jueves, 26 de junio de 2008
El nombre encontrado (Tepic, 1984)
En la sierra mexicana de Nayarit había una comunidad que no tenía nombre. Desde hacía siglos andaba buscando un nombre esa comunidad de indios huicholes. Carlos González lo encontró por pura casualidad.
Este indio huichol había venido a la ciudad de Tepic para comprar semillas y visitar parientes. Al atravesar un basural recogió un libro tirado entre los desperdicios. Hacía años que Carlos había aprendido a leer la lengua de Castilla y mal que bien, podía. Sentado a la sombra de un alero empezó a descifrar páginas. El libro hablaba de un país de nombre raro, que Carlos no sabía ubicar pero que debía estar bien lejos de México y contaba una historia de hace pocos años.
En el camino de regreso, caminando sierra arriba, Carlos siguió leyendo. No podía desprenderse de esta historia de horror y de bravura. El personaje central del libro era un hombre que había sabido cumplir su palabra. Al llegar a la aldea Carlos anunció, eufórico: “Por fin tenemos nombre”.
Y leyó el libro, en voz alta para todos. La tropezada lectura le ocupó casi una semana. Después, las 150 familias votaron. Todas por “sí”. Con bailes y cantares se selló el bautizo. Ahora tienen como llamarse. Esta comunidad lleva el nombre de un hombre digno, que no dudó a la hora de elegir entre la traición y la muerte.
– Voy para Salvador Allende, dicen ahora los caminantes.
Eduardo Galeano, “Memorias del fuego”, Tomo III, pág 335.
Este indio huichol había venido a la ciudad de Tepic para comprar semillas y visitar parientes. Al atravesar un basural recogió un libro tirado entre los desperdicios. Hacía años que Carlos había aprendido a leer la lengua de Castilla y mal que bien, podía. Sentado a la sombra de un alero empezó a descifrar páginas. El libro hablaba de un país de nombre raro, que Carlos no sabía ubicar pero que debía estar bien lejos de México y contaba una historia de hace pocos años.
En el camino de regreso, caminando sierra arriba, Carlos siguió leyendo. No podía desprenderse de esta historia de horror y de bravura. El personaje central del libro era un hombre que había sabido cumplir su palabra. Al llegar a la aldea Carlos anunció, eufórico: “Por fin tenemos nombre”.
Y leyó el libro, en voz alta para todos. La tropezada lectura le ocupó casi una semana. Después, las 150 familias votaron. Todas por “sí”. Con bailes y cantares se selló el bautizo. Ahora tienen como llamarse. Esta comunidad lleva el nombre de un hombre digno, que no dudó a la hora de elegir entre la traición y la muerte.
– Voy para Salvador Allende, dicen ahora los caminantes.
Eduardo Galeano, “Memorias del fuego”, Tomo III, pág 335.
Allende, el chileno más universal
Según un listado publicado en 1998 por la revista "Punto Final" Nº 428, más de cien ciudades del mundo tenían hasta entonces avenidas, calles, plazas, centros culturales y deportivos con el nombre del presidente Allende, de quien se conmemoran hoy los cien años de su natalicio:
Avenida Salvador Allende (Buenos Aires); Avenida Salvador Allende (Río de Janeiro); Avenida
Salvador Allende (Caracas); Avenida Salvador Allende (La Habana); Avenida Salvador Allende (Málaga, España); Avenida Salvador Allende (Toledo, España); Avenue Salvador Allende (Paris); Avenue Salvador Allende (Ville de Niort, Francia); Avenue Salvador Allende (Champigny, Francia); Avenue Salvador Allende (Lyon, Francia), Avenida Salvador Allende (Barcelona); Avenue Salvador Allende (Bron, Francia); Avenue Salvador Allende (Arcueil, Francia); Avenue Salvador Allende (Limoux, Francia); Avenue Salvador Allende (Epinay Sur Mer, Francia); Avenue Salvador Allende (Vitroller, Francia); Avenue Salvador Allende (Marsella); Avenue Salvador Allende (Epinay Sur Seine, Francia); Avenue Salvador Allende (La Seine Sur Mer, Francia); Avenue Salvador Allende (Bobigny,
Francia); Avenue Salvador Allende (Ville Fanche de Roverque, Francia); Avenue Salvador Allende (Bollenne, Francia); Avenue Salvador Allende (Grenoble, Francia); Avenue Salvador Allende (Fort de France, Martinique); Avenue Salvador Allende (Meaux, Francia); Avenue Salvador Allende (Castanet Tobsan, Francia); Avenue Salvador Allende (Epinal, Francia); Avenue Salvador Allende (Parthenay, Francia); Avenue Salvador Allende (Ville Urbainne, Francia); Avenue Salvador Allende (Echirolles, Francia); Avenue Salvador Allende (Vaulx en Velin, Francia); Avenida Salvador Allende (Berlín, Alemania); Avenida Salvador Allende (Chemnitz, Alemania); Avenida Salvador Allende (Neubrandenburg, Alemania); Avenida Salvador Allende, Saintes, Francia; Rua Salvador Allende (Lisboa Portugal); Rua Salvador Allende (Loores, Portugal); Calle S
alvador Allende (Alleur, Bélgica); Calle Salvador Allende, Beyne Heusay, Bélgica; Calle Salvador Allende, Flameries, Bélgica;, Calle Salvador Allende, Flemalle Grande, Bélgica; Boulevard Salvador Allende, Fontaine L' Eveque, Bélgica; Calle Salvador Allende, Grace Hollogne, Bélgica; Calle Salvador Allende, Havre, Bélgica; Calle Salvador Allende, Heusy, Bélgica; Calle Salvador Allende, La Louviere, Bélgica; Calle Salvador Allende, Landen, Limbourg, Bélgica; Calle Salvador Allende, Maffle, Ath, Bélgica; Calle Salvador Allende, Ougree, Bélgica; Calle Salvador Allende, Oupeye, Bélgica; Calle Salvador Allende, Rixensart, Bélgica; Calle Salvador Allende, Romsee, Fleron, Bélgica; Calle Salvador Allende, Trazegnies, Bélgica; Calle Salvador Allende, Tubise, Bélgica; Calle Salvador Allende, Wandre, Bélgica; Calle Salvador Allende, Havre, Bélgica Lieja; Calle Salvador Allende, Alcoy, España; Calle
Salvador Allende, Algeciras, España; Calle Salvador Allende, Armilla, Granada, España; Calle Salvador Allende, Arrecife, España; Calle Salvador Allende, Castuera, Badajoz, España; Calle Salvador Allende, Córdoba, España; Avenida Salvador Allende, Conella de Llobregat, España; Calle Salvador Allende, Cubelles, España; Calle Salvador Allende, Culleredo, La Coruña, España; Calle Salvador Allende (Posadas, Córdoba, España); Calle Salvador Allende, Vigo, España; Avenida y Monolito Salvador Allende, Zaragoza, España; Boulevard Salvador Allende, Sofía, Bulgaria.
Plaza Salvador Allende (Valencia, España); Plaza Salvador Allende (Oviedo, España); Place Salvador Allende (París); Place Salvador Allende (Villeneuve D' Ascq, Francia);
Place Salvador Allende (Creteil, Francia); Plaza Salvador Allende, Courcelles, Bélgica; Plaza Salvador Allende, Hornu, Bélgica; Plaza Salvador Allende, Marcinelle, Bélgica; Plaza Salvador Allende, Mouscron, Bélgica; Plaza Salvador Allende, Seraing, Ougree, Bélgica; Plaza Salvador Allende, Trazegnies, Bélgica; Plaza Salvador Allende, Hornu, Bélgica; Plaza Salvador Allende, Almansa, España; Place Salvador Allende, Ivry, París; Plaza Salvador Allende, Montevideo, Uruguay.
Auditorium Universidad Libre Salvador Allende, Bruselas, Bélgica; Sala Salvador Allende, Charleroy, Bélgica; Centro Cultural Salvador Allende, Chartre, Bélgica; Centro de Cultura Salvador Allende, Huy, Bélgica; Maison des Arts Salvador Allende (Creteil, Francia);
Puente Salvador Allende, Andenne, Bélgica; Auditorio F.G.T.B. Salvador Allende, Charleroi, Bélgica Lieja, Parque Infantil Salvador Allende, Atarle, Granada, España; Instituto de Formación Salvador Allende, Fuenlabrada, España; Colegio Público Salvador Allende, Málaga, España; Albergue Municipal Salvador Allende, Aldea centenera, España; Plaza Salvador Allende, Monumento Salvador Allende, Avenida Salvador Allende, Centro Deportivo Salvador Allende, Massy, París; Liceo Científico Estatal Salvador Allende, Milán; Centro Recreativo y Descanso Salvador Allende, Livorno, Toscana, Italia; Escuela Salvador Allende, Berlín; Plaza Salvador Allende, Viena, Austria; Escuela Salvador Allende, Guinea Bissau, Africa; Escuela Superior Salvador Allende y Casa de la Cultura Salvador Allende, La Habana; Monolito de Salvador Allende, Ciudad Guayana, Venezuela; Parque Salvador Allende, Lima; Hospital Salvador Allende, La Habana.
