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miércoles, 5 de enero de 2022

La hora de nuestros hijos e hijas

Nos ha tocado ver la llegada de nuestros hijos e hijas al poder. Nuestros “niños”-como uno nunca deja de verlos- resultaron ser los y las grandes e inobjetables ganadores en la última contienda presidencial. Lo que el movimiento “Podemos Unidas” español no pudo lograr, nuestros retoños lo lograron en 10 años. Barrer con las viejas estructuras, con paradigmas anquilosados, con figuras de la vieja política chilena, que hace casi 60 años tenían su edad y se constituían en los ministros treintones de Eduardo Frei Montalva (Zaldívar tenía incluso solo 29 cuando asumió como Ministro de Hacienda, en 1964).

A la derecha chilena le pasó lo que nos pasa a nosotros los padres con nuestros hijos. No quisieron ver que habían crecido, no los creyeron capaces de levantar, defender y hacer triunfar una alternativa política potente y novedosa. Creían estar enfrentándose a infantes terribles, a hippies inmaduros y despistados, por decir lo menos. Y resultó que los niños habían crecido y supieron interpretar las ansias antiguas de un pueblo cansado de lo mismo, que los apoyó en forma abrumadora. Y Chile votó por Boric y aprobó para nuestro país la Dignidad, con mayúscula, eligiendo un gobierno marcado por el respeto a la diversidad, con un claro sello ambientalista y ecologista, con cabros que los vimos crecer diciéndonos que no había que fumar, que no había que contaminar el planeta y que no se espantaban con las parejas homosexuales ni los amigos trans.

 Los vimos abrirse camino defendiendo esas posturas. Los vimos rebatirnos y acusarnos de “añejos” políticamente, de “rancios” ideológicamente, de “pegados” en otros tiempos. Los vimos escoger banderas nuevas y rupturistas, a veces en forma un poco insolente y soberbia, porque -tal como nosotros en los años ‘60- en sus primeros pasos políticos se creían dueños de la verdad. Incluso se estableció una brecha con ellos. Nos ofendieron y los ofendimos. Nos descalificaron y los descalificamos. Nos gritaron y les gritamos.

Hasta que nos dimos cuenta que tenían razón. Que ellos eran la única alternativa posible frente al eventual retorno a un pinochetismo peligroso y amenazante. Y ese 19 de diciembre salió un millón más de personas que en la primera vuelta a apoyar al representante de ese cambio, un cambio que tanta falta nos hacía y que se venía insinuando sin tapujos desde octubre de 2019.

El poder de nuestros hijos los llevó al poder. El poder de sus convicciones, de sus propuestas, de su irreverencia, de su capacidad de asombro inmaculada, de sus nuevas formas, de su honestidad, su transparencia y su cuota de sana candidez. Una partidaria de Kast me dijo antes de las elecciones “¿qué me dices de un candidato que le habla a sus peluches? ¡Faltaba más!”. Y yo le respondí que eso era lo que me encantaba de Boric porque mis hijos también tenían peluches de su infancia, que nunca habían dejado de atesorar, aun cuando fueran ya adultos creciditos. Esa es la diferencia de estos cabros, los de la edad de nuestros hijos. No tienen miedos. No temen que los traten de “infantiles” o “amanerados” y comparten en la tele, en programas muy serios, el afecto por sus peluches. Son jóvenes mucho más libres que nosotros. Más desprejuiciados. Mas conectados con sus emociones, con su espiritualidad. Eso se ve tan claramente en Gabriel Boric.

Jóvenes también con una capacidad de crecer, aprender y madurar políticamente a la velocidad del rayo. El Boric que hemos visto después del triunfo -y durante su campaña en la segundad vuelta- es mucho más sabio, armónico y valiente para mostrarse tal cual es que el Boric de otros tiempos iniciales.

Les llegó el turno a nuestros hijos. Los encontró la rueda de la historia y les ha dado un lugar insospechado para ellos no hace 10 años, sino hace solo un año. No tenían vocación de poder sino vocación de cambio. De darle una vuelta de tuerca a la realidad que ya les estaba quedando muy estrecha. Que nos estaba asfixiando a todos, algo que para ellos era más evidente. Porque cuando eres joven quieres correr, y para correr necesitas mucho más oxigeno que cuando vas recorriendo la vida a paso más cansino. Y más desencantado también.

Estos cabros, que son como nuestros hijos, nos devolvieron la posibilidad de reencantarnos. De gritar a voz en cuello esa tarde del domingo 19 de diciembre la dicha de su triunfo. De salir otra vez a La Alameda a celebrar, armados solo de alegría y esperanza. Estos hijos nuestros nos han devuelto la fe y nos han quitado la desazón. Y el terror que nos daba volver a transitar por un callejón oscuro.

Estos jóvenes, todos como nuestros hijos, han merecido la mirada y la felicitación del planeta entero porque representan el triunfo de la razón sobre la sinrazón, de la luz sobre la oscuridad, de la quietud sobre la inquietud. Y han planteado rotundamente que es la hora de ocuparse más que de preocuparse de los problemas que aquejan a este país y a este mundo, que es ancho pero no ajeno.

A lo largo de nuestras vidas, estos cabros nos han hecho sufrir y nos han sacado canas verdes, pero hoy es la hora de levantarles una estatua porque nos han abierto la posibilidad de volver a creer. Y de darle un espacio a la felicidad y a un futuro mejor.

Por Patricia Collyer C.  (https://pagina19.cl/opinion/la-hora-de-nuestros-hijos-e-hijas/)


miércoles, 7 de septiembre de 2011

Veintiún personas valiosas

Una lamentable tragedia, ocurrida el viernes 2 en el archipiélago Juan Fernández, tiene a todo Chile nuevamente en shock emocional. Se unen para esto varios factores:

Por un lado, el país quedó demasiado sensible después de las tragedias del 2010 (terremoto, mineros, cárcel de San Miguel). Diría que quedamos con la sensibilidad a flor de piel, que cualquier cosa nos puede hacer llorar colectivamente, como se ha demostrado en estos días.

En segundo lugar, las víctimas de este accidente iban TODOS a cumplir actividades solidarias con la población y la reconstrucción de Juan Fernández. Cubillos impulsaba las acciones, Camiroaga las reporteaba y difundía, la FACH ponía la logística y las funcionarias de Consejo de la Cultura instruirían sobre cómo postular a fondos concursables. Es decir, las 21 personas que iban en el avión accidentado tenían un compromiso que asumían a plenitud con su viaje a la isla. Esa es sin lugar a dudas una de las cosas que más ha impactado en esta tragedia.

