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viernes, 11 de septiembre de 2009

La justicia tard...

Hace unos días, el juez Víctor Montiglio resolvió procesar a 129 ex-agentes de la dictadura militar por su responsabilidad en tres emblemáticos casos de violaciones a los derechos humanos ocurridos tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973:
- El caso de calle Conferencia, en que la DINA secuestró y desapareció a toda la dirección del Partido Comunista en la clandestinidad,
- La Operación Colombo, por el que la represión asesinó a 119 militantes en su mayoría del MIR, y
- La Operación Cóndor, que fue el acuerdo represivo que establecieron las dictaduras militares del Cono Sur y que permitía el intercambio y traslado de prisioneros.

El juez Montiglio ordenó el enjuiciamiento como co-autores del delito de secuestro calificado de 64 ex-funcionarios del Ejército, 14 de la Fuerza Aérea, 11 de la Armada, 32 de Carabineros, 6 de Investigaciones y 2 de Gendarmería, todos ya en retiro, además de Manuel Contreras, ex-director de la DINA. De los encausados, 60 nunca habían comparecido ni habían sido mencionados en anteriores denuncias de violaciones a los derechos humanos, pues por primera vez se enjuicia a quienes conocieron los hechos y no los denunciaron, como agentes que cumplían labores de custodia y traslado de presos políticos.

El "Colectivo 119" señala que el juez Montiglio descubrió a los culpables, en una investigación tremendamente profesional, con un cruce de información nunca antes vista. Y su información y archivo llega a ser tan profunda y detallada, que le resulta fácil detectar la más mínima contradicción entre una, dos o diez declaraciones prestadas por la misma persona.

El título de esta nota la tomé de una declaración del abogado de derechos humanos Eduardo Contreras, al conocerse la noticia de estos procesamientos, porque me pareció muy simbólico el reconocimiento que lleva implícito. Contreras tiene el mérito de ser el primero que, en enero de 1998, presentó una demanda judicial contra Augusto Pinochet (quien todavía era comandante en jefe del Ejército) en nombre de Gladys Marín, por el secuestro y desaparición de su esposo, Jorge Muñoz, desde la casa de calle Conferencia.

A ello se suma que hace un tiempo, un año quizás, una de las principales dirigentas de la Agrupación de Familiares de Detenidos-Desaparecidos, no recuerdo si fue Viviana Díaz o Mireya García, declaró que con el paso de los años los jueces habían encontrado la verdad y ahora faltaba hacer justicia, porque verdad y justicia han sido las principales demandas de los familiares de las víctimas, que también por cierto son víctimas.

Estas declaraciones, de quienes están informándose y participando a diario en las causas de derechos humanos en tribunales me parecen muy importantes, porque reflejan que a pesar de las complejidades políticas inherentes al tema, los jueces han sabido llevar a cabo las investigaciones con tal acuciosidad, que en la casi totalidad de los casos se ha logrado establecer exactamente qué pasó, quién lo hizo, quién mandó y quién ejecutó. Otra cosa es que después se determinen las sentencias correspondientes a los delitos, porque muchas veces las instancias superiores rebajan las penas establecidas por los jueces instructores.

Prueba de ello es el caso del asesinato de Víctor Jara, que por más de 30 años permaneció sin que se pudiera establecer fehacientemente lo ocurrido y sus responsables, hasta que por fin en este año un "pelao" de la época confesó su participación, con lo que se reabrió la investigación y el juez ha podido finalmente avanzar en el esclarecimiento de la muerte de Víctor.

Y todo esto no ha ocurrido porque los jueces sean "comunistas", "concertacionistas" o "anti-pinochetistas", sino porque los testimonios y hechos que les ha tocado investigar son tan elocuentes que les basta con cumplir su deber para enjuiciar, encausar, procesar, sentenciar y encarcelar a los torturadores y asesinos. De esta forma, hay más de 500 oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas, principalmente del Ejército, más algunos civiles, cumpliendo penas de presidio en las cárceles levantadas para ellos, en especial en Punta Peuco. De entre ellos, un pequeño grupo se lleva todos los premios: el 'Mamo' Contreras, Espinoza, Krassnoff Marchenco y algunos nombres más que se repiten en innumerables juicios y acumulan decenas de sentencias de prisión, por ser los más crueles y abominables seres humanos que ha producido este país.

domingo, 19 de abril de 2009

"La ciudad de los fotógrafos"

Este es un ¡¡excelente!! documental y al verlo uno entiende por qué ha tenido tanto éxito y tantos premios internacionales.
El director, Sebastián Moreno, intenta (y lo logra muy bien) mostrar cuál fue la labor que desarrollaron los reporteros gráficos durante la dictadura y cómo poco a poco fueron comprendiendo la dimensión e importancia de su trabajo, pues al estar siempre "ahí" ayudaban a salvar vidas y, también, a recuperarlas, como en el caso de los detenidos-desaparecidos.

