento.

"Con toda la mar detrás" -que pongo aquí- es una canción maravillosa, compuesta por este destacado y un poco desconocido cantautor, que refleja como pocos el mundo de los pescadores que inexorablemente dejan su vida en el mar. Un día como cualquier otro se hacen a la mar, pero hay una tormenta, un naufragio y sus cuerpos no aparecen nunca más. Las caletas de pescadores están llenas de madres y esposas que un día vieron desaparecer a sus hijos y esposos para siempre. Desde que conocí esta canción, en 1975, me emociona cada vez que la escucho.

jueves, 16 de diciembre de 2010

La nostalgia, John y Los Beatles, por Gabo

Hace ocho días se cumplieron treinta años de la muerte de John Lennon, ¡¡30 años ya!! Por eso he buscado el artículo que escribió en esos días Gabriel García Márquez, en uno de sus relatos inigualables, que como todo lo que uno tiene bien guardado no pude encontrar hasta hoy, en que la nostalgia me ha tenido todo el día pensando en Los Beatles, porque un día como hoy un beatle, Paul, cantó en el Estadio Nacional. Pero bueno, el artículo de Gabo dice así:

SI, LA NOSTALGIA SIGUE SIENDO IGUAL QUE ANTES (*)

"Ha sido una victoria mundial de la poesía. En un siglo en que los vencedores son siempre los que pegan más fuerte, los que sacan más votos, los que meten más goles, los hombres más ricos y las mujeres más bellas, es alentadora la conmoción que ha causado en el mundo entero la muerte de un hombre que había hecho nada más que cantarle al amor. Es la apoteosis de los que nunca ganan.

Durante 48 horas no se habló de otra cosa. Tres generaciones: la nuestra, la de nuestros hijos y la de nuestros nietos mayores, teníamos por primera vez la impresión de estar viviendo una catástrofe común y por las mismas razones. Los reporteros de la televisión le preguntaron en la calle a una señora de 80 años cuál era la canción de John Lennon que le gustaba más y ella le contestó como si tuviera quince: La felicidad es una pistola caliente. Un chico que estaba viendo el programa dijo: "A mí me gustan todas". Mi hijo menor le preguntó a una muchacha de su misma edad por qué habían matado a John Lennon y ella le contestó como si tuviera ochenta años: "porque el mundo se está acabando".

Así es: la única nostalgia común que uno tiene con sus hijos son las canciones de Los Beatles. Cada quien por motivos distintos, desde luego, y con un dolor distinto, como ocurre siempre con la poesía. Yo no olvidaré nunca aquel día memorable de 1963, en México, cuando oí por primera vez de un modo consciente una canción de Los Beatles. A partir de entonces descubrí que el mundo estaba contaminado por ellos. En nuestra casa de San Angel, donde apenas si teníamos donde sentarnos, había solo dos discos: una selección de preludiso de Debussy y el primer disco de Los Beatles. Por toda la ciudad, a toda hora, se escuchaba un grito de muchedumbres: Help, I need somebody. Alguien volvió a plantear por esa época el viejo tema que los músicos mejores son los de la segunda letra del catálogo: Bach, Beethoven, Brahms y Bartok. Alguien volvió a decir la misma tontería de siempre: que se incluyera a Bosart.

(...) En cambio, me empeñé desde entonces en incluir a Los Beatles. Emilio García Riera, que estaba de acuerdo conmigo, y que es un crítico e historiador de cine con una lucidez un poco sobrenatural, sobre todo después del segundo trago, me dijo por esos días: "Oigo a Los Beatles con un cierto miedo, porque siento que me voy a acordar de ellos por todo el resto de mi vida". Es el único caso que conozco de alguien con bastante clarividencia para darse cuenta de que estaba viviendo el nacimiento de sus nostalgias. Uno entraba entonces en el estudio de Carlos Fuentes y lo encontraba escribiendo a máquina con un solo dedo de una sola mano, como lo ha hecho siempre, en medio de una densa nube de humo y aislado de los horrores del universo con la música de Los Beatles a todo volumen.