Tercero, y es innegable, habían personajes públicos de gran imagen en el país, partiendo por Felipe Camiroaga y su equipo del programa "Buenos días a todos", así como Felipe Cubillos, que se ganó un respeto incalculable por la campaña "Desafío levantemos Chile" que inició apenas unas horas después de ocurrido el terremoto y a la que desde entonces se dedicó incanzablemente con el fin de ayudar con acciones concretas en la reconstrucción de caletas, pueblos y ciudades, sumando esfuerzos públicos y privados, entregando escuelas, donando motores y lanchas a los pescadores que lo perdieron todo, etc.



Ellos, los dos Felipes, Cubillos y Camiroaga, representan una preocupación por ayudar a los damnificados, cada uno en su esfera, que es valioso. En lo personal, debo confesar que como un no aficionado a la televisión, nunca he visto el "Buenos días a todos" (ni siquiera sabía que existía un periodista de nombre Roberto Bruce, por ejemplo) y me he sorprendido en estos días al conocer datos sobre la vida e intereses de Felipe Camiroaga que yo desconocía por completo. Pensaba que era un personaje más de "farandulandia" y me he llevado la sorpresa de saber que era exactamente al revés, por lo que me parecen más comprensibles los diversos homenajes que se le han hecho y se le harán.

Por último, creo que la prioridad uno hoy en día es seguir en la búsqueda de restos de los desaparecidos, de los 17 cuerpos que aún no se han rescatado, y que la discusión mediática respecto al accidente mismo es una falta de tino. Durante años han viajado aviones a Juan Fernández y lo han seguido haciendo (sobre todo en estos días, en que el despliegue de equipos técnicos y humanos es inmenso), por lo que decir que UN accidente desmerece la pista, desmerece a la tripulación, desmerece a los aviones, me parecen frases propias de gente ignorante. Ciertamente la población de Robinson Crusoe merece tener un camino público para ir desde el pueblo al aeródromo, por ejemplo, para no hacerlo solo por mar, pero esa no es la causa del accidente ni es el elemento de preocupación central en estos momentos.
Es de esperar que el mar entregue los restos de las víctimas.

martes, 5 de julio de 2011

El Estado responde a las demandas

Esta noche ha ocurrido un hecho por demás significativo: el propio Sebastián Piñera ha tenido que salir en cadena nacional a dar respuestas a las demandas estudiantiles. Me parece que ese es un hecho central. Más allá de que todo tiene que pasar por él, que todas las decisiones las toma él y que a sus ministros no les deja mucho campo de acción, resulta notable apreciar que deba ser el propio Presidente de la República quien tenga que salir a dar las respuestas. Significa que las movilizaciones han logrado llegar a las más altas esferas del Estado y eso ya es un triunfo de los estudiantes, de los profesores, del Consejo de Rectores, de la ciudadanía en general que ha salido a las calles en las últimas semanas.

Respecto a las propuestas enunciadas por Piñera, hay que revisarlas con mayor tranquilidad y profundidad y además esperar a ver si se cumplen, pero la primera sensación es que en todo lo que es económico son parches, darle "mejoral" al problema del endeudamiento de los estudiantes, aumentando becas, rebajando intereses, etc., sin atacar el tema de fondo, que es el concepto de educación que queremos para esta sociedad.

Pero hay un punto que me pareció trascendente: Piñera propone diferenciar entre 4 tipos de universidades:
- las estatales (la Chile, la Usach, etc.)
- las tradicionales no estatales (Católica, UCV, la Santa María, etc.)
- las privadas sin fines de lucro (Alberto Hurtado, Academia de Humanismo Cristiano y alguna más), y
- las privadas CON fines de lucro, que según dijo, deberán transparentar sus cuentas, declarar sus ingresos y pagar los impuestos correspondientes (San Sebastián, Adolfo Ibáñez, del Desarrollo y muchas más).

Ese punto me parece vital en la actual discusión sobre la educación. Obviamente Piñera no se opone al lucro, está en su propio ADN y no se entendería que él se sume a la demanda de "no al lucro en la educación", pero al aceptar el lucro con esas reglas está transparentando un tema que intencionalmente había quedado en la nebulosa durante 30 años, permitiendo que los inversionistas en universidades se enriquezcan a costa de las familias que deben endeudarse de por vida para que uno de los suyos pueda cumplir el sueño de ser profesional.

Habrá que esperar, por un lado, la respuesta de los estudiantes y de los demás actores al mensaje, y por otro, saber si esas propuestas se traducen en medidas reales, pero la sola presencia de Piñera en la televisión ha avalado la justicia de sus demandas y la contundencia de sus argumentos.

jueves, 30 de junio de 2011

En la encrucijada

Las multitudinarias movilizaciones populares van poniendo cada vez más en la encrucijada a todos los actores: el gobierno está en la encrucijada, los políticos están en la encrucijada, el país mismo está en una encrucijada.

Así como han sido históricas las marchas, por lo masivas, por lo alegres, ingeniosas e innovadoras, por lo ajenas al compromiso partidista que tenían antes, etc., así también se van transformando en históricas las demandas. Cada día son más y más las personas que se suman a este "grito" juvenil que se va transformando en un grito de país.

En la marcha de hoy jueves, más multitudinaria que la de hace dos semanas, se calculan al menos 100 mil personas en Santiago y otros tantos miles en todas las ciudades del país. Y no solo han participado los jóvenes, los estudiantes secundarios y universitarios. Se han incorporado los profesores, los padres y apoderados, los rectores y muchos alcaldes, en el ámbito de los directamente relacionados con la educación. También los empleados fiscales y trabajadores de distintos ámbitos.



Y el gobierno no sabe qué hacer. El ministro de Educación intenta "bajarle el perfil" a las movilizaciones, argumentando que no todos los estudiantes están en las calles, pero es una excusa burda. Finalmente tuvo que salir Piñera a proponer cosas, ante la ambigüedad del discurso de Lavín, y ofreció para las próximas semanas iniciativas específicas sobre algunos de los planteamientos de los estudiantes, tratando de salvar al ministro estrella de la UDI.

El gobierno no sabe qué hacer ni qué decir y la oposición tampoco, porque como bien se lo empiezan a decir los estudiantes, en 20 años no hicieron lo necesario para fortalecer la educación pública y mejorar su calidad. Son cómplices del lucro, del endeudamiento desorbitante de miles de familias para que sus hijos puedan estudiar una carrera profesional o técnica.