Al ver la necesidad de tener una credencial para hacer su trabajo, conformaron la Agrupación de Fotógrafos Independientes, la AFI, que les permitió acompañar con mayor "legalidad" tantas y tantas luchas que dio el pueblo chileno por recuperar la democracia.
El documental va entrevistando uno a uno a una docena de miembros de la AFI, que a través de la revisión de las fotos que cada uno de ellos tomó en esa época, van recontruyendo una historia social y política que aún sigue fresca. Lonquén, las familias Maureira y Recabarren, las protestas en pleno centro, el entierro de André Jarlan, el caso de los degollados y el de Rodrigo Rojas de Negri, fotógrafo de 19 años quemado vivo por los represores, todo va quedando registrado en esta historia que mezcla entrevistas de hoy con archivos de los años 80 en Chile.
Estos fotógrafos muestran también cómo esos años marcaron sus vidas y cómo, además, esa adrenalina que produce esta violencia entre dictadura y pueblo, los llevó en su mayoría a dejar la calle.

¡¡Un gran documento!! que dan ganas que siga contando cosas y que además termina con las canciones del talentoso cantautor Manuel García.
Y al fin de cuentas, viene a ser también un merecido homenaje para los fotógrafos que, en cada lugar donde hay un conflicto, son los que dejan el testimonio de los acontecimientos y sufren muchas veces en carne propia la represión, incluso perdiendo la vida. Casos como los de Julio García en el Ecuador (de cuya muerte se cumplen hoy 4 años), los camarógrafos asesinados durante la invasión de Irak, o los que han caído en Líbano, Palestina, Chechenia, la ex-Yugoslavia, y tantos otros lugares del mundo, no son más que un reafirmamiento de la entrega que día a día hacen los fotógrafos.
Esta es la sinopsis o trailer del documental.

martes, 7 de abril de 2009

Que bieeeennnnn

El ex presidente peruano Alberto Fujimori fue declarado culpable por la sala penal especial de la Corte Suprema de Justicia, que lo procesó por violaciones de los derechos humanos, sentenciándolo a 25 años de prisión efectiva.
Fujimori fue declarado culpable de los delitos de homicidio calificado, lesiones graves y secuestro agravado. Según precisó el tribunal, la condena se contabilizará desde el 7 de noviembre de 2005, cuando fue detenido en Santiago, y hasta el 10 de febrero del 2032.
El presidente de la sala, César San Martín, declaró que los cargos contra Fujimori están probados más allá de toda duda razonable. "Cabe afirmar que el tribunal ha llegado a una certeza razonable. Este tribunal declara los cuatro cargos objeto de imputación se encuentran probados más allá de toda duda razonable, por consiguiente la sentencia que se emite es condenatoria", sentenció el jurista.
Fujimori ha sido acusado por su responsabilidad en las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, que dejaron 25 muertos en 1991 y 1992, y los secuestros de un periodista y un empresario en 1992.
San Martín precisó que el grupo para militar encubierto Colina, autor material de las matanzas, cometió 50 asesinatos en 15 meses de actividad y que el gobierno de Fujimori desarrolló una febril actividad para ocultar los hechos una vez que se conocieron públicamente.
Además, la justicia peruana le impuso una reparación civil de más de 20 mil dólares como pago compensatorio a cada una de las familias de las víctimas durante su mandato entre 1990 y 2000.
Ojalá a los condenados por terrorismo de Estado los pasearan también con camisas a rayas, como hacía Fujimori con los demás terroristas, como Abimael Guzmán por ejemplo.

viernes, 17 de octubre de 2008

El día que cambió la historia de los DD.HH.

Antes de que se informara que había sido apresado, corrió fuerte el rumor de que había muerto en Inglaterra. Eso era más fácil de creer que lo que vino después: 503 días de detención en Inglaterra por orden de un tribunal español que lo juzgaba por genocidio, terrorismo y tortura. Ese día la historia cambió.