Como sucede siempre, pensábamos entonces que estábamos muy lejos de ser felices, y ahora pensamos lo contrario. Es la trampa de la nostalgia, que quita de su lugar a los momentos amargos y los pinta de otro color, y los vuelve a poner donde ya no duelen. Como en los retratos antiguos, que parecen iluminados por el resplandor ilusorio de la felicidad, y en donde solo vemos con asombro cómo éramos de jóvenes cuando éramos jóvenes, y no solo los que estábamos allí , sino también la casa y los árboles del fondo y hasta las sillas en que estábamos sentados. El Che Guevara, conversando con sus hombres alrededor del fuego en las noches vacías de la guerra, dijo alguna vez que la nostalgia empieza por la comida. Es cierto, pero solo cuando se tiene hambre. En cambio, siempre empieza por la música. En realidad, nuestro pasado personal se aleja de nosotros desde el momento en que nacemos, pero solo lo sentimos pasar cuando se acaba un disco.

En esta tarde, pensando todo esto frente a una ventana lúgubre donde cae la nieve, con más de cincuenta años encima y todavía sin saber muy bien quién soy ni qué carajos hago aquí, tengo la impresión de que el mundo fue igual desde mi nacimiento hasta que Los Beatles empezaron a cantar. Todo cambió entonces. Los hombres se dejaron crecer el cabello y la barba, las mujeres aprendieron a desnudarse con naturalidad, cambió el modo de vestir y de amar, y se inició la liberación del sexo y de otras drogas para soñar. Fueron los años fragorosos de Vietnam y la rebelión universitaria. Pero sobre todo, fue el duro aprendizaje de una relación distinta entre los padres y los hijos, el principio de un nuevo diálogo entre ellos que había parecido imposible durante siglos.

El símbolo de todo esto -al frente de Los Beatles- era John Lennon. Su muerte absurda nos deja un mundo distinto, poblado de imágenes hermosas. En Lucy in the sky, una de sus canciones más bellas, queda un caballo de papel periódico con una corbata de espejos. En Eleonor Rigby -con un bajo obstinado de chelos barrocos- queda una muchacha desolada que recoge el arroz en el atrio de una iglesia donde acaba de celebrarse una boda. ¿De dónde vienen los solitarios? se pregunta sin respuesta. Queda también el padre Mac Kensey escribiendo un sermón que nadie ha de oir, lavándose las manos sobre las tumbas, y una muchacha que se quita el rostro antes de entrar en su casa y lo deja en un frasco junto a la puerta para ponérselo otra vez cuando vuelva a salir. Estas criaturas han hecho decir que John Lennon era un surrealista, que es algo que se dice con demasiada facilidad de todo lo que parece raro, como suelen decirlo de Kafka quienes no lo han sabido leer. Para otros es el visionario de un mundo mejor. Alguien que nos hizo comprender que los viejos no somos los que tenemos muchos años, sino los que no se subieron a tiempo en el tren de sus hijos."
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(*) Publicado en El Comercio de Quito el 13 de diciembre de 1980.

domingo, 28 de noviembre de 2010

miércoles, 5 de mayo de 2010

Pero si Lucho Barrios era inmortal...

Muchas veces nos pasa que ocurre algo que uno nunca espera que suceda, que no está en el imaginario interno aunque la racionalidad diga otra cosa.

Eso pasó hace pocos minutos cuando la radio nos informa que esta mañana ha muerto en Lima el bolerista Lucho Barrios.

Es que Lucho Barrios parecía inmortal, era parte del ADN de cada uno y en esa medida no es comprensible que muera.

Siendo peruano, nacido en Callao hace 75 años, Lucho Barrios parecía chileno. No solo porque pasaba gran parte de su vida dando conciertos y en giras por Chile, desde siempre, sino porque es el intérprete por antonomasia, el que identifica uno de los dos o tres 'himnos' populares más grandes que tiene Chile: "La joya del Pacífico". Con eso se ganó un lugar preponderante en la historia de la música chilena.

Este hermoso tema, creado en los años 40 por un compositor porteño, fue grabado en 1970 por Lucho Barrios con ese estilo de vals que lo hizo famoso para siempre. No hay cantante de boleros ni guitarreada formal o informal en que no se cante La joya del Pacífico con el punteo y el fraseo que popularizó Lucho Barrios.

Aunque Joe Vasconcelos grabó la canción hace unos años en su estilo para una telenovela, la versión de Lucho Barrios ha sido y será siempre la que está en el inconsciente colectivo, tanto que mucha gente creía que Lucho Barrios era 'shileno'...