Pero en lo principal, se nota que los personeros de la derecha están perdidos, desestabilizados, no saben responder. Ven miles de gente en las calles de todas las ciudades y no lo pueden creer, pero no hacen nada, no se les ocurre nada más que tonterías, argumentos ridículos, como varios de los expresados por el alcalde de Santiago en los últimos días o el mismo ministro. Solo el alcalde de Puente Alto, Ossandón, parece tener más claridad sobre la trascendencia de las demandas populares y sobre cómo la injusticia y la inequidad extrema de la sociedad chilena han incubado una protesta que impulsan los estudiantes pero que cruza toda la sociedad y su modelo de desarrollo.

sábado, 18 de junio de 2011

Miles y miles en las calles



La marcha estudiantil de este jueves 16 fue algo extraordinario, espectacular, emocionante. Eran miles y miles de jóvenes que desfilaban, gritaban, caminaban y expresaban su deseo de mejorar la calidad de la educación en Chile.

Estudiantes universitarios y secundarios, trabajadores de las universidades, profesores, trabajadores diversos, ¡¡80 mil personas solo en Santiago!!, que sumadas a las que marcharon en Arica, Iquique, Valparaíso, Concepción, Temuco, Puerto Montt y tantas otras ciudades, hacen un total de 200.000 personas movilizadas por una causa justa y sentida. Además que hay más de 180 establecimientos en paro y tomados por sus estudiantes.



Ni el más optimista imaginó contar con este altísimo nivel de adhesión, aunque habían antecedentes recientes. En mayo marcharon 40.000 personas -también por la Alameda- para rechazar la aprobación del proyecto hidroeléctrico Hidroaysén, en un despertar de la movilización social que sorprendió por su masividad. Luego, otros miles en la primera marcha estudiantil, en la que participaron el rector de la USACH y el de la U. de Valparaíso. Hasta llegar a esta manifestación que llenó la Alameda como hace muchísimos años no se veía.

Aunque distintas en muchas cosas, esta marcha me hizo recordar aquellas de los años 60 y 70, en que la gente salía a la calle sin miedo y también en grandes cantidades. Veinte años de democracia, con todas sus fallas, hacen que hoy la gente se atreva a salir, a pesar de los Hinzpeter, porque a Piñera no le temen (Piñera es un chiste, ni la Ena von Baer parece tenerle respeto). Y a pesar también de los medios de comunicación, que criminaliza las demandas populares, dando amplia cobertura a los destrozos causados por un grupo minoritario de vándalos y no asumen la importancia que tiene como mensaje político el observar a 80.000 personas en completa tranquilidad marchando por el centro de la ciudad.



En cuanto marcha misma, hubo varias cosas interesantes: la alegría de la gente, esa sensación de que participamos comprometidamente pero pasando un buen momento; las comparsas, bandas, muñecos y muchas otras formas de expresión; cómo se sumaron otros actores a una movilización que era de los estudiantes: trabajadores de la salud, Colegio de Profesores, contratistas de Codelco, etc. Los estudiantes hoy (como sucede desde el 2006 además) son el principal motor de la lucha social y los articuladores de muchas demandas, han tomado un rol que antes tuvieron los partidos políticos, pero que lo perdieron entre componendas, clientelismo y prácticas cupulares.



Hace cinco años, la "revolución de los pingüinos" remeció al país. Los jóvenes pedían reformas a la educación y los políticos finalmente le dieron un barniz a las políticas educativas pero no dieron respuesta a las demandas estudiantiles. A pesar que la Presidenta formó una gran Comisión que le entregó recomendaciones, todas las medidas tomadas fueron insuficientes. Se cambió la LOCE de Pinochet (Ley Orgánica Constitucional de Educación) por una Ley General de Educación, LGE, que solo eliminó los conceptos autoritarios, pero mantuvo el sentido mercantilista y lucrativo del negocio de la educación, sin enfrentar el tema de fondo: la defensa y fortalecimiento de la educación pública.

Por eso, el NO AL LUCRO EN LA EDUCACION resuena hoy más fuerte. Crear un establecimiento educacional es una inversión muy rentable, sobre todo si se trata de universidades y en ese negocio participan muchos miembros del establishment político, no solo del actual gobierno.



Los estudiantes saben (hoy con internet es mucho más fácil investigar y consultar) que la educación en Chile fue gratuita hasta 1973, pero que hoy deben endeudarse casi por el resto de la vida para poder estudiar y por eso proponen sistemas ya no de gratuidad, porque en el mundo actual eso es inviable, sino de responsabilidades compartidas con el Estado. Por eso piden fortalecer la educación pública, revirtiendo la municipalización.

Tienen también otras demandas, más específicas: tarifa escolar todo el año; gratuidad de la tarjeta nacional escolar; pero todo en el marco de mejorar la calidad de la educación en Chile, porque todas los estudios y mediciones indican que la brecha es cada vez mayor entre los colegios pagados y los demás, esos que atienden a la mayoría de los estudiantes del país.

En este momento los manifestantes pasan frente a la Universidad Católica y leen un gran lienzo que dice: "Chilenos, después de 44 años El Mercurio aún miente".
Nota: todas las fotos fueron tomadas por el autor.

viernes, 27 de mayo de 2011

Desde la cárcel de Angol

Los cuatro comuneros mapuche condenados en Cañete a 20 y 25 años de prisión, acusados del atentado al fiscal Elgueta, cumplen hoy ya 74 días en huelga de hambre. Esta nueva acción de protesta se origina en que en el juicio que los condenó no imperó el debido proceso, al validarse únicamente la declaración de un "testigo sin rostro" presentado por el Ministerio Público en la forma que lo permite la Ley Antiterrorista.

La Corte de Apelaciones de Concepción ratificó hace dos días la absolución de los mismos comuneros en el juicio iniciado por la misma causa en los tribunales militares y la Corte Suprema debe pronunciarse en estos días sobre el recurso de nulidad al juicio de Cañete presentado por la defensa de los comuneros (ver http://wichaninfoaldia.blogspot.com/).

Los medios de comunicación no dan espacio ni minutos para que la opinión pública tenga información sobre la protesta mapuche. Los ignoran, como ignoraron durante meses la huelga de hambre del 2008 y la del 2010.