Cuando ingresé esa mañana del 16 de octubre de 1998 -junto a varios de mis colegas con quienes reporteábamos habitualmente La Moneda y los viajes del Presidente Frei- a la sala de prensa habilitada para la Cumbre Iberoamericana de Oporto, me enteré que Augusto Pinochet había sido detenido.
Eran como las 7 de la mañana en Chile. Los periodistas extranjeros nos saludaban, abrazaban y felicitaban. Nos pedían entrevistas para sus respectivos medios, para que explicáramos el impacto de ese hecho en nuestro país, que para ellos, y muy lejos de la verdad no estaban, no tenía resuelta ninguna de sus heridas.
Las primeras 48 horas me quedé en Portugal reporteando la cumbre, con Fidel Castro como estrella principal y las frenéticas gestiones de Frei y su entonces canciller José Miguel Insulza, antes que me destinaran a Londres donde estuve casi un mes.
La London Clinic por fuera no era tan grande como en las primeras imágenes, estaba casi a la vuelta de la embajada chilena y en una esquina entre ambas, varios periodistas ocupábamos una cabina telefónica para despachar, vía operadora internacional, a nuestros diarios.
Ya al cabo de unos días, las telefonistas nos reconocían la voz y nos comunicaban sin siquiera pedirnos el número. Dos, cuatro y hasta seis páginas diarias, escritas a mano en un cuaderno universitario y dictadas palabra por palabra a mi editor en Santiago, que me grababa y transcribía.
Llovió muchas veces, no hacía más de dos grados de temperatura, nos perdíamos en el metro, pocos hablábamos inglés, Londres era caro, no siempre los viáticos nos alcanzaban bien, dormíamos poco y más de una noche hacíamos guardia fuera de la clínica por si sacaban al general a escondidas. Fue una de las noticias más importantes de la década.

Por Marcela Jiménez. Transcrito de "La Nación" del 16 de octubre de 2008.

jueves, 16 de octubre de 2008

Un punto de inflexión en la historia reciente

Dado que soy una persona que escucha radio todo el día, los hechos más relevantes grabados en mi memoria los tengo asociados con la radio. El asesinato de Kennedy, los dos 11 de septiembre, el triunfo de Chile en Arica en 1962, el funeral de Monseñor Romero y tantos otros.
Y entre ellos indiscutiblemente está el 16 de octubre de 1998. Eran las 7:40 aprox. de un día sábado y, como siempre, al despertar puse la Cooperativa. La periodista del noticiero (no recuerdo si era Manola Robles, Verónica Franco, pero era una mujer) repitió una noticia llegada poco antes desde Londres: había sido detenido Pinochet en una clínica, en cumplimiento de una orden de captura internacional emanada del tribunal español encabezado por el juez Baltasar Garzón.
En ese momento no le di gran trascendencia. Era muy reciente y no alcanzaba a dimensionar que ese era un hecho que cambiaría la historia moderna de Chile y de la justicia internacional. Recuerdo que media o una hora después llamé a mi cuñada para contarle lo que había escuchado.
Al mediodía la noticia ya se había transformado en un golpe noticioso. Todos opinaban, aunque nadie sabía muy bien como reaccionar (excepto Moreira y la Maldonado, por supuesto, y los familiares de los detenidos-desaparecidos).
Poco a poco, con el transcurso de los días se fue despejando la situación. ¡¡Pinochet era vulnerable!! Esa fue la gran lección. Y me parecen inolvidables las imágenes de Mónica Pérez, Felipe Gerdtzen y el atinadísimo Domingo Valenzuela en las afueras de "The Clinic", de la Cámara de los Lores (y de Virginia Waters después), cubriendo día y noche todas las informaciones de un hito histórico.
¡¡Pinochet estaba preso!! ya no sabía si se movían las hojas!! era de carne y hueso!! Y se empezaron a tramitar los juicios. Premonitoriamente Gladys Marín había presentado la primera querella criminal en su contra en enero de ese año 1998. Luego serían cerca de 500 las que debió tramitar el juez Guzmán.
Y el 25 de noviembre, cómo olvidarlo. Nadie trabajaba. Durante horas estuvimos pegados a la radio. Y los Lores determinaron que no tenía inmunidad. ¡¡Qué alegría más grande!! El dictador era sujeto de juicios criminales.
Pero el gobierno chileno presionó para que no fuera extraditado a España y juzgado como se debía. Consiguieron que Inglaterra lo mandara de regreso, pero con el compromiso que sería juzgado en Chile. Y comenzó el largo camino del juez Juan Guzmán Tapia. Fue interrogado, enjuiciado, "imputado", hasta que la Corte prefirió declararlo demente. El cobarde nunca aceptó sus responsabilidades y se las endosó a sus subalternos, quienes siempre lo defendieron a brazo partido. Pero los traicionó. Como también traicionó a quienes creían que era un hombre honesto y fueron soprendidos con los millones de dólares "escondidos" en el Banco Riggs.
Pero este día abrió los cauces de la justicia. Como bien decía hace algunas semanas una importante luchadora de los derechos humanos, en estos años no se ha hecho mucha justicia, pero se ha encontrado la verdad. Dolorosa y cruel verdad, pero esa es una parte muy importante, saber qué pasó. En casi todos los procesos los jueces han logrado determinar por quién, cómo y cuándo fueron asesinados y desaparecidos tantos hombres y mujeres y ese es un gran avance.
Ayer 15 la Corte Suprema sentenció definitivamente al jefe de la Caravana de la Muerte, que sembró el terror y llenó de sangre más de una decena de ciudades en octubre de 1973, a 6 años de cárcel. ¿Seis años por más de un centenar de muertos a mansalva? Es muy poco, pero es. Ese general, su familia y la sociedad saben que fue condenado y deberá permanecer junto a varios cientos de asesinos, cómplices y encubridores en los calabozos especialmente levantados por la democracia para los victimarios. Y eso ya es algo, es mejor que nada, aunque la frase parezca conformista.
Además, ese 16 de octubre de 1998 cambió el concepto de justicia internacional. Pasó a ser también globalizada. Todo esto, que he relatado a saltos y desordenadamente, fue porque en 'The Clinic', hace 10 años, fue detenido Pinochet en Londres.
PD: Y escribo esto después de escuchar el bullicio de la gente en las calles y los bocinazos de centenares de automóviles que celebran algo distinto: el primer triunfo oficial de una selección chilena sobre Argentina, en 80 años, en un partido que jugaron bien y merecieron ganar (y que además demostró que Valdivia no hace falta ni es necesario).