Así también, es enormemente popular en "el Chile profundo", ese que no está en los medios, su versión de Mi niña bonita.

viernes, 2 de octubre de 2009

Una inmensa tristeza


MERCEDES SOSA está grave, muy grave, en una clínica de Buenos Aires y esta noticia me llena de una profunda tristeza. Muchas veces he pensado que esas grandes figuras de la música que nos han acompañado durante 40 años ya están en los 60 ó más y que por lo tanto se pueden morir, pero otra cosa es escuchar que ese temor se hace realidad. Como decía ayer Víctor Heredia: "Estas cosas uno las imagina en el tiempo, allá a lo lejos. Pero de golpe, cuando pasan, a mí me devastan". Es que "la Negra" es parte de la vida de uno -mía y de muchos otros miles- porque pareciera que su voz ha estado presente desde siempre.

A fines de los 60 se hizo inmensamente famosa con canciones hermosísimas como "Al jardín de la República" (dedicada a su Tucumán) y "Alfonsina y el mar" y en el 70 grabó la "Canción con todos" de César Isella, que se transformó en un himno en todo el continente (...todas las voces todas, todas las manos todas...) y por años no faltó ni en guitarreadas ni en conciertos. En 1971 sacó el disco con canciones de Violeta Parra, que ha significado que a ella también la identifiquen con "Gracias a la vida", y en el 77 el disco con temas de Atahualpa Yupanqui (...yo tengo tantos hermanos que no los puedo contar y una hermana muy hermosa que se llama Libertad...).

En un concierto en La Plata la dictadura la detuvo a ella y a todo el público asistente en 1979 y la Negra pasó 3 años en el exilio, hasta que en el 82 volvió en gloria y majestad con un concierto que llenó el Teatro Opera por días y días (del que son las versiones en vivo que puse en la 'rockola'), un disco que marcó los años 80, la vuelta a la democracia en Argentina y la lucha por los derechos humanos violados en dictadura (...tantas veces me mataron, tantas desaparecí, sin embargo estoy aquí resucitando...).

En esos años fue muchas veces a Quito. Con su voz y su fuerza lo llenaba todo. Cantaba "Todo cambia" (canción del chileno Julio Numhauser que habla del exilio, que ella popularizó en el mundo entero y que es uno de los símbolos musicales de los 80), "María María", de Milton Nascimento, que exalta a la mujer latinoamericana, "Un son para Cándido Portinari" y la bella "Serenata para la tierra de uno". Cuantas veces la vimos en el Coliseo Julio César Hidalgo, a veces cerquita y otras desde la general. Y junto a los amigos del exilio argentino la acompañamos incluso una vez a ella y a Hebe de Bonafini, presidenta de las Madres de Plaza de Mayo, ¡qué gran honor!

Hoy su vida se va apagando, inexorablemente, pero no su voz. La legendaria Mercedes Sosa, la "Negra", la cantora, la intérprete mayor de la canción latinoamericana está hospitalizada, asistida por un respirador artificial. Su estado desmejora paulatinamente y hay miles de personas en el continente consternadas con la noticia. El libro de visitas en su página web y en los diferentes sitios de noticias de todo el mundo se han llenado de saludos, mensajes, emoción y cariño para ella. Como por ejemplo estas que reproduzco aquí, tomadas casi al azar:

«Con su admirable y profunda voz, "La Negra" enalteció a la mujer latinoamericana y las tradiciones musicales del continente.»

«Su voz ha vivido y vivirá por siempre. La tengo en el corazón por su arraigo social impregnado en su contenido musical. ¡Qué diera por ir a darle físicamente el beso grandote que le envío a su frente!»

«Fueron varias las veces que viniste a Nicaragua... era yo muy joven, pero fui a casi todos tus conciertos y con vos aprendí a amar ese folclore argentino y su carga social, que era poesía y en tu voz fue más que un canto hermoso, fue clamor... Y fue por vos que supe de las vivencias tristes que tantos han tenido que sufrir... Y ahora soy cantante y la tercera parte de mi repertorio me lo presentaste vos, única, insustituible, eterna Mercedes... Estás en mis oraciones y en las de los millones de personas que han tenido el privilegio de conocerte...»
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GRACIAS A LA VIDA...
Bueno, finalmente Mercedes Sosa murió en la madrugada del 4 de octubre (coincidentemente, el mismo día del natalicio de Violeta Parra). Miles y miles son las expresiones de pesar, los mensajes en internet, las declaraciones de personas "importantes" y sobre todo de los anónimos que la querían y admiraban, cuñas de los medios de comunicación en que recortan las opiniones, etc.

Uno podría seleccionar cientos de esas opiniones, porque nos representan, y entre todas ellas, me gustó la del actor Patricio Contreras: "felicitarnos porque la pudimos conocer y admirarla como la voz de un continente" (o algo así).