A propósito de este mismo tema, encontré recién un interesante texto de José Bengoa, del libro "La comunidad fragmentada", que por su valor humano reproduzco (en parte) a continuación:

«QUINTA CRONICA:
DESDE LA CARCEL DE ANGOL

«Hace ya unas semanas, durante el 2008, fui a la cárcel de Angol. Iba en camioneta por el camino de Santa Juana y un carabinero, con casco y chaleco protector, me hizo detener y me preguntó ¿qué anda haciendo por aquí? Lo miré con cara extraña y le dije ¿no es éste un camino público? Usted, me dijo, ¿anda trabajando o de turista? Le dije, eso no tiene por qué preguntármelo, soy un ciudadano chileno y ando por donde quiero. ¡Su carnet de identidad! me dijo con cara de malos amigos. Pero ¿por qué?, si voy a Angol, dije. ¡Ahá!, "va a visitar a los presos". El paco gordito estaba feliz consigo mismo por haber tenido razón en su sospecha. Entonces me lanzó una filípica: señor, vaya y dígale a esos mapuches "que se dejen de huevear", término duro y coloquial que en la boca de la autoridad sonaba más bien feo.

«Seguí mi camino bordeando el río Bío Bío. Sauces llorones en las orillas, las aguas que corren lentamente y un paisaje bucólico, inalterado. El gran río que durante siglos fue la frontera sur de Chile. Allí se fueron construyendo los fuertes que defendían el territorio del valle central de la "barbarie". Santa Juana, San Rosendo, Hualqui, Nacimiento, Santa Fe, son todos nombres de hoy pequeños pueblos y ayer de fuertes militares donde se acantoonaba el ejército de la frontera. (...)
«Llegué a la cárcel de Angol al mediodía. Está la nueva prisión un poco retirada de la ciudad. Nueva, bien pintada. Los alrededores, fuera de las rejas, están llenos de las ramadas del pobrerío. "Olvidaderas", como dice Pavez. Venta de sánguches y bebidas de fantasía. Una fila, cola, de personas se agolpa en la puerta. de las que uno cree que no existen en Chile. de las que solamente aparecen en la televisión en los días de temporales. Pobres de esos que hicieron famosos a los rotosos en el siglo 19. Ropas pobres, gente pobre. Pensé en las cárceles norteamericanas llenas de negros. Nadie les ha dicho a los gendarmes lo que tienen que hacer, pero un cartel decía: "Visitas a los presos comunes, lunes, miércoles y viernes. Visitas a los 'comuneros mapuches' martes y jueves". Era miércoles, me había equivocado, y estaba lleno de 'comunes'. El gendarme, apenas me vio me dijo "¿Comuneros mapuches?" Sí, le dije. No es día de visita, me respondió. No sabía, perdón. No se preocupe, pase. Ingresé a la guardia. Hay que esperar al comendante. Me senté y esperé. Estaban en colación. Pasaban los "mocitos" limpiando , sirviendo bebidas a los gendarmes, haciendo su pega. Jóvenes que los tratan con preferencia a cambio vaya a saber de qué. En eso llegó el comandante, que era comandanta. No me preguntó nada. Me hizo pasar.

«Pasé por varias rejas. Los pobres comunes compartían la visita. Unos se besaban con entusiasmo, otros compartían un sánguche. Una escena difícil de describir, más bien dramática... Chequeo de rigor, un timbre de color azul en la muñeca. Me llevaron a una sala especial. No me cupo ninguna duda de que los presos mapuches no eran comunes, eran algo diferente y los gendarmes lo sabían perfectamente. Discutir sin son o no son "presos políticos" es una simpleza abstracta. En términos empíricos, allí estaba comprobando que sí lo eran. escuchaba los gritos de la guardia. Huenchunao ¡visita! Esperé un buen tiempo hasta que apareció José. Se sorprendió. Nos dimos un abrazo largo y silencioso. Flaco como siempre o un poco más... hablamos como dos horas. Me contó de la huelga de hambre. Me preguntó por lo que pasa en otras latitudes con la cuestión indígena. De repente estábamos hablando de política y me pareció impropio en esas circunstancias. Le dije que creía que su causa era justa y agregué, imbecilmente, que a veces los mçétodos son equivocados. No me dijo nada. ¿Qué me iba a decir en esas circunstancias? Quien soy yo, me dije, para decir tamaña estupidez en este lugar. Hablamos de la defensa jurídica... Sobre los aliados, nadie. Sentí un frío en la espalda. Nos abrazamos y lo vi flaco, caminando hacia el interior de la cárcel.»

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Tomado de "La comunidad fragmentada. Nación y desigualdad en Chile". José Bengoa. Catalonia, Santiago, 2009. Págs. 129 en adelante.

martes, 28 de diciembre de 2010

Un año muy agotador...

Este 2010 que se va ha sido uno de los años más desgastantes sicológicamente que recuerde. Entre tanta tragedia y desgracia uno ha estado la mayor parte del año con los nervios de punta, con la sensibilidad a flor de piel y yo he sentido un agotamiento sicológico extremadamente fuerte.

Entiendo que todo eso tiene que ver también con cómo lo agarren a uno las noticias, en qué momento, en qué actitud, en qué estado de ánimo. Y también puedo entender que la edad ha de ser un factor a considerar pues las experiencias y vivencias acumuladas hacen ver de distinta forma las mismas cosas, con diversos prismas, todo lo cual relativiza mucho mi afirmación inicial, sobre lo agotador de este año, porque muchos(as) coincidirán conmigo pero muchos(as) otros(as) no sentirán lo mismo.


Ciertamente el año 2010 ha estado marcado por el terremoto y el rescate de los mineros, pero han habido otros hechos terriblemente negativos, como el incendio en la cárcel de San Miguel y la elección de Piñera.

El triunfo del "Piraña" fue un golpe demasiado fuerte. Sus rivales no eran magníficas opciones ni significaban alternativas al modelo, pero así y todo no son lo mismo. La depresión provocada por la impotencia de saber que ese tipo gerenciará el país por largos 4 años fue muy heavy. Chile había avanzado en estos 20 años, a pesar de las constantes cortapisas puestas por la derecha, y todo se lo llevó una propaganda populista que está siempre "al filo de la ley y de la ética", como definió la embajada yanqui a Piñera-candidato, según Wikileaks.

El 27 de febrero se nos movió el piso: terremoto de 8,3 grados en Santiago y 8,8 en Concepción. Y un par de horas más tarde vino el tsunami, que arrasó con centenares de kilómetros de costa y todo lo que había a su paso. La sensación de desamparo ante la fuerza de la naturaleza era muy fuerte. A pesar de no ver televisión más que de 9:00 a 10:30 de la noche, bastaban esos minutos para cuantificar el nivel de daño y sufrimiento y vivir durante ocho o diez semanas agobiado por la realidad. A mí me dejó muy agotado el terremoto y sus efectos, incluyendo las posteriores visitas a lugares y ciudades que sufrieron el rigor del sismo a mucha mayor escala.