viernes, 4 de abril de 2008

Martin Luther King

Hace 40 años, el 4 de abril de 1968, fue asesinado Martin Luther King, líder del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. Qué se podría decir de él que ya no se haya dicho. Fue uno de los más grandes hombres del siglo XX y junto al Mahatma Gandhi representa la no-violencia como forma de lucha. Siguiendo el destino de otros grandes pacifistas, como Gandhi y John Lennon, murió asesinado por un fanático, en Memphis, Tennessee, cuando acompañaba la protesta de unos obreros sanitarios contra los bajos salarios y las malas condiciones laborales.
Desde joven tomó conciencia de la situación de segregación social y racial que vivían los negros en Estados Unidos, y en especial en los estados del sur. Desde joven dio muestras de su carisma y de su firme decisión de luchar por la defensa de los derechos civiles con métodos pacíficos. En 1954 se hizo cargo de una iglesia en la ciudad de Montgomery, Alabama, y a poco de llegar organizó y dirigió un masivo boicot de un año contra la segregación en los autobuses municipales. Su fama se extendió rápidamente por todo el país y enseguida asumió la dirección del movimiento pacifista estadounidense. En 1960 inició una campaña de alcance nacional, por la que fue encarcelado, logrando para los negros la igualdad de acceso a las bibliotecas, los comedores y los estacionamientos.
En el verano de 1963, su lucha alcanzó uno de sus momentos culminantes, cuando encabezó la gigantesca marcha sobre Washington DC, en la que participaron unas 300 mil personas, ante las cuales pronunció uno de sus más bellos discursos por la paz y la igualdad entre los seres humanos: "I have a dream". En 1964, con apenas 35 años, ganó el Premio Nóbel de la Paz y en 1965 encabezó una manifestación de miles de defensores de los derechos civiles, que recorrieron casi un centenar de kilómetros, desde Selma, donde se habían producido actos de violencia racial, hasta Montgomery.
Sus discursos y diálogos estimularon la conciencia de toda una generación. Los movimientos y las marchas que encabezó produjeron cambios significativos en la vida de los norteamericanos. Su concepto sobre la importancia del individuo, que simbolizaba con la celebración del valor del ser humano, dio esperanza y sentido de dignidad a los negros y a los pobres. Su filosofía respecto a la acción directa no violenta y sus estrategias para lograr cambios sociales influyó en toda la Nación y reordenó las prioridades del país.