En Chile: Tramo de Carretera y Monolito Salvador Allende, Calama; Escuela Salvador Allende, Viña del Mar; Avenida Salvador Allende, Antofagasta; Avenida Salvador Allende, Coquimbo; Población Salvador Allende, Machalí; Calle Salvador Allende, Curanilahue;
Consultorio Médico Salvador Allende, Chonchi; Calle Salvador Allende, Cerrillos; Calle Salvador Allende, Huechuraba; Auditorio Salvador Allende, Colegio Médico, Santiago; Escuela Salvador Allende, El Bosque; Plaza Salvador Allende, Parque La Bandera, San Ramón; Avenida Salvador Allende, San Joaquín; Anfiteatro Comunal Salvador Allende, La Cisterna; Avenida Salvador Allende, Renca; Avenida Salvador Allende, Lo Espejo; Plaza Salvador Allende, La Pintana.
Avenida Salvador Allende (Buenos Aires); Avenida Salvador Allende (Río de Janeiro); Avenida
Salvador Allende (Caracas); Avenida Salvador Allende (La Habana); Avenida Salvador Allende (Málaga, España); Avenida Salvador Allende (Toledo, España); Avenue Salvador Allende (Paris); Avenue Salvador Allende (Ville de Niort, Francia); Avenue Salvador Allende (Champigny, Francia); Avenue Salvador Allende (Lyon, Francia), Avenida Salvador Allende (Barcelona); Avenue Salvador Allende (Bron, Francia); Avenue Salvador Allende (Arcueil, Francia); Avenue Salvador Allende (Limoux, Francia); Avenue Salvador Allende (Epinay Sur Mer, Francia); Avenue Salvador Allende (Vitroller, Francia); Avenue Salvador Allende (Marsella); Avenue Salvador Allende (Epinay Sur Seine, Francia); Avenue Salvador Allende (La Seine Sur Mer, Francia); Avenue Salvador Allende (Bobigny,
Francia); Avenue Salvador Allende (Ville Fanche de Roverque, Francia); Avenue Salvador Allende (Bollenne, Francia); Avenue Salvador Allende (Grenoble, Francia); Avenue Salvador Allende (Fort de France, Martinique); Avenue Salvador Allende (Meaux, Francia); Avenue Salvador Allende (Castanet Tobsan, Francia); Avenue Salvador Allende (Epinal, Francia); Avenue Salvador Allende (Parthenay, Francia); Avenue Salvador Allende (Ville Urbainne, Francia); Avenue Salvador Allende (Echirolles, Francia); Avenue Salvador Allende (Vaulx en Velin, Francia); Avenida Salvador Allende (Berlín, Alemania); Avenida Salvador Allende (Chemnitz, Alemania); Avenida Salvador Allende (Neubrandenburg, Alemania); Avenida Salvador Allende, Saintes, Francia; Rua Salvador Allende (Lisboa Portugal); Rua Salvador Allende (Loores, Portugal); Calle S
alvador Allende (Alleur, Bélgica); Calle Salvador Allende, Beyne Heusay, Bélgica; Calle Salvador Allende, Flameries, Bélgica;, Calle Salvador Allende, Flemalle Grande, Bélgica; Boulevard Salvador Allende, Fontaine L' Eveque, Bélgica; Calle Salvador Allende, Grace Hollogne, Bélgica; Calle Salvador Allende, Havre, Bélgica; Calle Salvador Allende, Heusy, Bélgica; Calle Salvador Allende, La Louviere, Bélgica; Calle Salvador Allende, Landen, Limbourg, Bélgica; Calle Salvador Allende, Maffle, Ath, Bélgica; Calle Salvador Allende, Ougree, Bélgica; Calle Salvador Allende, Oupeye, Bélgica; Calle Salvador Allende, Rixensart, Bélgica; Calle Salvador Allende, Romsee, Fleron, Bélgica; Calle Salvador Allende, Trazegnies, Bélgica; Calle Salvador Allende, Tubise, Bélgica; Calle Salvador Allende, Wandre, Bélgica; Calle Salvador Allende, Havre, Bélgica Lieja; Calle Salvador Allende, Alcoy, España; Calle
Salvador Allende, Algeciras, España; Calle Salvador Allende, Armilla, Granada, España; Calle Salvador Allende, Arrecife, España; Calle Salvador Allende, Castuera, Badajoz, España; Calle Salvador Allende, Córdoba, España; Avenida Salvador Allende, Conella de Llobregat, España; Calle Salvador Allende, Cubelles, España; Calle Salvador Allende, Culleredo, La Coruña, España; Calle Salvador Allende (Posadas, Córdoba, España); Calle Salvador Allende, Vigo, España; Avenida y Monolito Salvador Allende, Zaragoza, España; Boulevard Salvador Allende, Sofía, Bulgaria.Plaza Salvador Allende (Valencia, España); Plaza Salvador Allende (Oviedo, España); Place Salvador Allende (París); Place Salvador Allende (Villeneuve D' Ascq, Francia);
Place Salvador Allende (Creteil, Francia); Plaza Salvador Allende, Courcelles, Bélgica; Plaza Salvador Allende, Hornu, Bélgica; Plaza Salvador Allende, Marcinelle, Bélgica; Plaza Salvador Allende, Mouscron, Bélgica; Plaza Salvador Allende, Seraing, Ougree, Bélgica; Plaza Salvador Allende, Trazegnies, Bélgica; Plaza Salvador Allende, Hornu, Bélgica; Plaza Salvador Allende, Almansa, España; Place Salvador Allende, Ivry, París; Plaza Salvador Allende, Montevideo, Uruguay.Auditorium Universidad Libre Salvador Allende, Bruselas, Bélgica; Sala Salvador Allende, Charleroy, Bélgica; Centro Cultural Salvador Allende, Chartre, Bélgica; Centro de Cultura Salvador Allende, Huy, Bélgica; Maison des Arts Salvador Allende (Creteil, Francia);
Puente Salvador Allende, Andenne, Bélgica; Auditorio F.G.T.B. Salvador Allende, Charleroi, Bélgica Lieja, Parque Infantil Salvador Allende, Atarle, Granada, España; Instituto de Formación Salvador Allende, Fuenlabrada, España; Colegio Público Salvador Allende, Málaga, España; Albergue Municipal Salvador Allende, Aldea centenera, España; Plaza Salvador Allende, Monumento Salvador Allende, Avenida Salvador Allende, Centro Deportivo Salvador Allende, Massy, París; Liceo Científico Estatal Salvador Allende, Milán; Centro Recreativo y Descanso Salvador Allende, Livorno, Toscana, Italia; Escuela Salvador Allende, Berlín; Plaza Salvador Allende, Viena, Austria; Escuela Salvador Allende, Guinea Bissau, Africa; Escuela Superior Salvador Allende y Casa de la Cultura Salvador Allende, La Habana; Monolito de Salvador Allende, Ciudad Guayana, Venezuela; Parque Salvador Allende, Lima; Hospital Salvador Allende, La Habana.En Chile: Tramo de Carretera y Monolito Salvador Allende, Calama; Escuela Salvador Allende, Viña del Mar; Avenida Salvador Allende, Antofagasta; Avenida Salvador Allende, Coquimbo; Población Salvador Allende, Machalí; Calle Salvador Allende, Curanilahue;
Y la estatua que está en la Plaza de la Constitución, frente al Palacio de La Moneda, que se aprecia en esta foto de octubre pasado.
Además, en el último tiempo se inauguró el Hospital Dr. Salvador Allende en Calama, y se dio su nombre la calle 11 Oriente de Talca y a la Av. Salesianos en San Miguel - Pedro Aguirre Cerda.
Buscando fotos encontré un sitio muy interesante y mucho más completo sobre esto mismo: http://www.abacq.org/calle/index.php
martes, 24 de junio de 2008
Wiñol Xipantu
Hoy 24 de junio los pueblos originarios celebran el inicio de un nuevo ciclo. Lo celebran los atacameños en el norte, los aymaras y quechuas en los países andinos (donde se denomina "Inti Raymi") y, por supuesto, los mapuches.Trataré de resumir como lo ven y lo sienten nuestros hermanos mapuches, que llaman a esta festividad "we xipantu" o "wiñol xipantu" (pronunciar 'tripantu', porque en mapudungún la x suena tr y se puede escribir de las dos formas, aunque es más 'auténtico' con x).
Según la cosmovisión del pueblo mapuche, la vida es como una rueda que da vueltas y vueltas y vueltas. Antes los indígenas seguían el tiempo según los cambios en la naturaleza, que ocurrían cada cierto número de lunas.
Así, las estaciones del año correspondían a los ciclos del campo: había un tiempo de lluvias, un tiempo de germinación de las semillas, un tiempo de brotes y un tiempo de cosecha (ahí están las cuatro estaciones).En el tiempo de las lluvias los antiguos notaban que las noches se hacían más largas y los días más cortos, lo que científicamente se denomina 'solsticio de invierno', porque en esta época se llega a la mayor inclinación de la tierra sobre su eje y empieza a recuperar su posición 'normal' respecto al sol.
