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martes, 27 de enero de 2009

Guan güik

Obama ya cumplió una semana (one week) en la Casa Blanca y todo hasta aquí creo que responde a las expectativas generadas con su ascenso a "dueño del mundo".
Primero que nada, lo más importante, le puso fecha de cierre al centro de torturas de Guantánamo y a todas las otras que la CIA ha instalado en el mundo. Si eso ya es muy importante, creo que lo es más la explicación que dio: algo así como que la ética de los Estados y los pueblos no pueden aceptar ese tipo de métodos (lo escuché pero no recuerdo con exactitud sus palabras y no creo necesario buscarlas en internet porque lo esencial es la idea básica).
Puso límite máximo a los salarios de los funcionarios federales (cosa que cuando lo hicieron antes Chávez, Evo y Correa entre otros, la prensa lo informó burlescamente).
Revirtió algunas de las medidas ultra conservadoras de Bush. Por ejemplo, reabrió la posibilidad a que todos puedan postular a los concursos de proyectos financiados por el Estado, así sean organizaciones que protejan los derechos de las mujeres (que la prensa estigmatiza inmediatamente como pro-aborto). Además expuso con claridad sus prioridades medioambientales, a propósito de medidas aplicadas en California. Y dio instrucciones para analizar el tema de los inmigrantes.
En cuanto a Medio Oriente, dio una entrevista a una importante cadena informativa árabe y envió un emisario a Israel, Palestina, Egipto y demás países directamente involucrados en el conflicto con un mandato clarísimo: escuchar primero, porque Estados Unidos está acostumbrado a imponer sus ideas y eso le parece equivocado.
Hasta aquí va bien, empezó bien. Pero no hay que olvidar que es presidente de EE.UU. y por lo tanto no desea disminuir la influencia de su país en el mundo y casi en las vidas de cada uno de nosotros, por lo que no hay que confundirse, pero una cosa es ser explotado con respeto a las leyes y los derechos de las personas y otra es ser pisoteado como lo pregonaba Bush.
Ojalá este "veranito" en el invierno norteamericano dure mucho tiempo, y sea entendido y aprobado por el pueblo norteamericano, porque obviamente ese es el barómetro en el que Obama medirá sus políticas. En eso tampoco hay que confundirse.

martes, 20 de enero de 2009

Unidad, esperanza, colaboración, ¿será posible?

Hoy asumió Barack Obama la presidencia de los Estados Unidos.
En su discurso habló de unidad, habló de esperanza y no de miedos, habló de colaboración y no de odio, de dar la mano esperando que el otro abra el puño, habló de respeto por las diferencias, habló de un liderazgo que recupere el espacio de su país en el mundo, porque a su antecesor le faltó firmeza. Habló también de energías limpias (sol y viento).
Habló de que el mercado sin control lleva a los abusos que han provocado la actual crisis, esa que ha dejado a miles de personas sin hogar y ha aumentado el desempleo.
Es decir, tocó prácticamente todos los temas y dejó formalmente planteadas sus preocupaciones y prioridades y mostró que todo lo diferencia de quien por fin dejó ese cargo.
Y lo dijo con ese carisma, con esa claridad y ese tono de credibilidad que son su gran capital político, ese que ha hecho que el mundo entero deposite en él sus esperanzas de forjar un mundo mejor, más tolerante, más solidario y menos confrontacional.