La Negra le cantó a la vida, a sus raíces y a la libertad. Fue la gran embajadora de la música latinoamericana en el mundo, la voz que identificó a nuestro continente en todas las latitudes, una voz poderosoa y gruesa, salida del fondo de la tierra.

Pero además era 'la Mama' de todos los músicos latinoamericanos. A todos los llamaba y acogía y tuvo el mérito de convocar siempre a los jóvenes. Y una muestra es que en su último disco, "Cantora", hace duetos con Shakira, Julieta Venegas y Calle 13 entre otros, que aparentemente uno puede pensar que nada tenían que ver con ella, pero que para su sentido de integración eran actitudes naturales.

Así, uno podría hablar horas de horas de Mercedes Sosa. Aunque su voz quedará siempre presente la extrañaremos, mucho.

viernes, 18 de septiembre de 2009

La fulgurante nueva canción chilena

Desde hace meses tengo la inquietud de escribir sobre esta "nueva" música chilena. He revisado material, he leído notas y entrevistas, he investigado y he escuchado en la radio lo que he podido, especialmente en Radio Uno. Porque lo que ha ocurrido me parece muy notable desde diversos puntos de vista. Espero poder explicarme adecuadamente.


Un recuento rápido
Haciendo una muy breve historia, los tiempos pretéritos fueron de los boleristas, después vino la Nueva Ola (desde 1958), el Neofolklore (desde 1964), la Nueva Canción (desde 1969), los "cebolleros" y grupos un poco alternativos, todo lo cual fue abruptamente interrumpido por el Golpe del 73. Con paciencia, entusiasmo y coraje se rearmaron los espacios culturales en dictadura y apareció el Canto Nuevo (en los 80) y después Los Prisioneros.
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Con la democracia volvieron en gloria y majestad los Inti, Illapu, Los Jaivas, que llenaron todos los escenarios de principios de los 90. Paralelamente coexistían trovadores, que habían empezado en las peñas de los 80 y pedían su lugar para el recambio pero que no lograron darse a conocer masivamente, siendo muy buenos, como Francisco Villa, Patricio Anabalón, Eduardo Peralta y otros, lo que produjo una especie de estancamiento de nuevas figuras, solo alterado por los grandes grupos de los 90, como fueron Los Tr3s y La Ley.


La llegada de los jóvenes
Pero de repente, en los últimos dos o tres años (aprox.), irrumpió un gran número de cantantes, jóvenes, que rompieron ese estancamiento y le han dado una fuerza y diversidad increible a la música popular en Chile. Francisca Valenzuela, Javiera Mena, Camila Moreno, Sabina Odone, Chinoy, Nano Stern, Manuel García, Leo Quinteros, Chico Trujillo, Los Difuntos Correa, Teleradio Donoso, Sinergia, De Saloon, Los Mono, Juana Fe y decenas más, junto a otros que venían de poco antes, como Denisse Malebrán, Los Miserables, Los Bunkers, Chancho en Piedra, etc., han llegado a sacudir la música de hoy con sus estilos y musicalidades más diversas. Rockeros, baladistas, folkloristas, raperos, hip-hoperos, reggae, punk y tropical, todos se mezclan y se ha dado el caso increíble que hace unos meses Radio Uno organizó un concierto con unos 150 intérpretes que desfilaron por dos escenarios durante unas 15 horas aproximadamente. Hace unos años eso hubiera sido imposible imaginar.
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Elementos comunes que veo
Y me interesa destacar algunas características comunes que yo veo en todos estos músicos:
En primer lugar, no traen la carga del Golpe a sus espaldas, aunque claramente no son ajenos a él. Son "progresistas" (por denominarlo de alguna manera), condenan la dictadura, pero no es su leit-motiv. Además que muchos de ellos nacieron bastantes años después del 73.

En segundo lugar, prácticamente todos ellos hacen una interesante interpretación de la música de Violeta Parra y Víctor Jara. Me da la impresión que no hay ningún cantante de esta nueva hornada que no cante algo de Violeta o de Víctor a su estilo, dándole una nueva vida a cada una de esas canciones. Hoy es posible escuchar las más variadas versiones de los temas de esos dos nombres esenciales de la música chilena y todas con algún valor e identidad especial. Partiendo por el "Run-run..." de Francisca Valenzuela, uno podría hacer una larga lista de covers que daría para un libro y no para un blog. Así también, algunos han recreado a Buddy Richard, Fernando Ubiergo, Los Angeles Negros.