Entonces, los mayores veían que con las lluvias se iniciaba una nueva germinación de plantas, árboles y alimentos, y se reiniciaba un nuevo ciclo productivo. Por eso esta festividad se denomina Wiñol Tripantu (que en mapudungún o lengua de la tierra significa 'la vuelta del año'), porque los pueblos originarios lo entienden como el inicio de un nuevo ciclo, de siembra, germinación, brote y cosecha. En castellano a esta celebración se le llama "año nuevo mapuche" pero para los indígenas no tiene la connotación de "año nuevo", sino de reinicio, recomienzo.Por eso, además, el 24 de junio fue declarado Día Nacional de los Pueblos Indígenas.
Las organizaciones sociales mapuches de la Región Metropolitana realizan
Algo más en: http://tiempoentrance.blogspot.com/2008/05/camino-del-culebrn.html
viernes, 20 de junio de 2008
Hasta siempre Carmen Silva
Ha pasado ya una semana y no he podido escribir todo lo que quisiera para recordar a Carmen Silva. Las ideas se agolpan pero no se ordenan y no he podido expresar el cariño inmenso que le tenía, la gran admiración, el respeto y agradecimiento por su ejemplo de vida y su compromiso, su coherencia, su forma de acogernos a todos. Y la tristeza profunda que me deja su muerte. Pero por suerte hay amigos que escriben mejor que uno y por eso subiré aquí la nota que publicó Santiago Escobar en el semanario electrónico "Primera Piedra":La conocí el año 1971 en una actividad política del Regional Santiago Centro. Solo un par de meses después me enteré que era pintora. Tardé, talvez cientos de meses en comprender toda su dimensión artística, que a veces pasaba desapercibida por su calidez y entrega a los otros. Ahora que acaba de terminar la ceremonia de sepultar su cuerpo, de esa manera sencilla y laica como a ella le gustaba, pienso que el país, especialmente por la
ceguera constante y mezquina del Partido Socialista en el que ella militaba, perdió la oportunidad de reconocerle en vida su enorme contribución a la cultura y la democracia de Chile.Una triste corona y el solitario protocolo de rigor de la ministra de Cultura fueron todo el homenaje oficial que recibió Carmen Silva. Pese a la declarada vocación gubernamental de reparar las injusticias de género. De las cuales ella era casi un ejemplo emblemático. En cambio, se fue arropada en el cariño de sus seres más íntimos y en el de humildes amigos, que le leyeron poesías, pasajes de libros con entrevistas suyas y le cantaron.
Es difícil encontrar una persona tan múltiple e integral como Carmen Silva. Artista plástica sublime, madre, abuela, activista política, dirigente barrial, maestra de generaciones de pintores en Chile y Ecuador, reina sandunguera. La musa de los años cincuenta la llamó El Mercurio. Para quienes fuimos sus amigos fue una musa de todos los tiempos. Vital en todos los sentidos, espiritual y carnal al mismo tiempo, llena de un compromiso político permanente.

Como dije, la conocí en los años setenta, cuando paseábamos nuestra ferocitas y nuestros sueños por el país durante la UP. Necesitábamos un vehículo para trasladar un material gráfico al cordón industrial Vicuña Mackenna. Alguien me dijo no te preocupes, la Carmen Silva lo tiene solucionado. El vehículo de marras resultó un auto elegantísimo, con chofer y todo, de propiedad personal del Ministro de la Vivienda de entonces, Luis Matte Valdés, quien era su amigo.
En la actividad política de la época, especialmente la laboral en los cordones industriales, ella se movía con la fluidez y soltura de cualquier dirigente sindical. Pero sus vínculos sociales la hacían pasar con la misma naturalidad a relacionarse con ministros, altos funcionarios o el secretario general del PS, Carlos Altamirano, quien era pariente suyo. Frente a unos y a otros siempre tuvo el mismo inclaudicable discurso de compromiso.
Años después, las vueltas del exilio me hicieron encontrarla en Ecuador, donde retomamos nuestra amistad. Siempre abrazando las causas contra la dictadura y haciendo cabeza del PS en Ecuador. Pero también haciendo suyas las causas del pueblo ecuatoriano. En eso era una latinoamericanista convencida. Parte de ese amor por Ecuador lo volcó en pinturas impresionantes de personajes y lugares proscritos por la cultura oficial de ese país, especialmente el Valle del Chota, un enclave de cultura negra en plena sierra ecuatoriana, olvidado y sin vínculo con la cultura negra esmeraldeña de Ecuador. Me recuerdo su excitación cuando,
con su amigo afroecuatoriano el poeta Antonio Preciado, lograron concretar el primer encuentro intercultural entre esas dos zonas. En más de una sede de marimba esmeraldeña, en la costa ecuatoriana, o de alguna choza del Valle del Chota, debe haber una foto de una señora de blusa blanca y falda negra artesanales, inusualmente alta y con un pelo negro largo, violentamente echado sobre sus hombros, que con una sonrisa franca nos rie desde lejos. Esa es Carmen Silva.Muchas veces farreamos o hablamos de política. Su casa era una puerta abierta a la tertulia, lo mismo con un simple café que con un ron. Pero a mi me gustaba ir a verla dar clases en la Universidad Central. Allí adquiría una dimensión fuera de toda serie. Pese a su cultura renacentista, explicaba la forma del cuerpo humano de una manera mórbida. El rostro, decía para corregir, está compuesto por una especie de globos armónicos que adquieren su carácter una vez que la carne y los músculos les envuelven.
Parte de su coraje personal lo demostró cuando al volver a Chile uno de sus nietos, hijo de su hija Carmen y de Jaime Zapata, un joven y enorme pintor ecuatoriano, enfermó de cáncer. Puede que la ciencia médica haya hecho mucho, pero para mi lo curó la voluntad de su abuela.

Es en esos mismos años en que se transforma en una gran dirigenta vecinal y activista cultural del barrio Bellavista. Dándole una humanidad que el licor fácil y las políticas productivistas de la ciudad ahogan. El cerro, los globos y los extraños personajes, como el Elvis, llenan sus cuadros.
Vive de manera sencilla de sus pinturas y sus clases, con las dificultades económicas propias de los dignos, alejada de la farándula cultural del oficialismo, sin ninguna clase de reconocimiento o facilidad para su arte.
En un libro fenomenal de entrevistas a mujeres escrito por su íntima amiga Mili Rodríguez "Todos me amaban y ninguno me pagaba la luz", queda plasmada con sus propias palabras su opción y su historia, sin edición de ninguna especie, según me confesó la escritora. Es que era ella, tan auténtica, total e irreverente que no requería edición, “yo no tenía derecho a agregar o quitar nada a lo dicho” me dijo Mili. Parte de esa entrevista, con definiciones de vida, es el texto que leyó su nieta Natalia Zapata en su funeral.
No siento tristeza sino un poco de bronca. Porque con Carmen Silva se cumplirá inevitablemente una cruel sentencia de Jaime Zapata, su yerno y en parte uno de sus d
iscípulos dilectos, quien comentando las dificultades del arte dijo “seguramente cuando muramos subiremos de precio”. Carmen Silva ya estaba en la Sala Nemesio Antúnez del Museo Nacional de Bellas Artes mucho antes de morir. Por lo menos seguiremos gozando de algunos de sus cuadros, de esos rostros dulces e infinitos de colores pasteles, antes que ellos adornen las paredes de los poderosos, a los que Carmen combatió de manera inclaudicable.
martes, 10 de junio de 2008
La Carmen ha muerto
LA PINTORA DEL PUEBLO,
HA DEJADO SU MUNDO,
SUS CUADROS, SU CASA,
SUS CUADROS, SU CASA,
TODAS LAS VIDAS, SUS VIDAS,
TODAS LAS UTOPIAS...
TODAS LAS UTOPIAS...
LA HISTORIA DE CARMEN SILVA EN ESTE MUNDO TERMINO ANOCHE
PERO SEGUIRA SIEMPRE PRESENTE
ENTRE QUIENES LA QUISIMOS Y ADMIRAMOS.

El primer homenaje de la Panchi y notas de prensa: http://apuntesyborradores.blogspot.com/2008/06/blog-post.html
Una pequeña muestra de sus cuadros en: http://carmen--silva.blogspot.com/
lunes, 26 de mayo de 2008
A Tirofijo lo devoró la selva
Por Santiago Escobar Sepúlveda (*)
La muerte de Pedro Antonio Marín, o Manuel Marulanda Vélez, o simplemente Tirofijo, en las entrañas de la selva colombiana, tiene un hálito de la tragedia que alumbra la novela “La Vorágine” de José Eustasio Rivera. En ella se describe como la selva, con todo su horror y salvaje violencia, domina a los seres humanos y los transforma en criaturas irracionales. La frase final parece el epitafio de Marulanda y las FARC: “Los devoró la selva”.
Luego de 60 años en guerra con el Estado, 44 de los cuales como jefe de las FARC, ni Tirofijo era el mismo que entró a la selva, ni tampoco lo era su guerrilla. La ideología contra la injusticia y la violencia del Estado conservador que en 1948 lo echó al monte, se había rutinizado en la simple sobrevivencia de un aparato militar que no aspiraba a ganar sino a no perder. Y que para financiarse hacía lo mismo que cualquier banda armada que controla un territorio. Explotar las fuentes de recursos significativos que este le ofrecía, en este caso desde el narcotráfico hasta la industria de los secuestros. Aunque ellos no fueran inventos económicos de la guerrilla. Sabía que su única posibilidad de futuro estaba en la paz y en las ciudades, pero no tuvo habilidad ni confianza para conseguirlo.