Ojalá Obama tenga éxito en la tarea que se ha impuesto. Si como consecuencia de su impulso se consigue al menos que EE.UU. se relacione de modo más respetuoso con el resto ya habrá logrado algo importante. Somos los demás pueblos del mundo quienes hemos sido víctimas del imperialismo yanqui y si ese trato cambia ya sería bastante.
Esperemos, veamos. El tiempo nos dirá si pudo conseguir sus objetivos o si queda como uno más, cosa que evidentemente no es.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Tu despedida, perro

Cuando faltan apenas 35 días para que deje de ser «dueño del mundo», Bush viajó a Irak, pensando que al menos ahí sí lo recibirían como 'héroe'. Supongo que es el único lugar del mundo donde piensa que no es aborrecido.
Y resulta que en la conferencia de prensa, un periodista iraquí le gritó "este es el beso de despedida, perro" y le lanzó consecutivamente sus dos zapatos, que Mr. President esquivó. Es divertido ver la cara de 'yo no entender' de Bush mientras vuelan los zapatos sobre su cabeza.
Y no es que esté de acuerdo con esa forma de protesta, no, pero son tan pocas las opciones que quedan de protestar en el mundo, que ese ha sido de alguna forma un gesto reivindicatorio para miles de millones de personas, al menos yo me siento identificado.
En su cultura, lanzar un zapato y llamar perro a alguien son dos de los insultos más fuertes que puede proferir un musulmán. Pobrecito el periodista, lo estarán torturando y acusándolo de terrorista, perderá su puesto y no encontrará trabajo nunca más, pero hizo un gran gesto.
Hoy lunes la prensa informa que miles de personas han salido a las calles de Irak a pedir la liberación del periodista, Mountazer al Zaidi, a quien los servicios secretos lo interrogan para saber si fue pagado, si estaba drogado o borracho, como si una persona normal no pudiera sentir profundo rechazo por ese HDP y hubiera que encontrar justificaciones externas.
El video de los zapatos volando no lo incluiré porque circula en TV y en YouTube y ya todo el mundo lo conoce, pero en cambio aprovecharé para mostrar este afiche de repudio a alguna visita anunciada, que encontré pegado en una calle de Buenos Aires hace dos años.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Nadie podrá quedar indiferente

Tal como se preveía, Barack Obama acaba de ganar las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Y desde hoy la historia se escribirá con un antes y un después. Más allá del éxito que tenga Obama en el gobierno, su triunfo señala un cambio, un giro, un hito histórico.
Como lo ha dicho esta noche, en un parque en Chicago pero seguido en el mundo entero, en su primer discurso en calidad de presidente electo, esa mujer negra que en Montgomery hace algo más de 50 años dio el ejemplo que iniciaría la lucha por los derechos civiles nunca pudo imaginar que uno de ellos llegaría un día a la Casa Blanca.
Pero el triunfo de Obama no solo tiene connotaciones raciales. Tiene también los componentes del nuevo liderazgo que encarna. Obama ha logrado atraer a los jóvenes con su discurso, y fueron millones los que se inscribieron por primera vez para votar. En esta elección votaron 28 millones de personas más que en 2004, de los que la mayoría son jóvenes. Y el 78% de los votantes entre 18 y 25 años votaron por Obama. Pero también se incorporaron latinos y afroamericanos, que han visto que, como dice su campaña "si se puede" (yes, we can), se puede llegar lejos si se tiene voluntad, convicción, aún siendo parte de los discriminados. Es decir, hay una renovación generacional que le hace bien a la política, a los países, a los gobiernos. Incluso ese estilo como de rockstar es una forma moderna que pone distancia con la política acartonada de quienes son parte del sistema.
Para los que estamos fuera de EE.UU., todo lo que se sabe de Obama es lo que se ha venido escuchando y viendo en las noticias, que por lo general no son más que cuñas de 20 ó 30 segundos, pero yo nunca había visto hasta ahora un discurso de Barack Obama y me impresionó enormemente.
Me impresionó, primero que nada, la serenidad con la que enfrentó un momento tan importante y emotivo en la vida de cualquier persona; me impresionó la claridad de sus ideas y conceptos, la facilidad con que se expresa y lo bien que modula; me impresionó la forma de asumir el inmenso desafío de ser "el dueño del mundo".
Pero también me gustó mucho que en un discurso muy breve, que era fundamentalmente de agradecimiento y celebración, tocara de inmediato puntos importantes: habló de las dos guerras, de los soldados en Irak y Afganistán, de la gente que ha perdido sus casas y de la relación que debe existir entre el éxito de Wall Street y la calidad de vida de la gente común. Es decir, puso el acento en los temas más cruciales, que son las peores herencias que deja Bush, eso ya le da un sello, inmediatamente.
Y me encantó como abordó el tema racial, porque lo hizo casi poéticamente. Habló de Lincoln, de la mujer de Montgomery, de Martin Luther King y de aquella anciana negra de Atlanta de 106 años que nació siendo esclava y hoy había votado por primera vez.
Y en su relación con el mundo, habló de colaboración y no de enfrentamiento.
Con una trascendencia y resonancia muy distinta, el triunfo de Obama, que incide en el mundo entero, tiene el mismo significado que el de Michelle Bachelet hace casi tres años en Chile: la primera mujer, el primer negro, son símbolos de apertura. La discriminación no va a terminar por ese solo hecho, pero la sociedad reacciona distinto y tiene otra mirada. Y eso en sí mismo ya es positivo.
Lo ocurrido este 4 de noviembre en Estados Unidos podría ser algo así como el inicio del siglo XXI, ni más ni menos. ¿O le pongo demasiado?.