Una nota diferente: el "Belfast Telegraph" (Irlanda del Norte) publica hoy una entrevista al hijo de Martin Luther King, que tenía 10 años cuando mataron a su padre.

lunes, 28 de enero de 2008

Por fin!, por la vida...

Luego de 110 días, y en parte importante gracias al interés puesto por el obispo Alejandro Goic, hoy se ha llegado al acuerdo que permite terminar la huelga de hambre que mantenía la activista mapuche Patricia Troncoso desde el 10 de octubre en la cárcel de Angol.
La situación era muy angustiante, pues no se veían caminos de solución y la extensa huelga de hambre amenazaba con afectar seriamente la salud de "la Chepa", poniendo en riesgo su vida.
El tema de fondo, en mi opinión, es que el Estado chileno demuestra en cada acto y opinión que no tiene una posición clara respecto del tema mapuche. Los gobiernos, los parlamentarios, los políticos de todos los partidos y los funcionarios de todos los grados, son tremendamente ignorantes respecto a la problemática indígena, sin entender las diferencias culturales y sociales entre los pueblos originarios y la población "huinca", que permita relacionarse en un ambiente de mutuo respeto. Por lo general, políticos y autoridades se escudan en el facilista discurso que "la ley es igual para todos los chilenos", lo cual -obviamente- no es así, la ley no es igual para todos. Sin embargo, algunos personeros de la Iglesia católica han demostrado mayor comprensión de la sensibilidad indígena que mucha gente de izquierda amarrada en sus pedacitos de poder.
Desde el regreso de la democracia en 1990 se ha intentado el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas y la aprobación del Convenio 169 de la OIT. Finalmente, hace unos días éste fue votado en el Congreso y los diputados de derecha, con el aval de unos cuantos concertacionistas, introdujeron una ridícula enmienda al texto de Naciones Unidas que elimina la palabra "pueblo".
A Patricia Troncoso y otros 6 comuneros mapuches se les juzgó por la Ley Antiterrorista que decretó Pinochet en los 80, ley que según el mismo ministro Viera-Gallo está mal aplicada, pues la quema de pastizales por la que se les juzgó (en un fundo perteneciente a Juan Agustín Figueroa, patriarca radical y presidente de la Fundación Neruda) es delito pero no acto terrorista según la definición que da la propia la ley, dice el ministro, lo que se comprueba además porque en un siguiente juicio se aplicó otra ley para un caso similar, que considera penalidades menores a las aplicadas a los comuneros según la Ley Antiterrorista.
Desde la muerte del estudiante mapuche Matías Catrileo, en Vilcún, cerca de Temuco, a principios de mes, asesinado por la espalda por carabineros, el tema mapuche ha sido el único importante en Chile durante este mes (lo demás son accidentes, asesinatos, femicidios, escandalillos intrascendentes, bikinis veraniegos y fútbol, más los vaivenes de las bolsas y las primarias en EE.UU.).
La información ha sido importante a través de internet, pero quiero destacar especialmente lo realizado por Manuel Guerrero, hombre consecuente y transparente (al que no conozco personalmente), quien ha subido más de 20 notas, cartas, entrevistas y opiniones sobre Patricia Troncoso y el tema mapuche en estos 25 días, constituyéndose para mí en la mejor fuente de análisis e información. También es notable el aporte que a diario hace José Aylwin desde el Observatorio de los Pueblos Indígenas con sede en Temuco, con su análisis y opinión sobre la relación entre el mundo indígena y el Estado chileno.