Es un hecho que la interpretación más obvia es que al debilitamiento político y militar de la guerrilla de los últimos meses, con bajas importantes en su mando máximo, se agrega ahora la muerte de su líder mítico, quizás el último elemento básico de su cohesión, lo que sería el fin de las FARC.
Pero el relato no está completo si no se considera dos dimensiones esenciales de la ecología política colombiana, y que hacen que todo vuelva a ocurrir. La primera es su capacidad prodigiosa para producir fenómenos violentos, de los cuales las FARC es sólo uno más, aunque fuera el más desafiante para el Estado colombiano en las dos últimas décadas. A el se debe agregar el narcotráfico, el paramilitarismo, y toda la criminalización del poder político, cuyo ejercicio gamonal ha terminado haciendo del asesinato de dirigentes políticos la variable de mayor regularidad en el sistema político colombiano.
La segunda, íntimamente vinculada a la primera, es la capacidad de la política colombiana para fabular relatos acerca de la democracia, la honradez y la paz, mientras a vista y paciencia de todos se violan acuerdos, el poder político se colude con el crimen organizado y la pedagogía del terror domina el imaginario de los contendientes políticos. Quien examine la historia reciente sabe que Macondo no es un exceso, y que Marquetalia, Envigado o Casanare funden realidad y fantasía de manera trágica.
Estas dos dimensiones, que han marcado la vida colombiana desde hace medio siglo, vuelven al tapete a propósito de la muerte de Marulanda y la eventual derrota definitiva de la guerrilla.
A juzgar por las declaraciones de las autoridades no está decidido el curso de acción a seguir. Algunos abogarían por una arremetida final de exterminio contra la guerrilla, y otros por mostrar prudencia y entreabrir la puerta para una rendición con garantías, que proteja a los rehenes y genere paz.
Lo más probable es que la iniciativa militar domine a la lógica política bajo el argumento de que lo que ha destruido a las FARC es la acción de guerra, que con asesoría norteamericana, han llevado adelante las fuerzas armadas desde el año 2003. Por supuesto tiene sentido esforzarse por desbandar a la guerrilla con llamados a desertar para impedir bajo cualquier circunstancia que su nuevo mando militar logre articularse. Pero la lógica militar indica que es el momento de operaciones militares intensificadas, y así se desprende de las duras declaraciones del Ministro de Defensa José Manuel Santos.
Ello pondría a la nueva dirigencia de las FARC ante el dilema de rendirse, casi de manera incondicional, o enfrentar una guerra a muerte. Caso en el cual la peor parte la pueden sacar no los combatientes sino los más indefensos, en este caso los rehenes, que constituyen el escudo de supervivencia que le queda a la guerrilla.
Es difícil que un llamado a la prudencia y al diálogo, que sería lo más aconsejable, tenga efectos sobre el gobierno colombiano si no va acompañado de una fuerte presión internacional, porque lo que más crédito político le daría a Alvaro Uribe sería la derrota militar total de la guerrilla, incluso si ello ocurre con daños colaterales como se les llama ahora a la muerte de inocentes en operaciones militares.
Mientras tanto, Pedro Antonio Marín, Tirofijo, igual que Arturo Cova, el personaje central de La Vorágine, antes de su muerte podría haber escrito esta reflexión de despedida: “Los que un tiempo creyeron que mi inteligencia irradiaría extraordinariamente, cual una aureola de mi juventud; los que se olvidaron de mí apenas mi planta descendió al infortunio; los que al recordarme alguna vez piensen en mi fracaso y se pregunten por qué no fui lo que pude haber sido, sepan que el destino implacable me desarraigó de la prosperidad incipiente y me lanzó a las pampas, para que ambulara vagabundo, como los vientos, y me extinguiera como ellos sin dejar más que ruido y desolación”.
Porque Colombia entera es una novela.
(*) Tomado del diario electrónico "El Mostrador" del 26 de mayo de 2008.
La muerte de Pedro Antonio Marín, o Manuel Marulanda Vélez, o simplemente Tirofijo, en las entrañas de la selva colombiana, tiene un hálito de la tragedia que alumbra la novela “La Vorágine” de José Eustasio Rivera. En ella se describe como la selva, con todo su horror y salvaje violencia, domina a los seres humanos y los transforma en criaturas irracionales. La frase final parece el epitafio de Marulanda y las FARC: “Los devoró la selva”.
Luego de 60 años en guerra con el Estado, 44 de los cuales como jefe de las FARC, ni Tirofijo era el mismo que entró a la selva, ni tampoco lo era su guerrilla. La ideología contra la injusticia y la violencia del Estado conservador que en 1948 lo echó al monte, se había rutinizado en la simple sobrevivencia de un aparato militar que no aspiraba a ganar sino a no perder. Y que para financiarse hacía lo mismo que cualquier banda armada que controla un territorio. Explotar las fuentes de recursos significativos que este le ofrecía, en este caso desde el narcotráfico hasta la industria de los secuestros. Aunque ellos no fueran inventos económicos de la guerrilla. Sabía que su única posibilidad de futuro estaba en la paz y en las ciudades, pero no tuvo habilidad ni confianza para conseguirlo.
Es un hecho que la interpretación más obvia es que al debilitamiento político y militar de la guerrilla de los últimos meses, con bajas importantes en su mando máximo, se agrega ahora la muerte de su líder mítico, quizás el último elemento básico de su cohesión, lo que sería el fin de las FARC.
Pero el relato no está completo si no se considera dos dimensiones esenciales de la ecología política colombiana, y que hacen que todo vuelva a ocurrir. La primera es su capacidad prodigiosa para producir fenómenos violentos, de los cuales las FARC es sólo uno más, aunque fuera el más desafiante para el Estado colombiano en las dos últimas décadas. A el se debe agregar el narcotráfico, el paramilitarismo, y toda la criminalización del poder político, cuyo ejercicio gamonal ha terminado haciendo del asesinato de dirigentes políticos la variable de mayor regularidad en el sistema político colombiano.
La segunda, íntimamente vinculada a la primera, es la capacidad de la política colombiana para fabular relatos acerca de la democracia, la honradez y la paz, mientras a vista y paciencia de todos se violan acuerdos, el poder político se colude con el crimen organizado y la pedagogía del terror domina el imaginario de los contendientes políticos. Quien examine la historia reciente sabe que Macondo no es un exceso, y que Marquetalia, Envigado o Casanare funden realidad y fantasía de manera trágica.
Estas dos dimensiones, que han marcado la vida colombiana desde hace medio siglo, vuelven al tapete a propósito de la muerte de Marulanda y la eventual derrota definitiva de la guerrilla.
A juzgar por las declaraciones de las autoridades no está decidido el curso de acción a seguir. Algunos abogarían por una arremetida final de exterminio contra la guerrilla, y otros por mostrar prudencia y entreabrir la puerta para una rendición con garantías, que proteja a los rehenes y genere paz.
Lo más probable es que la iniciativa militar domine a la lógica política bajo el argumento de que lo que ha destruido a las FARC es la acción de guerra, que con asesoría norteamericana, han llevado adelante las fuerzas armadas desde el año 2003. Por supuesto tiene sentido esforzarse por desbandar a la guerrilla con llamados a desertar para impedir bajo cualquier circunstancia que su nuevo mando militar logre articularse. Pero la lógica militar indica que es el momento de operaciones militares intensificadas, y así se desprende de las duras declaraciones del Ministro de Defensa José Manuel Santos.
Ello pondría a la nueva dirigencia de las FARC ante el dilema de rendirse, casi de manera incondicional, o enfrentar una guerra a muerte. Caso en el cual la peor parte la pueden sacar no los combatientes sino los más indefensos, en este caso los rehenes, que constituyen el escudo de supervivencia que le queda a la guerrilla.
Es difícil que un llamado a la prudencia y al diálogo, que sería lo más aconsejable, tenga efectos sobre el gobierno colombiano si no va acompañado de una fuerte presión internacional, porque lo que más crédito político le daría a Alvaro Uribe sería la derrota militar total de la guerrilla, incluso si ello ocurre con daños colaterales como se les llama ahora a la muerte de inocentes en operaciones militares.
Mientras tanto, Pedro Antonio Marín, Tirofijo, igual que Arturo Cova, el personaje central de La Vorágine, antes de su muerte podría haber escrito esta reflexión de despedida: “Los que un tiempo creyeron que mi inteligencia irradiaría extraordinariamente, cual una aureola de mi juventud; los que se olvidaron de mí apenas mi planta descendió al infortunio; los que al recordarme alguna vez piensen en mi fracaso y se pregunten por qué no fui lo que pude haber sido, sepan que el destino implacable me desarraigó de la prosperidad incipiente y me lanzó a las pampas, para que ambulara vagabundo, como los vientos, y me extinguiera como ellos sin dejar más que ruido y desolación”.
Porque Colombia entera es una novela.
(*) Tomado del diario electrónico "El Mostrador" del 26 de mayo de 2008.
jueves, 22 de mayo de 2008
Ele-i... Liiii !!!