domingo, 19 de octubre de 2008

Un barco sin capitán

A propósito del plan de rescate financiero de 700 mil millones de dólares del gobierno norteamericano que discutió el Congreso, la periodista chilena Elizabeth Subercaseaux escribió desde Washington para el diario "La Nación":

Justo cuando era más necesario, en momentos en que el mundo entero tenía sus ojos puestos en el Capitolio, Washington envió una clara señal de falta de liderazgo: el Presidente George W. Bush no tuvo la fuerza política necesaria para convencer, ni siquiera a sus propias bases, de aprobar un paquete de medidas de rescate del sector financiero.
(...)
Cuando finalmente los Representantes aprobaron el plan, luego de interminables negociaciones y presiones casi insoportables, Wall Street, el Congreso y la Casa Blanca respiraron aliviados, pero los mercados no respondieron como se esperaba ante los signos de recesión y la gran pregunta sigue flotando en el ambiente: ¿este plan ayuda a sacar el agua del bote que se está hundiendo o tapa el agujero?
Hay consenso entre economistas y políticos de que el plan es sólo el principio de un proceso de regulaciones, revisiones, supervisiones e incluso enmiendas al mismo plan para que su implementación resulte eficiente y las cosas se hagan bien.
Uno de los aspectos que añade dramatismo a esta crisis es que ocurre justamente al final de la campaña presidencial, cuando faltan pocos días para elegir a quien tendrá que hacerse cargo de un desastre que amenaza con dejar a la economía estadounidense en condiciones famélicas durante los próximos dos o tres años.
A la hora de evaluar a quien ha afectado más el descalabro financiero, hay que decir que Barack Obama ha salido bastante mejor parado que John McCain. Siempre se dijo que la economía era el fuerte del postulante demócrata y el aspecto más débil de su adversario republicano, y eso ha resultado ser cierto, al menos en las apariencias.
El público ha visto en Obama a un líder sereno y reflexivo en medio de la crisis. Las 4 condiciones que definió como indispensables para que los demócratas apoyaran el acuerdo en el Congreso fueron consideradas en la redacción final. Ha explicado de manera clara cuáles serían las consecuencias para el hombre de la calle si no se rescata al sector financiero de un colapso total.
Y todo esto se ha reflejado en las encuestas, donde ha subido casi con la misma velocidad con la que se profundiza la crisis. Un 64% de los estadounidenses lo ve mejor capacitado para manejar la economía que McCain. Las mismas encuestas dicen que Obama ganó el debate presidencial en todos los frentes el económico y el internacional y las apuestas señalan que, al ser considerado más apto que su rival en el manejo de la economía, sus posibilidades de ganar la elección son ahora mucho más reales que hace dos meses.
El hecho de que John McCain se haya dado por vencido y simplemente retirara su campaña del estado de Michigan habla de por sí de lo mal que están las cosas para su candidatura. Si las encuestas reflejaran hoy lo que sucederá el 4 de noviembre, McCain perdería la elección, y su caída se debe fundamentalmente al problema económico.
McCain se ha demostrado ignorante en el dominio de la economía, errático y atolondrado desde el comienzo de la crisis. "Hace tiempo que sabemos que el señor McCain no sabe de economía, lo ha dicho él mismo y también ha negado haberlo dicho, pero eso no importaría tanto si tuviera buen gusto a la hora de escoger a sus consejeros económicos", escribió Paul Krugman (*) en "The New York Times", para explicar que el candidato republicano tiene entre sus asesores económicos a gente como Phil Gramm, quien hace sólo dos meses declaró que el país se encuentra en una "recesión mental" y que los norteamericanos son unos "quejosos". Gramm ha participado activamente en el desmantelamiento legislativo de las regulaciones a la economía y está siendo señalado como uno de los grandes responsables de esta crisis. Y se ha dicho que, si gana McCain, Gramm sería su secretario del Tesoro.
(*) A Krugman se le otorgó, recién en estos días, el Premio Nobel de Economía 2008.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Capitalistas del mundo, hundíos