Luego hubo un paréntesis con el mundial. A diferencia del exitismo local, creo que la actuación chilena fue apenas regular en juego y solo tuvo el mérito de haber hecho lo que debía hacer (ganar a Suiza y Honduras y perder con España y Brasil), lo que en todo caso ya es un logro, pues en otras ocasiones ni siquiera los resultados lógicos obtenía. Me alegró la gran actuación latinoamericana en la primera ronda, aunque solo Uruguay llegó a las instancias finales.

En esos días comenzó la huelga de hambre de los presos mapuche, que logró suspenderse después que el gobierno cedió a las justas demandas de los ayunantes.


En agosto se nos vino encima la otra gran angustia: 33 mineros habían quedado atrapados por un derrumbe a 700 metros de profundidad. La explosión de júbilo desatada al encontrar el papel que decía que estaban vivos los 33 fue la mejor demostración de la tensión que se había acumulado en el país ante la falta de noticias de los atrapados. Los siguientes dos meses fueron de ver trabajar las máquinas excavadoras (Strata, T130, etc.), escuchar a los parientes, conocer cómo vivían abajo esos hombres y esperar el momento crucial del rescate, para saber si podrían salir TODOS vivos. Finalmente, cuando el último rescatista volvió a la superficie ese 13 de octubre, recién se pudo decir que el rescate había sido exitoso, pero los 70 días anteriores siempre estuvieron impregnados de angustia y preocupación, con un país en vilo y el mundo entero viéndolo en directo.


Y entre los robos y asaltos que abundan más que en los tiempos de la Concertación, en diciembre se desató un nuevo drama con el incendio en la cárcel de San Miguel, que dejó 81 reclusos muertos y una estela de denuncias y movimientos de los internos en otros penales del país.

Entremedio, una elección absolutamente antipopular, pues el 80% del país desea que se queden Harold y Bielsa en la ANFP y la Selección, pero un pequeño grupo de dirigentes, de los clubes grandes, dijo otra cosa, generando tristeza y decepción en los aficionados al fútbol e incluso en los no aficionados(as).

Además de todo eso, hubo choques de buses con muchos muertos; un terremoto que azoló Haití en enero; avalanchas, lluvias, nieve e incendios forestales en muchos lugares del mundo. Y un enriquecimiento cada vez mayor de muy pocos y una pauperización que violenta los sentidos en todos lados. Esas son a fin de cuentas las herencias más graves que esperan al 2011.
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Fotos: (1) El artista plástico Mariano Soto muestra el trineo del Viejo Pascuero (Papá Noel o Santa Claus) tapado por el maremoto y a los renos lavando la bandera rescatada de entre sus aguas. (2) Una de las tantas muestras de solidaridad del mundo hacia Chile después del terremoto: el Almería de la Liga española lució en su camiseta su mensaje. (3-4) Algunas de las portadas de los principales diarios del mundo que fui guardando a medida que salían los mineros. Ahí están El País (Madrid), BBC Mundo (Londres), Bild (Alemania) y Los Angeles Times (California); El Comercio (Quito), Clarín (Buenos Aires), La República (Lima) y The Times (Londres).

domingo, 12 de diciembre de 2010

Horror de horrores

Hace pocos días murieron calcinados 81 presos en una cárcel de Santiago. Que mueran ochenta personas en un solo hecho ya es suficientemente dramático en cualquier circunstancia y condición, pero que mueran quemados y asfixiados, y pidiendo les abran las puertas del penal en el que están recluidos es algo doblemente terrible.

Y este horror ha permitido destapar un poco el grave problema carcelario que hay en Chile desde hace muchos años y que NADIE ha asumido con real compromiso, ningún gobierno ni autoridad.

Los gobiernos de la Concertación parchaban de a poco, solo para responder a los emplazamientos de la derecha y nunca planteando propuestas propias, excepto Lagos, que entregó en concesión doce penales licitados que servirán -como todo lo que hizo Lagos- para enriquecer más a los dueños de las empresas concesionarias.

Los políticos de derecha, por su parte, a través de feroces campañas en los medios de comunicación, nos querían hacer creer que la felicidad se consigue encarcelando a todo quien cometa un delito, por menor que sea. Y además enrostraban a la Concertación su incapacidad para poner fin a los asaltos. Ahora que son gobierno hay más asaltos que antes pero eso los medios no lo ven ni los políticos tampoco.

Como bien decía el director de un departamento de Derechos Humanos de una universidad privada, hay autoridades de derecha que durante años han pregonado como único castigo a los problemas de seguridad ciudadana el encarcelamiento, obligando a aumentar la represión: más cárceles, más funcionarios para Gendarmería, todo lo cual redunda en la actual crisis, que puede explotar por cualquier lado. Pueden haber huelgas de hambre u otros hechos que ponga aún más difícil esta situación.

La sobrepoblación penal es dramática. Los penales en el país están construidos para 35.000 internos y actualmente hay 55.000. En la Penitenciaría hay espacio para 2.200 y hay 4.500 y en la cárcel de San Miguel, donde se produjeron los trágicos hechos, el espacio es para 1.100 internos y habían más de 1.900. Y así en el resto del país.

Pero también hay errores en la administración de justicia. Uno de los muertos era un joven de 22 años condenado a 61 días de prisión por vender CDs piratas en la calle. ¿Debía estar ese joven recluido junto a delincuentes peligrosos y avezados, si solo es un transgresor de políticas comerciales? Otro de los muertos fue detenido por ebriedad y como no tenía dinero para pagar la multa lo llevaron a ese módulo, en esa cárcel. Son casos puntuales, pero que demuestran los errores que se cometen a diario.

Una de las pocas personas que ha tenido una preocupación constante y ha planteado públicamente el problema cada vez que ha podido es la fiscal de la Corte Suprema, Mónica Maldonado. Ella ha visitado las cárceles, ha entregado informes, ha puesto el tema, pero no le han prestado atención.

Ahora los políticos querrán proponer soluciones que lo más seguro es que no den solución, porque los Espina solo quieren llenar el país de cárceles.

Cuando a la población se le dé acceso a buena educación y a trabajo digno habrán menos que salgan a robar. Y cuando los que mucho tienen hagan menos ostentación de su riqueza y sus lujos seguramente serán menos los que se interesen en ir a robar a Lo Barnechea, La Dehesa, Vitacura y Las Condes.

lunes, 11 de octubre de 2010

Una operación impecable, 100 puntos

Todo indica que los 33 mineros atrapados al fondo de la mina San José desde hace más de 60 días serán rescatados muy pronto. Si todo sale bien (como debiera) el mundo entero se llenará de emoción al ver emerger a la superficie a esos hombres cuyas penas y alegrías a 700 metros de profundidad se han seguido día a día en todo el planeta.