lunes, 14 de enero de 2008

Patricia Verdugo

Víctima del cáncer murió anoche, a los 60 años, la destacada periodista Patricia Verdugo. Ella produjo un impacto sin precedentes en el Chile de la dictadura, cuando a mediados de los años 80, con Pinochet aún en el poder, publicó "Los zarpazos del puma", la investigación en la que dio a conocer los detalles de los crímenes cometidos por la «caravana de la muerte» que en octubre de 1973 y dirigida por el general Arellano Stark, dejó una estela de muerte en diversas ciudades del país.
Si no me equivoco, "Los zarpazos del puma" es el libro más vendido en la historia de Chile y su amplia difusión permitió que mucha gente que no quería reconocerlo o que era ajena a los temas de derechos humanos se rindiera a la evidencia de que los crímenes de la dictadura eran ciertos y reales.
Patricia Verdugo se dedicó al periodismo de investigación, enfocado a la defensa de los derechos humanos, dando a conocer en sus libros varios casos: Operación Siglo XX, sobre el atentado a Pinochet; Bucarest 187, sobre el secuestro y muerte de su propio padre después del golpe; Tiempo de días claros, sobre los detenidos-desaparecidos de Paine; Quemados vivos, sobre el atentado militar contra Rodrigo Rojas Denegri y Carmen Gloria Quintana; André de La Victoria, sobre el asesinato del padre André Jarlan por militares en día de protesta nacional; Interferencia secreta, sobre los diálogos de Pinochet y más golpistas aquel 11 de septiembre; y otros como Conversaciones con Nemesio Antúnez.
La seriedad de sus investigaciones se comprueba porque nunca fueron rebatidas las informaciones que entregaba en sus libros e incluso en varios casos fueron tomados como base para las investigaciones judiciales.
En 1997 recibió con toda justicia el Premio Nacional de Periodismo y antes había recibido el Moors Cabot de la Universidad de Columbia.
Patricia Verdugo, trabajadora, apasionada, entregó sus mayores esfuerzos a la investigación periodística y a la defensa de los derechos humanos, a través de la divulgación de los casos de violaciones al derecho a la vida que llevó adelante con toda seriedad.
Que descanse en paz, se lo merece. Y gracias por el legado importante que dejó para construir la historia de una época dura y difícil.

martes, 8 de enero de 2008

Los hermanos Restrepo, 20 años

Los hermanos Restrepo son dos jóvenes de 17 y 14 años que desaparecieron el 8 de enero de 1988 en Quito, Ecuador. Ese día, en un control vehicular rutinario, miembros de la Policía Nacional ecuatoriana los confundieron con narcotraficantes y los detuvieron. Los llevaron a los calabozos del Servicio de Investigación Criminal donde fueron bárbaramente torturados. Dado que uno de los jóvenes murió durante la tortura, los policías decidieron matar al otro hermano para que no pueda denunciarlos. Posteriormente, los cadáveres de Carlos Santiago y Pedro Andrés Restrepo Arismendy fueron lanzados a la laguna de Yambo, desde donde nunca se ha podido rescatar sus cuerpos.
En América Latina la historia está llena de injusticias, muerte y desapariciones, desgraciadamente. Pero lo que hace la diferencia es que en el Ecuador esta no era una práctica habitual hasta que llegó al poder el empresario ultraderechista guayaquileño León Febres Cordero en 1984. Asesinatos, represión, excesos policiales han habido siempre, también en el Ecuador. Pero entre 1984 y 1988 el país vivió bajo el régimen de la doctrina de seguridad nacional impuesta por Estados Unidos en todo el continente y, tal como sucedió en el Chile de Pinochet o en la Argentina de Videla, se violaron sistemáticamente los derechos humanos y se impuso el terrorismo de Estado.
Fueron asesinados en supuestos enfrentamientos varios dirigentes de izquierda (Arturo Jarrín, Ricardo Merino, Juan Carlos Acosta) y se produjeron los primeros detenidos-desaparecidos, al estilo chileno, argentino o guatemalteco: la profesora Consuelo Benavides y los hermanos Restrepo, entre los más conocidos.
Los padres de estos jóvenes han dado una lucha incansable durante estos 20 años para pedir verdad, justicia y encontrar los cuerpos de sus hijos. Por eso su caso es emblemático y hoy todas las organizaciones de derechos humanos del Ecuador han organizado un gran acto en recuerdo de estos chicos, pero también en homenaje a Pedro Restrepo, el padre, que durante 7200 días y 7200 noches ha buscado, golpeado puertas, marchado por las calles, dado entrevistas, creado y perdido esperanzas, sin poder recuperar a su hijos (la madre, Luz Elena Arismendy, falleció en un accidente automovilístico, sin encontrar respuestas).
En 1990 el presidente Borja crea una Comsión Internacional para aclarar el caso, la que determina que la Policía es responsable, pero esta institución saca un informe propio en que concluye que “los niños perecieron en un accidente de tránsito y fueron devorados por la fauna fluviomarina de la Quebrada Pacha". (!!!??)
Ante la falta de justicia en el país, los padres presentaron el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que estableció que fue crimen de Estado, obligando a llevar el caso a tribunales y entregar una indemnización. El juicio condenó a 5 de los 33 sindicados: los policías que actuaron directamente, pero absolvió a los autores intelectuales: el ministro de Gobierno de la época y su sucesor y el presidente Febres Cordero.
Rafael Correa, el actual presidente ecuatoriano, creó una Comisión de la Verdad para que investigue todas las violaciones a los derechos humanos ocurridas en el país (más de 300 casos, incluyendo el de Julio García), pero su acción todavía está pendiente.
Ver, además:
http://www.elcomercio.com/solo_texto.asp?id_noticia=12548
http://www.ciudadaniainformada.com/noticias-ecuador.php?id=8842
http://www.cedhu.org/html/modules.php?name=News&file=article&sid=484