Uno de los lemas más destacados del siglo XX fue "trabajadores del mundo, uníos". Parafraseando esa frase histórica y famosa, ahora podríamos decir "capitalistas del mundo, hundíos", o "bancos del mundo, hundíos", o "bancos de Estados Unidos, hundíos", porque cada una de ellas o todas juntas se pueden aplicar a la grave crisis financiera que vive hoy la economía norteamericana.
Después de la recesión de los 90, en EE.UU. se promovió agresivamente el endeudamiento de sectores sociales con bajo poder adquisitivo, a los que se les aprobaron "alegremente" préstamos inmobiliarios llamados hipotecas basura (o “subprime”). La poca solvencia de este grupo de deudores no era problema mientras la máquina funcionara y así el boom inmobiliario se convirtió en la locomotora que tiraba de la economía norteamericana. Pero como el modelo económico se sustenta en el movimiento especulativo de capitales algún día eso tenía que explotar, porque no es más que especulación que levanta un castillo de arena.
Uno (yo en particular) esperaba que en Chile hiciera crisis este modelo perverso, porque las utilidades del sector financiero chileno son demasiado escandalosas, demasiado ofensivas y agresivas para con la gente normal, pero uno desconocía lo que se estaba cocinando al interior del imperio. Con el agravante que esa situación se daba con un gobierno incompetente que encabeza un tipo que cree que todo el resto del mundo son terroristas enemigos de él y que no tiene atención para nada más. Y esa ineptitud ha ayudado a acentuar la actual crisis, grave desde todo punto de vista, porque ha llegado a límites sin duda insospechados.
En las últimas semanas, el mundo ha mirado atónito como Estados Unidos experimentaba situaciones propias de los países subdesarrollados: la nacionalización, quiebra y rescate de la mayor empresa aseguradora del mundo: AIG; de dos de los cinco principales bancos de inversión: Lehman Brothers y Merrill Lynch; de las dos mayores agencias hipotecarias: Fannie Mae y Freddie Mac y hoy del banco de ahorros Washington Mutual. La pérdida de valor de esas empresas financieras ha sido de grandes proporciones.
El gobierno ha presentado un plan de rescate por 700 mil millones de dólares, que el Congreso no aprueba hasta que no se den garantías de que se hará buen uso de tan inmensa cantidad de recursos (además que los senadores republicanos no quieren que intervenga el Estado). Porque entre las muchas causas de esta crisis están la incompetencia y avaricia de unos pocos (como bien lo describió Eduardo Frei) y los exhorbitantes sueldos que siguen recibiendo los principales ejecutivos de estas empresas financieras, mientras miran derrumbarse a sus pies esos monstruos de papel que han ayudado a levantar.
Desgraciadamente estas crisis terminan afectando al resto del mundo y sobre todo a los países pequeños y dependientes, cuyas economías no tienen capacidad de enfrentar el oleaje que generan estos tsunamis del todopoderoso centro del capitalismo. Y si bien por una parte alegra ver como se desmorona la economía norteamericana, por otra produce una preocupaciíon e inquitud muy grande, pues como se ha dicho siempre en América Latina: "cuando Estados Unidos estornuda todos los demás nos resfriamos".
Veamos que pasará en los próximos días (pues hablar de semanas en esta situación puede ser mucho tiempo). Reflotar la economía norteamericana, generar confianzas, reactivar la producción y el consumo, son quizás las más complicadas tareas que el ignorante e incapaz George Bush le dejará a Obama (o McCain) a partir de enero.