Pero el rescate es el punto culminante, es la consecuencia de las acciones que los equipos técnicos han desarrollado durante estos dos meses y que solo pueden calificarse de brillantes. Eso es lo más notable de esta epopeya. No se han escatimado esfuerzos ni recursos, pero los técnicos siempre han sabido claramente qué es lo que necesitaban en función del objetivo prioritario: rescatarlos con vida.

Se han traído máquinas perforadoras desde Sudáfrica y Punta Arenas, taladros desde Canadá, el cable anti-rotatorio para sacarlos desde Alemania, otros elementos desde Austria y otros países; expertos de la NASA vinieron a apoyar las tareas; la cápsula de rescate se construyó en los astilleros de la Armada, mientras la Fuerza Aérea destinó dos helicópteros que ya están haciendo vuelos de ensayo. Además se ha utilizado la tecnología de punta, de última generación para mantener el contacto con el fondo de la mina, para controlar su salud durante el encierro y durante el izamiento de la cápsula a través del ducto de rescate. Nada se ha dejado al azar, es una operación realmente espectacular en ese sentido.
Hay equipos médicos y sicológicos trabajando las 24 horas del día en función de darles el mejor apoyo a los mineros y todos sabemos ahora que una perforadora se llama Strata 950 y la otra T-130.

Los equipos encabezados por el ingeniero de CODELCO André Sougarret han dado muestras de una sabiduría, eficiencia y conocimiento absolutamente relevantes. Sin duda que los héroes de esta historia son los propios mineros, pero sin la experimentada conducción de los equipos técnicos probablemente nada habría sido igual. Creo que es justo reconocer que estos equipos han demostrado una capacidad y preparación notables.

Y confiemos en que todo llegará a buen término, que los 33 de Atacama volverán a sus hogares sanos y salvos. Todo indica que ese debiera ser el resultado final de esta operación, porque su preparación ha sido impecable y no ha mostrado ninguna falla. ¡¡Bravo por eso!!

jueves, 16 de septiembre de 2010

El sentido del Centenario, Chile en 1910

Los historiadores han debatido durante años acerca del verdadero sentido del Centenario de la Independencia de Chile. La visión que ha trascendido destaca cierta «bipolaridad» de los contemporáneos al respecto. Así, mientras un segmento de la sociedad tenía mucho que celebrar, otro, mayor, tenía mucho por qué llorar.

Claramente la conmemoración adquirió la forma de festejos organizados por la aristocracia, que se sentía heredera de las gestas heroicas de sus antepasados, los constructores del Chile que ellos recibían orgullosos.

En el polo opuesto estaban los desposeídos, los desplazados, quienes experimentaban las dolorosas realidades a que hacía referencia el concepto «cuestión social» y que veían cómo los años se les pasaban raudos entre el sufrimiento y la miseria. La masa obrera y campesina, planteaban algunos, no tenía nada que celebrar en 1910.

Los cambios en la economía con el auge salitrero se evidenciaron en primer término en la mano de obra minera, de gran densidad, y con la localización de las salitreras en el desierto, donde cada explotación significaba una concentración urbana.

Los obreros del salitre estuvieron sometidos a condiciones de vida y de trabajo realmente duras y paupérrimas, entre otras cosas porque, en lugar de recibir un salario digno, se les pagaba con fichas que debían cambiar en las abusivas pulperías de las oficinas, condenándolos a una vida ligada a la salitrera, sin mayores expectativas.

Las ciudades que no eran enclaves mineros, como Valparaíso o Santiago, tampoco estaban preparadas para albergar decentemente a las masas de antiguos peones e inquilinos rurales que comenzaban a repoblarlas. Las expectativas de oportunidades económicas pronto se esfumaban, pues se trataba de trabajos en las industrias, en la construcción o en actividades portuarias cuyas remuneraciones distaban mucho de ofrecer una alternativa digna de subsistencia, y con jornadas laborales escandalosamente sobrecargadas. Así, el antiguo inquilino o peón de fundo devino en proletario de la ciudad.

La miseria no se hizo esperar. El nuevo proletariado debía refugiarse en los confines de la urbe, y de ese modo, proliferaron los famosos conventillos, ranchos y «poblaciones callampa». Hacia 1910 Santiago ya contaba con 1.600 conventillos, en los cuales habitaban una 75.00 personas. La pobreza, el hacinamiento, las enfermedades, problemas sanitarios y altas tasas de mortalidad infantil fueron los principales reflejos de ese fenómeno.
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Extractado del artículo "Chile en 1910: El Centenario de la muerte", del historiador Andrés Baeza, que es parte del libro "XX Historias del siglo veinte chileno", publicado por Ediciones B, Santiago, 2008, págs. 19-80.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Algo bueno han hecho en la TV

Con esto del bicentenario los canales de televisión han desarrollado diversos programas que destacan temas de país, desde distintas ópticas. Hace un par de años fue la serie "Héroes" de Canal 13; Chilevisión y TVN transformaron en telenovela las historias amorosas de Manuel Rodríguez y Martín Rivas; Mega dará "Adiós al 7º de Línea"; y habrá otros seguramente.

Pero hay uno que me ha parecido notable: se llama "Algo habrán hecho por la historia de Chile" y lo transmite TVN desde hace unos 6 ó 7 domingos. Esta serie tiene una estructura abasolutamente novedosa y atractiva (por más que no sea idea original, lo que me parece secundario).

Un actor muy conocido, Francisco Melo, hace dupla con un historiador, Manuel Vicuña, y acompañan una selección de hechos importantes en la historia de Chile desde 1541 hasta 1910 (al menos hoy el capítulo terminó en la celebración del centenario).

Esta propuesta me parece notable por varias razones: 1) porque me da la impresión que el programa no pretende ser una clase de historia, sino un recorrido audiovisual por hechos relevantes ocurridos en el país; 2) porque por primera vez se incorpora a un historiador hablando de temas de historia; 3) porque se usa un lenguaje coloquial que resulta muy cercano (por ejemplo, cuando el Pancho Melo dice que por fin va a saber como fue el primer 18, en 1810); 4) porque no se queda en lo de siempre: el chauvinismo de los triunfos morales y de lo valientes que son los soldados chilenos; 5) porque además de los obvios que no pueden faltar (Valdivia, Lautaro, O'Higgins, Carrera, Portales, Prat, Balmaceda, etc.), rescata y resalta nombres que muchas veces se olvidan: Bilbao, Recabarren, Freire, P.L. Gallo y otros; 6) porque en lo colectivo destaca mucho la eterna lucha del pueblo mapuche (que hasta hoy sigue luchando), así como la infinidad de rencillas que se sucedieron en el siglo 19 entre liberales y conservadores, que terminaron generalmente en batallas y muertos, y la matanza de trabajadores en la Escuela Santa María de Iquique, entre otras.