domingo, 30 de diciembre de 2007

Se llamaba Cristina...

Cristina Carreño tenía 33 años cuando fue detenida en Buenos Aires el 26 de julio de 1978, en el marco de la Operación Cóndor, que fue el mecanismo de coordinación represiva con que las dictaduras del Cono Sur pretendieron aniquilar los movimientos sociales en los años 70. La tuvieron recluida en el campo de concentración «El Olimpo», donde fue torturada. Junto a otras 11 personas fueron sacados de ahí, asesinados y lanzados al mar. Las aguas la devolvieron y apareció en una playa de La Plata en el año 2005 . El largo proceso de identificación determinó que efectivamente era ella, habiendo llegado sus restos ayer a Chile, que serán depositados en el Memorial al Detenido Desaparecido del Cementerio General. Cristina Carreño era una de las 79 chilenas detenidas-desaparecidas en Argentina y la primera en ser identificada y repatriada.
Una mujer sencilla que como tantas otras, simboliza el drama de la desaparición forzada de personas, que victimiza irremediablemente a sus familias y mantiene a sus familiares años y años en su búsqueda. Cristina Carreño ha vuelto a su hogar casi 30 años después, muchas otras quizás no regresen...
Por eso, los torturadores son la más baja especie humana. Matan intencionadamente, con afán de exterminio, lo que los transforma en el peor delincuente, en un verdadero peligro para la sociedad.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Otro "nunca más"

Este 21 de diciembre se recuerdan los 100 años de la masacre de los trabajadores del salitre, ocurrida en la Escuela Santa María de Iquique.
Este suceso y esta fecha nos debe servir no solo para recordar a las miles de víctimas, sino también para reconocer que ellos murieron por exigir sus derechos, un trato digno, una mejor calidad de vida, a la altura de lo que era posible en la pampa salitrera en 1907, que es distinto de lo que hoy se reconoce como vida digna, pero que era más de la extrema explotación con la que los trataban los "señores" del salitre, los dueños del oro blanco.
Hoy lo que cabe es recordar a los trabajadores, sus mujeres e hijos, asesinados por orden del general Silva Renard, siendo ministro del Interior Rafael Sotomayor y presidente de la República Pedro Montt.
Y esperar que estos actos de recuerdo sirvan para que "nunca más" a los trabajadores de los asesine cuando reclamen sus derechos. Las empresas no serían lo que son sin mano de obra, los empresarios no serían lo ricos que son sin trabajadores que hagan el trabajo. Por lo tanto merecen respeto, merecen una vida digna.
Para terminar, el sueño de justicia de Luis Advis, convertido en himno en la Canción final de la Cantata:
Ustedes que ya escucharon la historia que se contó / no sigan allí sentados pensando que ya pasó /no basta solo el recuerdo, el canto no bastará /no basta solo el lamento, miremos la realidad.
Quizás mañana o pasado o bien en un tiempo más /la historia que han escuchado de nuevo sucederá,
Es Chile un país tan largo mil cosas pueden pasar /si es que no nos preparamos resueltos para luchar /tenemos razones puras, tenemos por qué pelear /tenemos las manos duras, tenemos con que ganar.
Unámonos como hermanos que nadie nos vencerá
si quieren esclavizarnos jamás lo podrán lograr,
la tierra será de todos, también será nuestro el pan,
justicia habrá para todos y habrá también libertad,
luchemos por los derechos que todos deben tener,
luchemos por lo que es nuestro, de nadie más ha de ser.
No hay que ser pobre amigo, es peligroso, no hay ni que hablar amigo, es peligroso, no hay que nacer amigo, es peligroso.