Liga Deportiva Universitaria ya está entre los 4 semifinalistas de la Copa Libertadores de América. Después de eliminar a Estudiantes de La Plata en octavos, ahora quedó San Lorenzo de Almagro en el camino en cuartos y se viene América de México en la semifinal.
Emulando campañas memorables como las de 1975 y 76, y las de los últimos años en que siempre ha estado cerca y mostrando buen fútbol, la Liguita otra vez está en la pelea.

"Yo te daré, te daré Liga hermosa, te daré una cosa, una cosa que empieza con c... campeón".
...en el tiempo, el espacio, tu nombre sonará: Universidad Central!!
jueves, 15 de mayo de 2008
Yo quiero a mi mamáaaaaaa
Me dió una gripe tan tan fuerte que me ha tenido ya varios días a mal traer. Claro, a medida que avanzan los años ("el tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos...") ya no se sale de ese estado medio calamitoso con la misma facilidad de antes.Pero lo más impresionante para mi fue que en ese estado medio febril que estaba, transpirando y todo eso, me volvieron ciertas imágenes y sensaciones de cuando era chico. Por ejemplo, de una vez que estaba asimismo enfermo en cama con gripe y escuché por la radio como a las 3 ó 4 de la tarde un flash informativo urgente diciendo que acababan de
balear al presidente Kennedy. Son impactos que a uno se le quedan grabados. Como cada uno tenemos grabado lo que hacíamos el día del golpe o cuando los aviones se incrustaron sobre las Torres Gemelas en dos 11 de septiembre separados por 28 años.Pero bueno, volviendo a esas sensaciones infantiles, con todo eso lo único que se me ocurrió decir fue "yo quiero a mi mamáaaaa", jajaja. Así que pondré algunas canciones que le gustaban también, porque además el domingo fue el día de la madre y hoy estaría de cumpleaños.
viernes, 2 de mayo de 2008
Vivir para contarla
Siempre me ha gustado mucho leer a Gabriel García Márquez. Me encanta como escribe. Hace un tiempo me regalaron sus memorias, "Vivir para contarla" que con sus 580 páginas aún no he podido terminar, pero me gusta mucho esa forma tan sencilla y "doméstica" de relatar recuerdos antiguos, que parece haber rescatado del fondo de su baúl de la memoria (aunque pienso que justamente por esa gran sencillez a mucha gente puede no llenarle el gusto).Y entre tanta cosa que cuenta, voy a transcribir un par de ideas de Gabo que me gustaron:
"La pobreza de mis padres en Barranquilla, por el contrario, era agotadora, pero me permitió la fortuna de hacer una relación excepcional con mi madre. Sentía por ella, más que el amor filial comprensible, una admiración pasmosa por su carácter de leona callada pero feroz frente a la adversidad."
"Aprendí para no olvidarlo nunca que sólo deberían leerse los libros que nos fuerzan a releerlos."
viernes, 25 de abril de 2008
La derecha pedalea en falso
Por Antonio Cortés Terzi (*)
En las últimas semanas la derecha ha pedaleado mucho y ha avanzado poco o nada. Es decir, ha pedaleado en falso. Desde el retorno de vacaciones la derecha ha estado excepcionalmente ágil y activa en cuanto a montar maniobras y operaciones políticas y comunicacionales, al punto que, temporalmente, logró opacar la agenda gubernamental y la idea-fuerza del "segundo tiempo".
En apariencia, ese activismo le habría dado frutos. Perturbó las líneas de acción del Gobierno, avanzó en la consolidación de un frente anti-Concertación con los grupos escindidos de la alianza gobernante, arrebatándole la mayoría y la presidencia del Senado, ganó un fallo en el Tribunal Constitucional y coronó sus ímpetus punitivos "desalojando" y enviando al exilio político a la ahora ex ministra Yasna Provoste.
Pero todos estos éxitos son ritualidades y formalismos (bicicleteos, en definitiva) si no se traducen en incrementos del prestigio público y, sobre todo, en mayores acercamientos al electorado para enfrentar las elecciones que vienen, en especial la presidencial de 2009.
Los muestreos más recientes y las percepciones que se captan de la calle indican con cierta claridad que la derecha no ha cosechado en esos aspectos. Incluso, es posible que algunos de esos éxitos, o la sumatoria de algunos de ellos, se les reviertan en cuanto a popularidad.
Hay algo en los ancestros, en el ADN de la derecha, que la impide darse cuerpos dirigentes de calidad y configurar estrategias políticas eficientes y ordenadoras de sus fuerzas.
La derecha está actuando bajo un clima exageradamente obsesivo y ansioso: ganar la próxima elección presidencial. Por supuesto que todo partido o coalición opositora tiene la ambición de ser Gobierno. Es naturaleza intrínseca de la política. Pero esa ambición se desnaturaliza cuando se sublima y alcanza niveles casi patológicos de obsesión y ansiedad. Y la derecha o sectores de ella está actuando con los síndromes de esas patologías.
Una primera prueba de ello es que adopta decisiones obnubilada por la obsesión. Toma decisiones con anteojeras, sin mirar la totalidad y complejidad de las realidades. Así, por ejemplo, no duda en lanzar iniciativas que, hipotéticamente, sirvan para dañar a la Concertación y al Gobierno, pero sin prever que muchas de esas iniciativas le causan autodaño o sin tener en cuenta que determinados ataques no le reditúan en nada.
Por otra parte, la ansiedad de sus actos se manifiesta en una discursividad tan agriamente criticista contra el Gobierno, que termina siendo un confuso collage de negatividades, reiterado, además, en un lenguaje sin rigor, sin prudencia y sin la tranquilidad expositiva que necesita el crítico para hacerse confiable. Su discurso ansiosamente negativo ha pasado a ser, en gran medida, una parte del paisaje político que la ciudadanía tiende a ignorar.
Esa misma ansiedad, le dificulta seguir una estrategia, instalar temáticas y sistematizar ejes opositores. Como todo buen ansioso, corre de aquí para allá, abandonando lo que hacía para comenzar con otra cosa que luego también dejará a medias. Transantiago, delincuencia, calidad de la educación, gestión gubernamental, salud, corrupción, inflación, etcétera, han sido tópicos que en su momento ha enarbolado para concentrar su fuerza opositora. Pero al menor traspié pasa de un tópico a otro y lo erige en nuevo eje de su política. Tales conductas obstaculizan la implementación de una estrategia, pero, además, proyectan dos efectos lesivos.
En primer lugar, este tipo de criticismo errático tiende a generar la imagen de un político de derecha que semeja más a un comentarista de los últimos impactos noticiosos que a un dirigente con facultades idóneas. Su criticismo no es muy distinto del que a diario practica la gente en la micro, en el trabajo, durante la compra del pan, etc. ¿Por qué, entonces, la gente tendría que asignarle un valor especial al político de derecha?
Y en segundo lugar, merced a ese cambio ansioso de ejes críticos, la derecha se autoniega la posibilidad de difundir una identidad más atractiva que ser simple oposición. Su discurso más totalizador se pierde o queda consumido por el criticismo. Y, lo que es peor, sin un ethos político-cultural novedoso y potente, la derecha no podrá evitar que la ciudadanía no rememore el alma conservadora y autoritaria de la vieja derecha.
La pregunta que cabe es: ¿podrá la derecha superar su ansiosa obsesión por ganar las presidenciales y retomar líneas de acción más reflexivas y racionalmente ordenadas? Podría, claro está, pero es muy difícil. Porque hay una generación política completa de la derecha cuyo prestigio y autoridad quedarían hechas trizas si no vence en la próxima elección presidencial. Es cierto que la dirigencia concertacionista está con miedo ante una eventual derrota, pero es pánico el que inunda a la dirigencia derechista ante la misma eventualidad. Y es ese pánico el que nutre sus ansiedades y obsesiones. Lo malo es que ese pánico, con sus correspondientes obsesiones y ansiedades, la acompañará por casi dos largos años.
(*) Tomado de La Nación Domingo, del 20 abril 2008, cuya publicación fue autorizada a su vez por el Centro de Estudios Sociales Avance (www.centroavance.cl).
En las últimas semanas la derecha ha pedaleado mucho y ha avanzado poco o nada. Es decir, ha pedaleado en falso. Desde el retorno de vacaciones la derecha ha estado excepcionalmente ágil y activa en cuanto a montar maniobras y operaciones políticas y comunicacionales, al punto que, temporalmente, logró opacar la agenda gubernamental y la idea-fuerza del "segundo tiempo".
En apariencia, ese activismo le habría dado frutos. Perturbó las líneas de acción del Gobierno, avanzó en la consolidación de un frente anti-Concertación con los grupos escindidos de la alianza gobernante, arrebatándole la mayoría y la presidencia del Senado, ganó un fallo en el Tribunal Constitucional y coronó sus ímpetus punitivos "desalojando" y enviando al exilio político a la ahora ex ministra Yasna Provoste.
Pero todos estos éxitos son ritualidades y formalismos (bicicleteos, en definitiva) si no se traducen en incrementos del prestigio público y, sobre todo, en mayores acercamientos al electorado para enfrentar las elecciones que vienen, en especial la presidencial de 2009.