Yo no sé cómo entenderá la población en general este programa, pero a mí me ha parecido una propuesta tremendamente valorable y recomendable, muy bien hecha, con locaciones bien escogidas, actores bien trabajados, que no intentan reproducir épocas lejanas, sino recrearlas en el 2010, eso es lo más interesante.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Carrera: merecido reconocimiento

No sé como surgió, de quién fue la idea, desde cuando se forja, nada, pero con gran sorpresa he visto que la estatua de don José Miguel Carrera ha sido trasladada al lugar que debió haber tenido siempre: en un primer plano y mirando el Palacio de La Moneda.

Carrera fue el primer director supremo, creó el Instituto Nacional, la Biblioteca, el Congreso, el primer periódico, entre otras obras importantes para Chile, y merece un lugar destacado en la historia y en el país.

Hasta 1973 todo el análisis histórico destacó a Carrera y O'Higgins por igual y el país se dividía en carreristas y o'higginistas, tal como había hinchas del Inti y el Quila, o del Colo y la U, pero después del Golpe, Pinochet se dedicó a resaltar solo la figura de O'Higgins, dictador como él, conservador y milico como él, tanto que 150 años después de abdicar (1823-1973) le dio un nuevo título de "Libertador", mandando a lugares secundarios a Carrera y Manuel Rodríguez.

Por eso me parece un gran gesto el traslado de la estatua de don José Miguel a la Plaza Bulnes. Ahora falta saber si la historia oficial hará también su parte y lo volverá a poner en el lugar destacado que no debió perder.

Y cito el poema de Pablo Neruda:
ROMANCE DE LOS CARRERA

Príncipe de los Caminos, hermoso como un clavel / embriagador como el vino, era don José Miguel / Una descarga en su pecho abrió un manantial morado / pasan y pasan los años, la herida no se ha cerrado.
Quién fue el primero que dijo libertad en nuestra tierra / sin reyes y sin tiranos, don José Miguel Carrera / Tarde triste de Mendoza, conducidos por su suerte / uno por uno llegaron los hermanos a la muerte.

Sugiero el sitio: http://principedeloscaminos.blogspot.com

sábado, 28 de agosto de 2010

Conmovedor

Todo lo que surge en estos días desde el fondo de la tierra es realmente conmovedor. Hace dos días los mineros grabaron un video (que se puede revisar en todos los medios de comunicación del mundo) en el que muestran cómo viven, cómo se han organizado, cómo subsisten a 700 metros de profundidad y es sencillamente conmovedor. Porque remece la conciencia ver que ellos ríen y penan, asumen, esperan, detallan sus capacidades profesionales y, sobre todo, porque hasta se dan tiempo para agradecer.

Agradecen a los que trabajan en su rescate, a los familiares que esperan su retorno y ofrecen toda la ayuda que ellos puedan dar para cooperar desde ahí, desde el fondo de la mina, en las tareas del rescate. Así también, el relato que hacía hoy el ministro de Salud en Cooperativa, de cómo han evaluado los equipos médicos el estado de salud de los mineros también resulta conmovedor.

Y me voy a colgar de las palabras de Cristián Warnken, en El Mercurio del 24 de agosto, que escribe: "Todo ha ido derrumbándose alrededor nuestro en estos años (instituciones, convicciones, la república tal como la conocimos), pero el último derrumbe nos trajo una sorpresa inesperada, impensada...

"(...) Los mineros no están en un Infierno: somos nosotros los que estamos en él. El Infierno del sinsentido, de la falta de verdad y autenticidad. Ellos son nuestros Orfeos. Orfeo sacó a su amada Eurídice del Hades, el país subterráneo de la muerte. Ellos, con sus mensajes y sus lámparas, van a sacar a Chile de su extravío. Ellos son nuestros rescatistas.

"Hasta ahora teníamos un Bicentenario de cartón piedra, de fachada. Ahora, en esta espera, nos preparamos para nacer de nuevo. Es una espera de un largo parto. Es la tierra que va a dar a luz a 33 hombres. Pero en realidad somos nosotros los que vamos a nacer, porque estábamos dormidos y muertos. No bastó un terremoto para despertar. Necesitábamos un Gran Mito para agruparnos alrededor de él: y ésta no es una "noticia" más, sino un mito nacido del inconsciente del pueblo chileno. Como si la república quisiera nacer de nuevo, como si estos 33 mineros fueran sus hijos pródigos a punto de regresar. Y mientras no regresen, Chile no existe todavía.

"Habrá entonces que dejar hablar de Bicentenario: habrá que hablar del nacimiento de una patria nueva, una patria en gestación que se está incubando al interior de nuestras propias entrañas y alma. Una patria que gestaremos entre todos en estos cuatro meses de rescate, de rescate de nuestra propia esencia perdida. Una patria más pobre pero más rica, cuyos diamantes son los ojos de los más pobres. Una patria que quiere florecer -como desierto florido- con dolores de parto. Una patria de lámparas de minero y miradas limpias".

lunes, 23 de agosto de 2010

Impactante, emocionante

Este domingo, desde temprano, las informaciones en la radio indicaban que "algo podría pasar" respecto a los mineros atrapados.

En la tarde finalmente se conoció la noticia: la sonda había llegado a los 700 metros de profundidad y los mineros habían amarrado un mensaje y una carta a la sonda, confirmando que los 33 mineros están vivos.

Una explosión de júbilo invadió al país, porque era muy tensionante ver que los días pasaban y no se lograba hacer contacto con ellos.

Obviamente, yo no creo que sea "milagro" ni "gracias a Dios" que los mineros hayan sido ubicados, sino que es gracias al esfuerzo comprometido de los equipos de rescate, encabezado por personal altamente calificado de Codelco, que han trabajado "30 horas diarias" para llegar a resultados exitosos.

Por eso mismo, la imagen que me pareció más conmovedora es la de los trabajadores del equipo de rescate cuando se abrazaban y con emoción decían: "hueón, lo conseguimos".

jueves, 19 de agosto de 2010

Drama visible y drama oculto

Hay dos dramas en desarrollo en diferentes lugares de Chile.