lunes, 14 de abril de 2008

Entendiendo la crisis "subprime"

Desde hace meses los medios de comunicación hablan de la crisis "subprime" generada en Estados Unidos en el sector inmobiliario, que hizo caer las bolsas en todo el mundo, lleva a la recesión e incluso hundió al quinto mayor banco de ese país, el Bear Sterns. Y como siempre se ha dicho que cuando EE.UU. estornuda todo el resto nos resfriamos, éste resulta ser un tema importante, pero es tratado en los medios como si todos fuéramos entendidos. Afortunadamente por fin encontré en el artículo "Subprime: el lenguaje del engaño", de Raúl Sohr, una explicación de qué se trata este asunto, el que usé como base para esta nota.

El mundo financiero internacional se tambalea. Nadie sabe a cuánto alcanzan las pérdidas del llamado mercado "subprime", palabra que significa "bajo lo óptimo", pero que en realidad quiere decir "de alto riesgo". A los mercados, es decir a los banqueros y operadores financieros, no les gusta hablar de riesgos y por eso inventan estos términos. La falta de transparencia en los mercados financieros es directamente proporcional al vocabulario grandilocuente empleado, tal es así que Bearn Sterns llamaba "High Grade Structured Credit" a sus fondos subprime (Crédito estructurado de alto grado) y parecían una gran cosa.

Dos humoristas ingleses, John Bird y John Fortune, explican el problema simulando una entrevista (se puede ver en YouTube). El que hace de banquero dice: imagínense a un negro cesante sentado en la puerta de su casa en Alabama; se le acerca un individuo que le pregunta si le gustaría comprar una casa antes que la suya se caiga a pedazos, porque puede ofrecerle un préstamo. Entonces el otro personaje aclara que aquél no es un banquero, sino un vendedor que gana comisión por cada hipoteca que consiga.
Después, esta y otras deudas igualmente dudosas son llevadas a Wall Street y convertidas en un "vehículo estructurado de inversión" que se vende a otros bancos que a su vez la revenden a otros, contaminando al resto del sistema financiero.
El entrevistador pregunta por qué los bancos centrales y gobiernos les dan más dinero a pesar de las bochornosas pérdidas. A lo que el segundo personaje responde que es porque no serán los banqueros los que sufran las pérdidas, serán los afiliados de los fondos de pensiones.

Ahí está la esencia del problema entonces: los bancos dan millones en créditos sin respaldo suficiente y cuando el sistema hace crisis convierten su ineficiencia y/o descaro en un grave conflicto social, en crisis del sistema.