Los muestreos más recientes y las percepciones que se captan de la calle indican con cierta claridad que la derecha no ha cosechado en esos aspectos. Incluso, es posible que algunos de esos éxitos, o la sumatoria de algunos de ellos, se les reviertan en cuanto a popularidad.
Hay algo en los ancestros, en el ADN de la derecha, que la impide darse cuerpos dirigentes de calidad y configurar estrategias políticas eficientes y ordenadoras de sus fuerzas.
La derecha está actuando bajo un clima exageradamente obsesivo y ansioso: ganar la próxima elección presidencial. Por supuesto que todo partido o coalición opositora tiene la ambición de ser Gobierno. Es naturaleza intrínseca de la política. Pero esa ambición se desnaturaliza cuando se sublima y alcanza niveles casi patológicos de obsesión y ansiedad. Y la derecha o sectores de ella está actuando con los síndromes de esas patologías.
Una primera prueba de ello es que adopta decisiones obnubilada por la obsesión. Toma decisiones con anteojeras, sin mirar la totalidad y complejidad de las realidades. Así, por ejemplo, no duda en lanzar iniciativas que, hipotéticamente, sirvan para dañar a la Concertación y al Gobierno, pero sin prever que muchas de esas iniciativas le causan autodaño o sin tener en cuenta que determinados ataques no le reditúan en nada.
Por otra parte, la ansiedad de sus actos se manifiesta en una discursividad tan agriamente criticista contra el Gobierno, que termina siendo un confuso collage de negatividades, reiterado, además, en un lenguaje sin rigor, sin prudencia y sin la tranquilidad expositiva que necesita el crítico para hacerse confiable. Su discurso ansiosamente negativo ha pasado a ser, en gran medida, una parte del paisaje político que la ciudadanía tiende a ignorar.
Esa misma ansiedad, le dificulta seguir una estrategia, instalar temáticas y sistematizar ejes opositores. Como todo buen ansioso, corre de aquí para allá, abandonando lo que hacía para comenzar con otra cosa que luego también dejará a medias. Transantiago, delincuencia, calidad de la educación, gestión gubernamental, salud, corrupción, inflación, etcétera, han sido tópicos que en su momento ha enarbolado para concentrar su fuerza opositora. Pero al menor traspié pasa de un tópico a otro y lo erige en nuevo eje de su política. Tales conductas obstaculizan la implementación de una estrategia, pero, además, proyectan dos efectos lesivos.
En primer lugar, este tipo de criticismo errático tiende a generar la imagen de un político de derecha que semeja más a un comentarista de los últimos impactos noticiosos que a un dirigente con facultades idóneas. Su criticismo no es muy distinto del que a diario practica la gente en la micro, en el trabajo, durante la compra del pan, etc. ¿Por qué, entonces, la gente tendría que asignarle un valor especial al político de derecha?
Y en segundo lugar, merced a ese cambio ansioso de ejes críticos, la derecha se autoniega la posibilidad de difundir una identidad más atractiva que ser simple oposición. Su discurso más totalizador se pierde o queda consumido por el criticismo. Y, lo que es peor, sin un ethos político-cultural novedoso y potente, la derecha no podrá evitar que la ciudadanía no rememore el alma conservadora y autoritaria de la vieja derecha.
La pregunta que cabe es: ¿podrá la derecha superar su ansiosa obsesión por ganar las presidenciales y retomar líneas de acción más reflexivas y racionalmente ordenadas? Podría, claro está, pero es muy difícil. Porque hay una generación política completa de la derecha cuyo prestigio y autoridad quedarían hechas trizas si no vence en la próxima elección presidencial. Es cierto que la dirigencia concertacionista está con miedo ante una eventual derrota, pero es pánico el que inunda a la dirigencia derechista ante la misma eventualidad. Y es ese pánico el que nutre sus ansiedades y obsesiones. Lo malo es que ese pánico, con sus correspondientes obsesiones y ansiedades, la acompañará por casi dos largos años.
(*) Tomado de La Nación Domingo, del 20 abril 2008, cuya publicación fue autorizada a su vez por el Centro de Estudios Sociales Avance (www.centroavance.cl).
domingo, 20 de abril de 2008
viernes, 18 de abril de 2008
Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡yo no sé!
LOS HERALDOS NEGROS
(César Vallejo)
Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!
Son pocos, pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como un charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!
De origen mestizo y provinciano, César Vallejo nació en Santiago del Chuco, Perú, en 1892 y murió en París el 15 de abril de 1938. Es una de las mayores figuras de la poesía latinoamericana, considerado entre los más grandes innovadores de la poesía del siglo XX, a pesar de la brevedad de su obra y de su vida.Dejó obras de la talla de “Los heraldos negros” (1922), “Trilce” (1938) y “España, aparta de mí este cáliz” (1939).
miércoles, 16 de abril de 2008
La culpa no solo es del chancho
La destitución de la ministra de Educación por parte del Congreso, ha servido para dejar en evidencia algunas cosas que la prensa no menciona, porque se suma al terrorismo político de la derecha.
Por una parte, la votación del Senado rayó en lo ridículo: se rechazaron 4 de los 5 capítulos de la acusación y por amplio margen, incluido el que cuestionaba la no destitución del Seremi Metropolitano, que fue uno de los caballitos de batalla de la derecha en el show mediático que armaron en los últimos meses. Es decir, los propios senadores acusadores reconocieron así la falta de base y argumentos de la acusación, pero aprobaron en bloque el primer capítulo y eso basta para destituirla.
La ministra fue víctima de la teoría guerrerista implementada por la derecha, que Allamand llama del "desalojo". Y aunque algunos dicen que se ha "victimizado", lo básico es que ella ha sido la víctima.
Primero que nada, por una cuestión social: si la ministra fuera Errázuriz, Larraín, Matte o Infante seguramente lo habrían solucionado en familia y no la habrían elegido para destituirla, pero no, como es Provoste Campillay simplemente (y además del norte, de origen diaguita), la derecha no le tiene respeto.
Sin embargo, en mi opinión lo más importante es más de fondo: hay un grupo de diputados y senadores que han votado claramente en contra de la opción política por la que fueron electos, es decir, traicionando a sus electores.
Eso demuestra la precariedad del sistema político, en que gracias al sistema binominal las mayorías se ven fácilmente pasadas a llevar por los cálculos y las vueltas de chaqueta. Pero muestra cuán pobres son las decisiones de las cúpulas para buscar candidatos en los períodos electorales. ¡Qué mejor ejemplo que Fernando Flores! Los PPD lo trajeron de Estados Unidos y lo impusieron como candidato de la Concertación en Tarapacá. Y así fue elegido. Pero como es por sobre todo un hombre con un ego demasiado grande, que solo piensa en él y se admira de lo admirable que es él y se maravilla de lo maravilloso que es él, entonces a la primera de cambios se enojó, se salió del partido y le dió la espalda a la Concertación. Esos son los personajes que elige el PPD. Ciertamente Flores es un gran traidor, pero la culpa no es solo del chancho, también del que le da el afrecho.
Otro ejemplo: el PPD impuso a Jorge Schaulsohn como candidato a alcalde de Santiago en 2004, aunque en ese tiempo Trivelli le llevaba gran ventaja en las encuestas, pero en ese caso para el PPD las encuestas no eran valederas. Sin embargo, cuando Bachelet le llevaba amplia ventaja a Soledad Alvear en las encuestas ahí sí el PPD pedía respetar la opinión popular. Si se respetaba la opinión popular seguramente Marcelo Trivelli sería hoy alcalde de Santiago, cosa que Schaulsohn no logró. Y después también se retiró del partido y le dio la espalda a la Concertación.
Es cierto, le tengo tirria al PPD, por apitutados, por renovados, por no ser consecuentes, por ser momiecitos con disfraz de demócratas liberales, pero es que su actuar político me da siempre la razón y nuevos argumentos, ratificando que solo los une el ansia de poder. Y qué decir del tal "Chile Primero", con dirigentes como Fernando Flores y Jorge Schaulsohn se puede esperar cualquier cosa de ese grupo menos un actuar consecuente y con principios, excepto el principio básico de alabar el personalismo de Flores.
Adolfo Zaldívar es un caso distinto. El tiene una posición política diferente y da sus razones, que uno puede compartir o no. El fue demócratacristiano siempre, pero se iba sintiendo cada vez más incómodo en el partido, hasta que el asunto reventó. Por eso él me merece respeto político. Pero no así los diputados colorines que se fueron de la DC para solidarizar con él, ese no es un razonamiento político suficiente. Y con esos diputados y esos senadores se ha constituido esa mayoría circunstancial que no representa las mayorías electorales y que permitieron aprobar la acusación constitucional contra la ministra Provoste.
Desde la vuelta a la democracia, la Concertación ha ganado TODAS las elecciones y con un margen claro de votos. Siempre entre el 10 y 14% de ventaja. Pero el sistema binominal lleva a que esa amplia mayoría de votos no se refleje en los escaños asignados a cada coalición. Y eso permite que dos o tres que se den vuelta la chaqueta cambien la correlación de fuerzas.
Y desgraciadamente ha faltado convicción y voluntad política para cambiar el régimen electoral, tan dañino y en esencia poco democrático.