En el norte, hay 33 mineros atrapados desde hace dos semanas en un socavón de la Mina San José, cerca de Copiapó, en Atacama. Es una situación terrible. Se supone que los mineros quedaron en un refugio de la mina, pero no hay ninguna seguridad en que eso sea efectivamente así. Para peor, se supone también que están a unos 800 metros de profundidad. Desde hace 12 días hay unas gigantescas y ultramodernas maquinarias que están haciendo sondajes para poder llegar hasta donde se cree estarían los mineros. La sonda llegó hoy a los 700 mts. y no dieron con el lugar. Mientras tanto, uno se pregunta que pasará con esos 33 trabajadores sepultados vivos bajo toneladas de tierra, piedra, arena y mineral. ¿Seguirán vivos?, podrán resistir?, estarán en un refugio efectivamente?, algunos de ellos habrá enfermado en ese encierro? o habrá enloquecido ante la incertidumbre? Es algo tremendo, muy tremendo. Este es el drama visible, el que está todos los días en los titulares y en la preocupación de la población.

Pero en el sur hay otro drama, del que los medios no hablan, porque son personas que tienen una posición político-ideológica diferente a la de los diarios y canales de televisión y porque el gobierno, a través del ministro del Interior autoritario y fascista que tenemos, debe estar presionando permanentemente para que pase inadvertido: hay más de 30 presos mapuches en huelga de hambre desde hace 38 días (desde el 11 de julio) en las cárceles de Concepción, Temuco, Angol y otras del sur del país. Los presos en huelga de hambre piden que se les deje de procesar por la ley antiterrorista y que no se les juzgue paralelamente por la justicia civil y la justicia militar. Este drama solo es visibilizado por los familiares de los detenidos, por sus compañeros de lucha y por la población mapuche solidaria con la causa de su pueblo. Muy poco por cierto.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Violencia, desolación y vergüenza


La primera violencia fue de la naturaleza: un sismo impresionantemente fuerte y muy largo que nos despertó a las 3:34 de la madrugada del sábado 27.

Al ruido subterráneo propio del movimiento telúrico se sumó la crujidera de la casa, que parecía que se desarmaría como caja de fósforos, y el bullicio de las cosas que caían, ya sean tazas, platos, vasos, repisas, cuadros, etc. Un pequeño infierno de más de 2 minutos.

Luego vino el silencio. El sistema de telecomunicaciones falló de la manera más rotunda. Este terremoto ha sido el gran fracaso de la telefonía móvil. Cuando todos creíamos que con un celular teníamos conectividad total y permanente, un sacudón de la naturaleza nos dice que no, que no sirve, que es un artículo desechable más de esta sociedad de consumo. Y que lo único seguro es tener un teléfono de red fija.

Entonces nos quedamos todos en la nebulosa, en el limbo comunicacional. No podíamos contactarnos con los seres queridos, porque los celulares no servían, no nos conectaban. Y no nos permitían tener la tranquilidad que da escuchar al otro lado de la línea un "estamos bien".

Después fue empezar a oir. Primero la Cooperativa, que ante la falta de información cierta comenzó a llamar a cada uno de sus periodistas para que ellos cuenten lo que veían en sus casas, en sus barrios y en el trayecto hacia la radio. Y luego la Bío-Bío, que con su extraordinaria red de corresponsales empezó a develar, poco a poco, lo que había sucedido. Y así comenzamos a saber lo que pasaba.

Rápidamente la Presidenta llegó a la Oficina Nacional de Emergencia para ponerse a la cabeza de las coordinaciones. Pero no había comunicación con las zonas más afectadas. Hasta avanzada la tarde del sábado todavía era imposible comunicarse con Concepción (excepto para la Bío-Bío).

Así entonces empezamos a tomar conciencia del drama, de la desolación, de la devastación. Primeras noticias de los graves daños ocurridos en Curicó, en Talca, en Concepción. E ir conociendo que muchos pueblos, balnearios y caletas pesqueras habían sido arrasadas por el mar. El maremoto (que ahora llaman "tsunami") que siguió al terremoto se llevó todo en 500 kms de costa.
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Y de repente la sorpresa, la otra violencia. La explosión social que ha hecho trizas muchas de las cosas que los chilenos creían de ellos. La explosión social que tiene que ver con desigualdad, con falta de oportunidades, falta de educación, de acceso a servicios. La explosión social que ahora vemos que estaba latente pero que necesitaba una válvula de escape, que fue el terremoto. La explosión social de gente que erróneamente cree que robando electrodomésticos caros puede alcanzar el nivel de vida que la televisión le muestra día a día como modelo a alcanzar.
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Esa es una de las vergüenzas: el saqueo irracional e indiscriminado, el saqueo por el saqueo, las ganas de hacer daño y de tocar el cielo fácilmente. La excusa era el hambre, pero nadie tiene hambre pocas horas después de un sismo. Solo fue la excusa. Y así como destruyeron las grandes tiendas y supermercados que simbolizan el sistema (Líder, La Polar), hicieron mierda pequeños negocios de cualquier cosa, solo por hacerle daño al sistema.
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Y así, poco a poco se conoció la otra vergüenza: la de las grandes empresas que por aumentar sus ganancias a como dé lugar construyen rebajando la calidad de la construcción.
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Por un lado, carreteras urbanas, pasos a nivel y pasarelas peatonales construídas en los últimos años con las magníficas prebendas entregadas por Ricardo Lagos se fueron al suelo. El sistema de concesiones muestra sus debilidades y termina por derrumbar el único éxito laguista que aún quedaba en pié.
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Además, el terminal de pasajeros del aeropuerto de Santiago sufrió graves daños, que obligaron a su cierre temporal y todos pensaban en un aeropuerto alternativo. Pero ese otro aeropuerto ya no existe, porque Ricardo Lagos lo cerró para construir departamentos, a pesar que todas las instancias judiciales han ratificado que el cierre de Cerrillos fue ilegal, que fue una testarudez laguista más.
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Y por el otro lado, el colapso de innumerables edificios mal construídos. El primero conocido es un símbolo de este terremoto: Alto Río, en Concepción. Pero están los que se inclinaron en Maipú y los que con los días van apareciendo en Ñuñoa, Macul, San Bernardo, Conchalí, Santiago, Independencia, Viña del Mar, etc., además de aquellos edificios y casas que por su antigüedad no resistieron la violencia del sismo y se cayeron o quedaron indefectiblemente dañados.
Esta es la otra vergüenza, la de los sinvergüenzas que no tienen ética empresarial, que solo conocen la ética de la acumulación rápida y fácil, aunque sea a costa de la vida de las personas.