Cuando un ciudadano o una pyme pasan por tiempos difíciles y piden condiciones especiales, los grandes grupos financieros advierten los peligros de alterar las "leyes del mercado", pero cuando son ellos lo que están en aprietos no se ruborizan en pedir oxígeno al Estado, por el bien no de ellos, ¡¡noooo!!, sino por la buena salud de la economía. Es la ley del embudo en su máxima expresión. En EE.UU. la Reserva Federal ha dispuesto millonarias ayudas para los banqueros que incurrieron en las deudas, pero no hay nada para los ciudadanos cuyas casas hipotecadas fueron retomadas por los bancos, perdiendo todo lo que habían abonado.

Es que los bancos, en vez de prestar 8 veces el monto de su capital efectivo lo han hecho en razón de 30 veces y más y sus ganancias son desproporcionadas. En Estados Unidos, en 1980 el sector financiero obtenía el 10% de las ganancias del mundo corporativo, pero en 2007 lograron el 40%. Y ese afán de lucro desmedido los llevó a ignorar las normas elementales de prudencia. Si los banqueros perdieran su patrimonio sería asunto de ellos, pero no, deben ser rescatados con fondos públicos porque los verdaderos afectados son los fondos de pensiones de personas que no tienen manejo alguno sobre sus dineros.
Los Estados debieran supervisar los mecanismos de especulación financiera. Y gravar las ganancias excesivas de la banca para disponer de fondos que aseguren que los préstamos bancarios tengan un respaldo efectivo.
¿Algún día se logrará ponerle "el cascabel al gato"?

viernes, 4 de abril de 2008

Martin Luther King

Hace 40 años, el 4 de abril de 1968, fue asesinado Martin Luther King, líder del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. Qué se podría decir de él que ya no se haya dicho. Fue uno de los más grandes hombres del siglo XX y junto al Mahatma Gandhi representa la no-violencia como forma de lucha. Siguiendo el destino de otros grandes pacifistas, como Gandhi y John Lennon, murió asesinado por un fanático, en Memphis, Tennessee, cuando acompañaba la protesta de unos obreros sanitarios contra los bajos salarios y las malas condiciones laborales.
Desde joven tomó conciencia de la situación de segregación social y racial que vivían los negros en Estados Unidos, y en especial en los estados del sur. Desde joven dio muestras de su carisma y de su firme decisión de luchar por la defensa de los derechos civiles con métodos pacíficos. En 1954 se hizo cargo de una iglesia en la ciudad de Montgomery, Alabama, y a poco de llegar organizó y dirigió un masivo boicot de un año contra la segregación en los autobuses municipales. Su fama se extendió rápidamente por todo el país y enseguida asumió la dirección del movimiento pacifista estadounidense. En 1960 inició una campaña de alcance nacional, por la que fue encarcelado, logrando para los negros la igualdad de acceso a las bibliotecas, los comedores y los estacionamientos.
En el verano de 1963, su lucha alcanzó uno de sus momentos culminantes, cuando encabezó la gigantesca marcha sobre Washington DC, en la que participaron unas 300 mil personas, ante las cuales pronunció uno de sus más bellos discursos por la paz y la igualdad entre los seres humanos: "I have a dream". En 1964, con apenas 35 años, ganó el Premio Nóbel de la Paz y en 1965 encabezó una manifestación de miles de defensores de los derechos civiles, que recorrieron casi un centenar de kilómetros, desde Selma, donde se habían producido actos de violencia racial, hasta Montgomery.
Sus discursos y diálogos estimularon la conciencia de toda una generación. Los movimientos y las marchas que encabezó produjeron cambios significativos en la vida de los norteamericanos. Su concepto sobre la importancia del individuo, que simbolizaba con la celebración del valor del ser humano, dio esperanza y sentido de dignidad a los negros y a los pobres. Su filosofía respecto a la acción directa no violenta y sus estrategias para lograr cambios sociales influyó en toda la Nación y reordenó las prioridades del país.

Una nota diferente: el "Belfast Telegraph" (Irlanda del Norte) publica hoy una entrevista al hijo de Martin Luther King, que tenía 10 años cuando mataron a su padre.