Por una parte, la votación del Senado rayó en lo ridículo: se rechazaron 4 de los 5 capítulos de la acusación y por amplio margen, incluido el que cuestionaba la no destitución del Seremi Metropolitano, que fue uno de los caballitos de batalla de la derecha en el show mediático que armaron en los últimos meses. Es decir, los propios senadores acusadores reconocieron así la falta de base y argumentos de la acusación, pero aprobaron en bloque el primer capítulo y eso basta para destituirla.La ministra fue víctima de la teoría guerrerista implementada por la derecha, que Allamand llama del "desalojo". Y aunque algunos dicen que se ha "victimizado", lo básico es que ella ha sido la víctima.
Primero que nada, por una cuestión social: si la ministra fuera Errázuriz, Larraín, Matte o Infante seguramente lo habrían solucionado en familia y no la habrían elegido para destituirla, pero no, como es Provoste Campillay simplemente (y además del norte, de origen diaguita), la derecha no le tiene respeto.Sin embargo, en mi opinión lo más importante es más de fondo: hay un grupo de diputados y senadores que han votado claramente en contra de la opción política por la que fueron electos, es decir, traicionando a sus electores.
Eso demuestra la precariedad del sistema político, en que gracias al sistema binominal las mayorías se ven fácilmente pasadas a llevar por los cálculos y las vueltas de chaqueta. Pero muestra cuán pobres son las decisiones de las cúpulas para buscar candidatos en los períodos electorales. ¡Qué mejor ejemplo que Fernando Flores! Los PPD lo trajeron de Estados Unidos y lo impusieron como candidato de la Concertación en Tarapacá. Y así fue elegido. Pero como es por sobre todo un hombre con un ego demasiado grande, que solo piensa en él y se admira de lo admirable que es él y se maravilla de lo maravilloso que es él, entonces a la primera de cambios se enojó, se salió del partido y le dió la espalda a la Concertación. Esos son los personajes que elige el PPD. Ciertamente Flores es un gran traidor, pero la culpa no es solo del chancho, también del que le da el afrecho.
Otro ejemplo: el PPD impuso a Jorge Schaulsohn como candidato a alcalde de Santiago en 2004, aunque en ese tiempo Trivelli le llevaba gran ventaja en las encuestas, pero en ese caso para el PPD las encuestas no eran valederas. Sin embargo, cuando Bachelet le llevaba amplia ventaja a Soledad Alvear en las encuestas ahí sí el PPD pedía respetar la opinión popular. Si se respetaba la opinión popular seguramente Marcelo Trivelli sería hoy alcalde de Santiago, cosa que Schaulsohn no logró. Y después también se retiró del partido y le dio la espalda a la Concertación.
Es cierto, le tengo tirria al PPD, por apitutados, por renovados, por no ser consecuentes, por ser momiecitos con disfraz de demócratas liberales, pero es que su actuar político me da siempre la razón y nuevos argumentos, ratificando que solo los une el ansia de poder. Y qué decir del tal "Chile Primero", con dirigentes como Fernando Flores y Jorge Schaulsohn se puede esperar cualquier cosa de ese grupo menos un actuar consecuente y con principios, excepto el principio básico de alabar el personalismo de Flores.
Adolfo Zaldívar es un caso distinto. El tiene una posición política diferente y da sus razones, que uno puede compartir o no. El fue demócratacristiano siempre, pero se iba sintiendo cada vez más incómodo en el partido, hasta que el asunto reventó. Por eso él me merece respeto político. Pero no así los diputados colorines que se fueron de la DC para solidarizar con él, ese no es un razonamiento político suficiente. Y con esos diputados y esos senadores se ha constituido esa mayoría circunstancial que no representa las mayorías electorales y que permitieron aprobar la acusación constitucional contra la ministra Provoste.
Desde la vuelta a la democracia, la Concertación ha ganado TODAS las elecciones y con un margen claro de votos. Siempre entre el 10 y 14% de ventaja. Pero el sistema binominal lleva a que esa amplia mayoría de votos no se refleje en los escaños asignados a cada coalición. Y eso permite que dos o tres que se den vuelta la chaqueta cambien la correlación de fuerzas.
Y desgraciadamente ha faltado convicción y voluntad política para cambiar el régimen electoral, tan dañino y en esencia poco democrático.
lunes, 14 de abril de 2008
Entendiendo la crisis "subprime"
Desde hace meses los medios de comunicación hablan de la crisis "subprime" generada en Estados Unidos en el sector inmobiliario, que hizo caer las bolsas en todo el mundo, lleva a la recesión e incluso hundió al quinto mayor banco de ese país, el Bear Sterns. Y como siempre se ha dicho que cuando EE.UU. estornuda todo el resto nos resfriamos, éste resulta ser un tema importante, pero es tratado en los medios como si todos fuéramos entendidos. Afortunadamente por fin encontré en el artículo "Subprime: el lenguaje del engaño", de Raúl Sohr, una explicación de qué se trata este asunto, el que usé como base para esta nota.
El mundo financiero internacional se tambalea. Nadie sabe a cuánto alcanzan las pérdidas del llamado mercado "subprime", palabra que significa "bajo lo óptimo", pero que en realidad quiere decir "de alto riesgo". A los mercados, es decir a los banqueros y operadores financieros, no les gusta hablar de riesgos y por eso inventan estos términos. La falta de transparencia en los mercados financieros es directamente proporcional al vocabulario grandilocuente empleado, tal es así que Bearn Sterns llamaba "High Grade Structured Credit" a sus fondos subprime (Crédito estructurado de alto grado) y parecían una gran cosa.
Dos humoristas ingleses, John Bird y John Fortune, explican el problema simulando una entrevista (se puede ver en YouTube). El que hace de banquero dice: imagínense a un negro cesante sentado en la puerta de su casa en Alabama; se le acerca un individuo que le pregunta si le gustaría comprar una casa antes que la suya se caiga a pedazos, porque puede ofrecerle un préstamo. Entonces el otro personaje aclara que aquél no es un banquero, sino un vendedor que gana comisión por cada hipoteca que consiga.
Después, esta y otras deudas igualmente dudosas son llevadas a Wall Street y convertidas en un "vehículo estructurado de inversión" que se vende a otros bancos que a su vez la revenden a otros, contaminando al resto del sistema financiero.
El entrevistador pregunta por qué los bancos centrales y gobiernos les dan más dinero a pesar de las bochornosas pérdidas. A lo que el segundo personaje responde que es porque no serán los banqueros los que sufran las pérdidas, serán los afiliados de los fondos de pensiones.
Ahí está la esencia del problema entonces: los bancos dan millones en créditos sin respaldo suficiente y cuando el sistema hace crisis convierten su ineficiencia y/o descaro en un grave conflicto social, en crisis del sistema.
Cuando un ciudadano o una pyme pasan por tiempos difíciles y piden condiciones especiales, los grandes grupos financieros advierten los peligros de alterar las "leyes del mercado", pero cuando son ellos lo que están en aprietos no se ruborizan en pedir oxígeno al Estado, por el bien no de ellos, ¡¡noooo!!, sino por la buena salud de la economía. Es la ley del embudo en su máxima expresión. En EE.UU. la Reserva Federal ha dispuesto millonarias ayudas para los banqueros que incurrieron en las deudas, pero no hay nada para los ciudadanos cuyas casas hipotecadas fueron retomadas por los bancos, perdiendo todo lo que habían abonado.
Es que los bancos, en vez de prestar 8 veces el monto de su capital efectivo lo han hecho en razón de 30 veces y más y sus ganancias son desproporcionadas. En Estados Unidos, en 1980 el sector financiero obtenía el 10% de las ganancias del mundo corporativo, pero en 2007 lograron el 40%. Y ese afán de lucro desmedido los llevó a ignorar las normas elementales de prudencia. Si los banqueros perdieran su patrimonio sería asunto de ellos, pero no, deben ser rescatados con fondos públicos porque los verdaderos afectados son los fondos de pensiones de personas que no tienen manejo alguno sobre sus dineros.
Los Estados debieran supervisar los mecanismos de especulación financiera. Y gravar las ganancias excesivas de la banca para disponer de fondos que aseguren que los préstamos bancarios tengan un respaldo efectivo.
¿Algún día se logrará ponerle "el cascabel al gato"?
El mundo financiero internacional se tambalea. Nadie sabe a cuánto alcanzan las pérdidas del llamado mercado "subprime", palabra que significa "bajo lo óptimo", pero que en realidad quiere decir "de alto riesgo". A los mercados, es decir a los banqueros y operadores financieros, no les gusta hablar de riesgos y por eso inventan estos términos. La falta de transparencia en los mercados financieros es directamente proporcional al vocabulario grandilocuente empleado, tal es así que Bearn Sterns llamaba "High Grade Structured Credit" a sus fondos subprime (Crédito estructurado de alto grado) y parecían una gran cosa.
Dos humoristas ingleses, John Bird y John Fortune, explican el problema simulando una entrevista (se puede ver en YouTube). El que hace de banquero dice: imagínense a un negro cesante sentado en la puerta de su casa en Alabama; se le acerca un individuo que le pregunta si le gustaría comprar una casa antes que la suya se caiga a pedazos, porque puede ofrecerle un préstamo. Entonces el otro personaje aclara que aquél no es un banquero, sino un vendedor que gana comisión por cada hipoteca que consiga.