El tercer elemento, es que siento a estos nuevos músicos muy ajenos al elitismo de La Ley y Lucybell, que en mi criterio -cómo decirlo- hacen una música muy "light", quitada de todo compromiso (con cualquier cosa, no me refiero al político), como "agringada" y creo que el mejor símbolo de eso lo dio hace unos meses Beto Cuevas, que vino a estrenar su nuevo disco con un concierto en Pucón, donde no haya 'chusma', supongo que esa sería la idea. ¡Qué más decidor!. Solo le faltó dar otro concierto en La Dehesa o Chicureo.

Otro dato es que en general estos nuevos músicos no están en la televisión, pero la popularidad que han ganado a través de la radio y sus presentaciones personales los llevará irremediablemente a ocupar ese espacio, sumado a la apertura que dicen traerá la televisión digital.
Y todos ellos utilizan masivamente las nuevas tecnologías. Sus conciertos se difunden por correo electrónico, facebook, messenger, MySpace y se llenan sus presentaciones (ver la nota de un diario del sur).
Por último, es notable ver que la mayoría de estos solistas y grupos interpretan sus propias canciones. Como decía Ubiergo en el último Festival de Viña, "ésta es una generación de nuevos trovadores chilenos entre los que están las nuevas Violetas y los nuevos Víctor".



Manuel García
Y de todos ellos, el más destacado, el referente más importante de la canción de autor en el Chile de hoy es Manuel García.
Nació en Arica, donde empezó a tocar y componer y se vino en los 90 a Santiago, conformando el grupo "Mecánica Popular".
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Combinando su trabajo con Mecánica, se dedicó a grabar sus primeros discos solista. Editó 'Pánico' el 2005 y 'Témpera' en el 2008, que han tenido gran éxito y trascendencia.
En el 2006 fue convocado por un músico penquista para poner la voz a la Orquesta Sinfónica de Concepción en un espectáculo único: 'Víctor Jara Sinfónico', que solo se hizo en vivo, no hay disco de ese gran proyecto. También ha estado en Barcelona participando en un proyecto conjunto con nuevos cantautores catalanes.

Encuentro espectacular la poesía y profundidad de sus letras y me impacta el uso de las cuerdas que hace en sus canciones. Algunas con violín, otras con chello, otras con viola, lo que les da una sonoridad absolutamente particular, tanto como el tono de su voz.
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Yo ya lo destaqué en diciembre pasado en dos notas, a partir de escuchar sus canciones en la radio y verlo en el concierto homenaje a Salvador Allende, diciendo que me parecía que va un paso más adelante de todos. Es el cantautor que sintetiza el surgimiento de esta nueva camada de músicos que poco a poco han ido ocupando espacios y que no me cabe dudas que significarán un aporte fundamental en la música popular chilena del siglo XXI.

lunes, 29 de diciembre de 2008

100 años, 1000 sueños y 1 genio


Este año se cumplieron cien años del nacimiento del presidente Salvador Allende y la Fundación que lleva su nombre organizó un gran concierto de homenaje, titulado "Cien años, mil sueños", con decenas de artistas tanto chilenos como extranjeros. Estuvieron Inti-Illimani, Quilapayún, Congreso, Los Tr3s, Lucybell, Los Miserables, los Parra y muchísimos más. Y también llegaron a decir presente Víctor Manuel, Ana Belén, Ismael Serrano, Joaquín Sabina, Miguel Ríos, Miguel Bosé, Juanes, Pedro Aznar, Kevin Johansen, entre otros.
Como en el chiste, hubo una buena y una mala. La mala corrió por cuenta de Javiera Parra, quien dijo que el concierto del viernes era de los mapuches y el del sábado de los conquistadores. Desubicada e irrespetuosa, porque esos artistas han demostrado durante toda su trayectoria ser totalmente solidarios y comprometidos con la lucha de los pueblos latinoamericanos. ¡Las cagó!, realmente.
Lo bueno lo puso Manuel García. Hizo una versión increible, maravillosa, genial, en que mezcló "Santiago de Chile" de Silvio Rodríguez con "Another brick in the wall" de Pink Floyd. Yo no me hubiera imaginado juntar el tono intimista de esa canción de Silvio con una de las mejores canciones de la historia del rock, y resultó brillante. Escuchar las últimas estrofas de la canción de Silvio cantadas al ritmo de Roger Waters me para los pelos. Al final, recita un trozo del discurso de Allende el día que ganó las elecciones y deja dando bote el estribillo "eso no está muerto, no me lo mataron, ni con la distancia ni con el vil soldado". El verso de Silvio con la fuerza de Pink Floyd.
En mi modesta opinión, Manuel García va un paso más adelante de todo el resto hoy en Chile. De eso escribiré pronto, porque quiero contar mi teoría.
El video es de un aficionado, no es de mucha calidad, pero permite apreciar la locura brillante de este genio de la música actual.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Un regalo para mí, un regalo 'gigante'


Ojo, antes de echar a correr el video poner pausa en el recuadro de música de la columna derecha. Y no se asusten, la presentadora de la TV de Concepción empieza sin audio.

TEMPERA

Manuel García

Difícil pensar sin hablar
difícil hacerse un lugar en los labios
Al toro si no es por los cuernos
difícil llevarlo arrastrando al infierno
Yo vi las estrellas de día brillar
más que nunca en un cielo de lienzo
Me acuesto pensando en mis huesos
y echo de menos tu beso y tu cuerpo
La sangre que va al corazón
es témpera roja que endurece el tiempo
Busco tus huellas digitales
para pintar árboles como los ciegos
Para arrancarle los cristales a tus pensamientos
que son mis gigantes
Gigantes, gigantes.

Difícil tratar de decir
si no es con las manos gritando en los muros
Nos muerde la estructura azul
en la esquina de alguno de esos dibujos
El día corriendo veloz
con las piernas de bosco y brazos de cartón
Mi niña se compra un vestido
y todo el país me parece distinto
Mi niña se pone el vestido
y se lo quito al tiro
por darle un sentido gigante
Gigante, gigante.
Gigante, gigante.

Difícil tocar la guitarra
si el papel mural se desprende por nada
Difícil hacer el amor
sin sentir que nos agarramos de una tabla
Si la vida es como un naufragio
que sea feliz el que pasa remando
Que baile la virgen María entretanto
pero que baile con el diablo
Para arrancarle los cristales a tus sentimientos
que son mis gigantes
Gigantes, gigantes.

viernes, 21 de marzo de 2008

Morricone, un genio

La publicitada visita a Chile de Ennio Morricone me causó una gran conmoción, positivamente hablando.
En general para la cultura popular el gran maestro italiano no es un desconocido. ¿Quién no conoce la música de El bueno, el malo y el feo y la ha tarareado además?, así como miles de personas han escuchado y reescuchado la música de La misión. Pero son sensaciones aisladas cada una.
Esta presentación me permitió -en cambio- tener una visión de conjunto de su obra y darme cuenta de lo impresionante que es su producción. Eso es lo que me impactó. A pesar que desgraciadamente Canal 13 cortó el concierto y transmitió apenas 1 de las 2 horas que duró, que sí transmitió en vivo por la señal de cable a la que no tenemos acceso los que no tenemos cable. Pero a pesar de ello, de ver y escuchar un concierto a medias, me dí perfecta cuenta que Morricone es un genio.
Acompañado de la Orquesta Sinfónica de Roma y del Coro de la Universidad de Chile fue una presentación de gran nivel, porque así es la producción de Morricone (aunque el sonido pudo ser mejor, aunque una orquesta sinfónica no debe actuar al aire libre, y otros peros menores que no empañan lo esencial). Incluso la participación de una soprano haciendo de su voz un instrumento más de la orquesta me pareció espectacular.
Quizás la música de Cinema Paradiso podría llamarse "Sinfonía Nº20 Cinema Paradiso" y la de La Misión llamarse "Sinfonía Nº 8 La Misión" y la de Marco Polo "Sinfonía Nº 32 Marco Polo" y así sucesivamente con las bandas sonoras de Sacco y Vanzetti, Por un puñado de dólares, Los intocables, Erase una vez en América, etc. etc., porque sus composiciones son obras completas de la calidad y sensibilidad de un maestro y un genio.
No me asombraría que en algunos años más (¿cincuenta?) la música de Morricone se interprete junto a la de Anton Dvorak, Strauss, Villa-Lobos, Piazzolla, Stravinsky, Los Beatles, Grieg, John Williams (el otro gran creador de música de películas), Beethoven, Brahms, Verdi y tantos otros, aunque algunos crean que lo que digo es una herejía, pero la evolución nos lleva a denominar como clásico a todo aquello que la gente ha incorporado a su cultura como clásicos.