Después, esta y otras deudas igualmente dudosas son llevadas a Wall Street y convertidas en un "vehículo estructurado de inversión" que se vende a otros bancos que a su vez la revenden a otros, contaminando al resto del sistema financiero.
El entrevistador pregunta por qué los bancos centrales y gobiernos les dan más dinero a pesar de las bochornosas pérdidas. A lo que el segundo personaje responde que es porque no serán los banqueros los que sufran las pérdidas, serán los afiliados de los fondos de pensiones.
Ahí está la esencia del problema entonces: los bancos dan millones en créditos sin respaldo suficiente y cuando el sistema hace crisis convierten su ineficiencia y/o descaro en un grave conflicto social, en crisis del sistema.
Cuando un ciudadano o una pyme pasan por tiempos difíciles y piden condiciones especiales, los grandes grupos financieros advierten los peligros de alterar las "leyes del mercado", pero cuando son ellos lo que están en aprietos no se ruborizan en pedir oxígeno al Estado, por el bien no de ellos, ¡¡noooo!!, sino por la buena salud de la economía. Es la ley del embudo en su máxima expresión. En EE.UU. la Reserva Federal ha dispuesto millonarias ayudas para los banqueros que incurrieron en las deudas, pero no hay nada para los ciudadanos cuyas casas hipotecadas fueron retomadas por los bancos, perdiendo todo lo que habían abonado.
Es que los bancos, en vez de prestar 8 veces el monto de su capital efectivo lo han hecho en razón de 30 veces y más y sus ganancias son desproporcionadas. En Estados Unidos, en 1980 el sector financiero obtenía el 10% de las ganancias del mundo corporativo, pero en 2007 lograron el 40%. Y ese afán de lucro desmedido los llevó a ignorar las normas elementales de prudencia. Si los banqueros perdieran su patrimonio sería asunto de ellos, pero no, deben ser rescatados con fondos públicos porque los verdaderos afectados son los fondos de pensiones de personas que no tienen manejo alguno sobre sus dineros.
Los Estados debieran supervisar los mecanismos de especulación financiera. Y gravar las ganancias excesivas de la banca para disponer de fondos que aseguren que los préstamos bancarios tengan un respaldo efectivo.
¿Algún día se logrará ponerle "el cascabel al gato"?
domingo, 13 de abril de 2008
lunes, 7 de abril de 2008
Ella se quedó con "la"
Por Francisco Febres-Cordero, en su columna "A vuelo de Pájaro",
publicado en Diario HOY (Quito, Ecuador) el 3 de octubre de 1985,
día que se inauguró la primera exposición de la Carmen en Quito.
Ella no se llama así, a secas. Ella es la. El “la” que todos quienes la identifican anteponen a su nombre, es como un título de cariño que se ha ido ganando de a poco a lo largo de sus once años de trabajo en el país.
Ella es la Carmen Silva. Se la conoce aquí como maestra. Formadora de pintores. Y se la re-conoce también porque es alta, de huesos anchos y ojos vivaces, de un pelo negro que le roza los hombros y de una boca muy grande que deja salir una risa como pintada con brocha gorda. Y porque actuó como prostituta en la “Opera de los tres centavos” también se le conoce.
Un día salió de Chile tras estar asilada en la embajada del Ecuador. Y vino, como toda asilada, con su dolor y su desnudez a cuestas. Ni pasaporte, ni maletas. Sí una hija de nueve años. Me la imagino con un vestido negro, deambulando por el frío en busca de una dirección inexistente.
Pero ahora, después de este puñado de años de vivir entre nosotros, ha decidido exponer sus cuadros. Porque ella es, antes que maestra, o alta o de huesos anchos o de pelo negro o de prostituta en la ópera, pintora. O, mejor, dibujante. El color lo usa como una forma de apoyo. Su acento lo pone en el trazo nerviosamente seguro.
(…) Trabajó mucho con varios maestros: André Racz y Nemesio Antúnez. Y después, cuando se fue a Europa, con Enrique Zañartu y Roberto Matta, a quienes pagaba las clases que le daban con labores de “baby sister”, faena que en inglés suena importantísima, pero que en el ejercicio suena a sudor.
Sin haber estado nunca en la universidad, fue profesora universitaria. Viajó a los Estados Unidos con sus tres hijos, en goce de una beca. Entonces enseñó en el City College, una universidad gratuita de Nueva York. Dice que le espantó vivir dentro del monstruo y conocer de cerca las condiciones de un barrio de negros y puertorriqueños. Volvió a Chile en el 72 y se metió de lleno en el proceso político que estaba viviendo el país durante el gobierno de Allende.
Cuando llegó al Ecuador, en 1974, después de algún tiempo de obvia incertidumbre, no pudo pintar nada. No sólo porque no tenía cómo, sino porque no tenía dónde. Ni con qué. Solo tiempo más tarde comenzó a trabajar en la Universidad Central, como profesora de la Facultad de Artes. Y se ganó la fama de exigente. Dice que es porque no les tiene miedo a sus alumnos a quienes, eso sí, quiere mucho. Y ellos también a la Carmen Silva.
Hasta que un día se dio cuenta que hacer una muestra era para ella como una obligación para con el público y para con sus alumnos. Y se dio cuenta que si seguía esperando iba a encontrarse con los mismos problemas de siempre: los guaguas, el trabajo, la falta de tiempo, las noticias. Entonces se lanzó, tomando en cuenta además que su mira está puesta en el regreso a Chile. Que siempre será su patria, a pesar de tantos cariños y de tantas ausencias (...)
Hay ahí sueños y una angustia que hinca más allá del sepia. Más allá de la sangre. Más allá del recuerdo o la nostalgia. Más, más allá de la propia Carmen Silva, que de tan generosa se quedó con “la”.
publicado en Diario HOY (Quito, Ecuador) el 3 de octubre de 1985,
día que se inauguró la primera exposición de la Carmen en Quito.
Ella no se llama así, a secas. Ella es la. El “la” que todos quienes la identifican anteponen a su nombre, es como un título de cariño que se ha ido ganando de a poco a lo largo de sus once años de trabajo en el país.Ella es la Carmen Silva. Se la conoce aquí como maestra. Formadora de pintores. Y se la re-conoce también porque es alta, de huesos anchos y ojos vivaces, de un pelo negro que le roza los hombros y de una boca muy grande que deja salir una risa como pintada con brocha gorda. Y porque actuó como prostituta en la “Opera de los tres centavos” también se le conoce.
Un día salió de Chile tras estar asilada en la embajada del Ecuador. Y vino, como toda asilada, con su dolor y su desnudez a cuestas. Ni pasaporte, ni maletas. Sí una hija de nueve años. Me la imagino con un vestido negro, deambulando por el frío en busca de una dirección inexistente.
Pero ahora, después de este puñado de años de vivir entre nosotros, ha decidido exponer sus cuadros. Porque ella es, antes que maestra, o alta o de huesos anchos o de pelo negro o de prostituta en la ópera, pintora. O, mejor, dibujante. El color lo usa como una forma de apoyo. Su acento lo pone en el trazo nerviosamente seguro.
(…) Trabajó mucho con varios maestros: André Racz y Nemesio Antúnez. Y después, cuando se fue a Europa, con Enrique Zañartu y Roberto Matta, a quienes pagaba las clases que le daban con labores de “baby sister”, faena que en inglés suena importantísima, pero que en el ejercicio suena a sudor.

Sin haber estado nunca en la universidad, fue profesora universitaria. Viajó a los Estados Unidos con sus tres hijos, en goce de una beca. Entonces enseñó en el City College, una universidad gratuita de Nueva York. Dice que le espantó vivir dentro del monstruo y conocer de cerca las condiciones de un barrio de negros y puertorriqueños. Volvió a Chile en el 72 y se metió de lleno en el proceso político que estaba viviendo el país durante el gobierno de Allende.
Cuando llegó al Ecuador, en 1974, después de algún tiempo de obvia incertidumbre, no pudo pintar nada. No sólo porque no tenía cómo, sino porque no tenía dónde. Ni con qué. Solo tiempo más tarde comenzó a trabajar en la Universidad Central, como profesora de la Facultad de Artes. Y se ganó la fama de exigente. Dice que es porque no les tiene miedo a sus alumnos a quienes, eso sí, quiere mucho. Y ellos también a la Carmen Silva.
Hasta que un día se dio cuenta que hacer una muestra era para ella como una obligación para con el público y para con sus alumnos. Y se dio cuenta que si seguía esperando iba a encontrarse con los mismos problemas de siempre: los guaguas, el trabajo, la falta de tiempo, las noticias. Entonces se lanzó, tomando en cuenta además que su mira está puesta en el regreso a Chile. Que siempre será su patria, a pesar de tantos cariños y de tantas ausencias (...)Hay ahí sueños y una angustia que hinca más allá del sepia. Más allá de la sangre. Más allá del recuerdo o la nostalgia. Más, más allá de la propia Carmen Silva, que de tan generosa se quedó con “la”.
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